Decidimos mudarnos a blogger por las mejoras que nos ofrece: podemos postear videos, musica, presentaciones en power point, entre otras posibilidades. Esperamos sus comentarios.
"Una de las protecciones más grandes que tenemos en la Iglesia es un núcleo de poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que es fuerte, firme, entregado, dedicado y que testifica".
Es un honor estar esta noche con el enorme ejército de poseedores del sacerdocio que a diario responden a los llamados a servir, que enseñan diligentemente como el Señor ha mandado y que trabajan con fuerza para trazar el rumbo correcto para un desafío específico que la Iglesia debe afrontar, que es el vivir en el mundo sin ser parte de él.
Hoy en día, las aguas torrenciales de la inmoralidad, la irresponsabilidad y la falta de honradez azotan contra el amarradero mismo de nuestra propia vida. Si no protegemos ese amarradero, si no contamos con cimientos firmemente establecidos que resistan esas influencias erosivas, tendremos dificultades.
Una de las protecciones más grandes que tenemos en la Iglesia es un núcleo de poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que es fuerte, firme, entregado, dedicado, y que testifica.
En mi oficina tengo dos pequeños recipientes de cerámica; uno está lleno de agua que saqué del Mar Muerto. El otro contiene agua del Mar de Galilea. En ocasiones, agito uno de los frascos para asegurar que el agua no haya disminuido. Cuando hago esto, me hace pensar en esas dos diferentes masas de agua. El Mar Muerto carece de vida; el Mar de Galilea está lleno de vida y de los recuerdos de la misión del Señor Jesucristo.
Hay otra masa de agua que se encuentra en la Iglesia hoy en día. Me refiero a la reserva de futuros élderes de cada barrio y estaca. Imagínense un torrente de agua que fluye caudalosamente hacia la reserva. Luego consideren un hilo de agua que sale de esa reserva estancada, un hilo que representa a los que siguen adelante para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. La reserva de futuros élderes se está haciendo más grande, más extensa y más profunda, con más rapidez de lo que cualquiera de nosotros se pueda imaginar.
Es esencial, e incluso crítico, que estudiemos el sendero del Sacerdocio Aarónico, ya que demasiados jóvenes titubean, tropiezan y luego caen sin avanzar a los quórumes del Sacerdocio de Melquisedec, menoscabando así el núcleo activo del sacerdocio de la Iglesia y disminuyendo la actividad de esposas amorosas e hijos preciosos.
¿Qué podemos hacer, como líderes, para contrarrestar esa tendencia? El lugar en donde se debe empezar es en el manantial de la fuente del Sacerdocio Aarónico. Hay un antiguo proverbio que afirma determinar correctamente la sensatez de una persona. A la persona se le muestra una fuente de agua que fluye a una laguna estancada; se le da un balde y se le pide que empiece a vaciar la laguna. Si primero toma las medidas para contener eficazmente la entrada de agua a la laguna, se le considera cuerdo; si, por otro lado, pasa por alto la entrada del agua e intenta vaciar la laguna balde por balde, se le considera loco.
Living Scriptures es una empresa de miembros de la Iglesia que produce estos maravillosos recursos para las familias sud. Si desea adquirir algunos de estos productos aqui tiene algunos enlaces:
"Existe un sutil equilibrio entre el libre albedrío y la inspiración; se espera que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance y luego busquemos una respuesta del Señor, una confirmación de que hemos llegado a la conclusión correcta… El Señor posee toda sabiduría, todo conocimiento y todo poder, sabe cómo gobernar, controlar y dirigirnos en una manera perfecta; nos permite determinar lo que debemos hacer, pero espera que lo consultemos con Él en oración. Si aprendéis a utilizar el libre albedrío que Dios os ha concedido, si tratáis de tomar vuestras propias decisiones, si lográis llegar a conclusiones que sean buenas y correctas, y si consultáis con el Señor y obtenéis su aprobación respecto a las conclusiones a las que habéis llegado, entonces habréis recibido revelación...". (“¿Libre albedrío o inspiración?”, Bruce R. McConkie)
A casi 100 días de gobierno!!!! Como bien se diría en la política. El Presidente Thomas S. Monson hablo durante el mensaje de clausura, el pasado viernes por la tarde, en la Conferencia de la Mujer en BYU donde se reunieron poco mas de 17 mil hermanas.
Al inicio de su mensaje el Presidente Monson declaro a las hermanas que ellas “Que hermosa vista representa.” Quién estuvo acompañado por su esposa y su hija.
“Hay en el mundo alguien que sienta por la persona que esta triste, una tristeza más profunda que de la persona misma. Hay alguien que para la alegría que siente otra persona es mayor a la suya propia. Hay alguien que se regocija por los honores ajenos que por los propios. Alguien en quien la grandeza y la distinción ajena producen el mayor placer. Alguien que esconde las dolencias de los demás con mayor fidelidad que las propias, alguien que vuelca todo su ser en la bondad la ternura y la dedicación a los demás, ese alguien es la mujer.”
Washington Irving (Abril, 1783 – Noviembre 28, 1859)
Ustedes mis hermanas son todo lo que describió Washington Irving, son sensibles y generosas, crian y educan, son compasivas. Se preocupan sinceramente por los demás y crean relaciones estrechas. Ustedes aman y perdonan con buen corazón y manos dispuestas, son una gran influencia a los demás.
La autosuficiencia social y emocional es una parte importante del plan del evangelio. Ninguno está inmune a los desafíos en esta vida. Cuando surjan los problemas sociales y emocionales, el consejo y apoyo de los miembros de la familia, líderes de la Iglesia y otras personas calificadas a menudo pueden ayudar a alcanzar la autosuficiencia.
"Quizás nuestra mayor preocupación se centre en las familias. La familia se está desmoronando en todo el mundo. En todas partes se están rompiendo los vínculos tradicionales que unen al padre, a la madre y a los hijos. Tenemos que hacer frente a esto en nuestro propio medio. hay deasiados hogares destrozados entre los nuestros. El amor que llevó al matrimonio de algún modo se evapora y el odio ocupa su lugar; se quebrantan corazones, los hijos sufren". (Pte. Gordon B. Hinckley, Liahona enero 1998, pág.215
"En realidad, nunca sabemos nada de las enseñanzas del Evangelio sino hasta que hemos experimentado las bendiciones que se reciben al vivir cada uno de los principios". (Pte. Harold B. Lee, Stand Ye in Holy Places (Salt Lake City: Deseret Book, 1974, pág.215)
Hermosa canción e imagenes. "Como crees que se sentia Jose al saber que su hijo era en verdad el hijo de Dios? Este cancion y video revelan algunos de sus sentimeintos..." (gracias a ambelex)
Contacto SUD es una red profesional de contactos entre los cuales se puede encontrar, a travéz de un conocido, la ayuda requerida en cuestión de asesoria, nogocio ó empleo.
Por lualcaro - 28 de Febrero, 2008, 3:26, Categoría: General
Pregunta:
Tengo de bautizado 7 años, activo y me case en el templo despues de bautisarse mi esposa ella me engaño y actualmente ella vive con otro hombre del mundo y tiene un hijo de 2 años esta por supuesto inactiva, ya tengo 6 años de separado legalmente y (1) deseo participar de las actividades de JAS aqui el divorcio demora demasiado pero tengo papeles del juez que estoy separado a tambien otra pregunta (2) puedo ya empezar a tramitar la anulación del sellamiento, yo deseo ya tener mi familia por que aqui en mi pais es dificil y (3) demoran años, mi edad es de 42 años claro aparento de 30 años que debo de hacer me (4) han dicho que en otros paises es distinto.
Respuesta:
Es una pena lo que le paso hermano, pero sucede y en cada estaca podemos encontrar casos similares. Espero que esta respuesta pueda servirle de guia a usted y a los hermanos y hermanas que se encuentran en esta situación.
1-Sobre si puede participar de las actividades de los miembros solteros (JAS o AS) esto es lo que dicen las normas de la Iglesia:"En estas actividades sólo pueden participar los miembros solteros, los oficiales asignados de la Iglesia y los solteros que no sean miembrosy estén dispuestos a cumplir con las normas de la Iglesia. La persona que esté separada del cónyuge o en trámites de divorcio no puede participar hasta que el decreto de divorcio se haya finalizado de acuerdo con la ley". ( Manual de Instrucciones de la Iglesia. Libro 1. Sección 11-Miembros Solteros y Estudiantes. Pág.142 )
2-El tramite para la anulación del sellamiento se inicia solo cuando el divorcio se ha efectuado de acuerdo a la ley.
3-En el Perú el tramite de divorcio puede demorar hasta 1 año (si es por mutuo acuerdo ver http://www.miabogado.com.pe/todo_sobre_divorcio_peru.html ). Ojo no estoy animando a los conyuges que se encuentran separados a que se divorcien pues el matrimonio es sagrado a la vista de Dios y debemos orar, ayunar y hacer todo lo posible durante un buen tiempo por reconciliarnos y salvar nuestro matrimonio, y aun asi solo estamos justificados a dar este paso si el Señor asi nos lo revela con claridad ya que solo el sabe si es ya imposible salvar nuestro matrimonio.
4-En algunos paises el tramite de divorcio es más facil y rapido. Tambien es cierto que a vecez los lideres locales (de estaca y barrio) por falta de conocimiento o por permisividad permiten que los miembros separados participen de las actividades de los miembros solteros, hay que dejar en claro que el hacer esto va en contra de las normas de la Iglesia, y si sabemos de este tipo de casos deberiamos hablar con el lider responsable y recordarle que su deber es hacer cumplir las normas de la Iglesia, de no haber una corrección seria nuestra responsabilidad informar a la autoridad superior (Presidencia de Estaca o de Area segun sea el caso).
Trato de imaginarme como me sentiria si estuviera en su situación, realmente se que sufriria mucho pues amo a mi esposa y a mis hijos, pero por sobre ellos amo más a mi Padre Celestial y estaria dispuesto a esperar a fin de ser obediente a su ley.
Que el Señor les de consuelo, fortaleza, paciencia y les permita conocer su voluntad en esta dificil situación que estan pasando, estoy seguro que el les guiara.
Presidente James E. Faust Segundo Consejero de la Primera Presidencia
"Las ordenanzas y los convenios. . . son los medios que el Señor ha proporcionado para que nos conduzcan a la vida eterna".
Mis queridos hermanos, hermanas y amigos:
Con humildad me encuentro ante este púlpito que por más de cien años ha sido santificado por la palabra de Dios expresada en infinidad de mensajes inspirados, los que han elevado espiritualmente el alma de quienes los han escuchado. En concordancia con este legado, ruego que nuestro corazón sea receptivo a todo lo que se diga en esta conferencia.
Hoy deseo hablar acerca de las bendiciones que emanan de los convenios hechos con el Señor. Como base, comenzaré con el convenio que el Señor hizo con la Casa de Israel: "Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo"1.
Ese convenio es universal para todos los seres de cualquier raza que hayan sido "bautizados en Cristo"2. Como Pablo declaró: "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa"3.
Los convenios no son simplemente rituales externos, sino medios reales y eficaces para cambiar: "El nuevo nacimiento viene por el Espíritu de Dios mediante las ordenanzas"4. Debemos siempre honrar y guardar sagrados los convenios de salvación que hemos hecho con el Señor y, si lo hacemos, Él nos ha prometido: ". . .recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna"5.
Muchos convenios son indispensables para la felicidad tanto aquí como en la vida venidera. Entre los más importantes se encuentran los convenios del matrimonio hechos entre marido y mujer; de esos convenios emana la dicha más grande de la vida.
El convenio del bautismo, con la ordenanza de la confirmación que le acompaña, abre la puerta para la vida eterna.
El juramento y convenio del sacerdocio contienen la promesa mediante la cual los élderes dignos de la Iglesia recibirán ". . .todo lo que [el] Padre tiene. . ."6.
Los convenios del templo son la base para obtener las bendiciones más grandes que el Señor tiene para nosotros.
Nosotros tenemos el gran privilegio de participar de la Santa Cena, la Cena del Señor. La renovación de nuestros convenios bautismales al participar de la Santa Cena nos protege contra toda clase de mal. Al participar dignamente del pan y del agua santificados, en memoria del sacrificio del Salvador, testificamos ante Dios el Padre que estamos dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Su Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar Sus mandamientos qué Él nos ha dado. Si hacemos eso, siempre tendremos Su Espíritu con nosotros7. Si participamos de la Santa Cena con regularidad y somos fieles a esos convenios, la ley estará en nuestras entrañas y estará escrita en nuestro corazón. Permítanme contar un relato del "Church News" con el fin de ilustrar lo antedicho:
Hagamos espacio en la agenda. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días ha programado su capacitación mundial el próximo 9 de Febrero del 2008
El tema de la capacitación se titulará, "Building Up a Righteous Posterity." (Edificando una Generación en Rectitud) Todos los adultos, incluyendo adultos solteros están invitados a asistir.
Por lualcaro - 3 de Diciembre, 2007, 5:23, Categoría: General
El Presidente H. Ross Workman, de la Misión Hawaii, Honolulu, delineó "el sorprendente camino al gozo" en un discurso devocional en la Universidad de Brigham Young-Hawaii, el 8 de Febrero de 2001.
"Tiene una fórmula interesante este asunto del gozo", dijo el Presidente Workman. "El Señor nos ha dado una fórmula para el gozo y es una fórmula sorprendente... para que puedas tener gozo tienes que darlo". El Presidente Workman dijo que no podemos obtener una plenitud de gozo a menos que tengamos un cuerpo físico, pero la naturaleza dual del espíritu y el cuerpo a veces hace al gozo "un poco más difícil de encontrar".
"Cuando nuestros espíritus están vestidos con este cuerpo de carne y sangre tenemos dos personalidades. Nuestros espíritus, enseñados a los pies de Dios, desean ser como Dios, desean la justicia, entienden lo que significa ser bueno y lo que significa ser malo. Nuestros cuerpos físicos desean sólo el placer y la evasión del sufrimiento", dijo el Pte. Workman.
El Pte. Workman dijo que aún Jesucristo soportó esta naturaleza dual en el Jardín de Getsemaní antes de tomar sobre sí "el sufrimiento más grande conocido por la humanidad". El Salvador se arrodilló y oró ante su Padre y dijo "Padre, si quieres pasa de mí esta copa".
"Jesucristo, el más grande espíritu jamás nacido de Dios, fue vestido con un cuerpo mortal y deseó las mismas cosas que nuestro cuerpo mortal desea - sólo el placer y la evasión de la pena. Pero en la misma frase nuestro Salvador dijo, ' No se haga mi voluntad, sino la tuya'".
"Aquí hay una grandiosa clave en el sorprendente camino al gozo - el rendir nuestra voluntad a la sumisión", dijo el Pte. Workman. El dijo que Adán mostró un ejemplo de cómo someterse totalmente cuando sacrificó lo mejor de sus rebaños. El Presidente Workman también habló extensamente sobre el ejemplo de Abraham al mostrarse presto a sacrificar aún a su hijo Isaac".
En sus comentarios finales, dijo: "El gozo es este: Nunca sacrificar lo que más quieres por lo que quieres inmediatamente".
"Dios ama a Sus hijos" y "Deja que la virtud engalane tus pensamientos" Dos nuevos folletos de la Iglesia están disponibles para descargar desde la página web del Área Sudamérica Sur
"Dios ama a Sus hijos"
Este mensaje va dirigido a los Santos de los Últimos Días que tienen problemas con la atracción hacia personas de su mismo sexo y que a veces se sienten desalentados, pero que sinceramente desean llevar una vida que sea agradable a nuestro Padre Celestial.
"La preferencia por personas del mismo sexo puede resultar muy poderosa, pero mediante la fe en la Expiación usted puede recibir el poder para resistir toda conducta indebida y de esa manera mantener una vida libre de pecado."
"Deja que la virtud engalane tus pensamientos"
"El adversario intenta frustrar el plan de felicidad del Señor al proponer que el único objetivo de la intimidad física es la satisfacción personal. La pornografía fomenta esa idea destructiva y egoísta; la pornografía muestra o describe el cuerpo humano o la conducta sexual de una manera que despierta sentimientos sensuales..." "A medida que aprenda y aplique el Evangelio de Jesucristo en su vida, usted tendrá la capacidad de resistir al adversario. Si “deja que la virtud engalane [sus] pensamientos incesantemente” (véase D. y C. 121:45), aumentará su conocimiento, su fortaleza y su capacidad. Podrá recibir la imagen de Dios en el rostro y nacer espiritualmente de Él (véase Alma 5:14). "
Obispo Richard C. Edgley Primer Consejero del Obispado Presidente
"La cuestión no es cómo nos definen otras personas sino cómo nos define el Salvador".
Hace algunos años, cuando yo trabajaba en el mundo de los negocios, nuestro director de personal, que era católico devoto, fue a mi oficina con su secretaria, llamada Darlene. En seguida pude notar que Darlene no estaba allí por voluntad propia y que habría preferido estar en otro lugar. Lo primero que me dijo el director de personal fue: "Por favor, explíquele a Darlene que los mormones son cristianos. Hemos estado discutiendo más de media hora y no he podido convencerla al respecto. Ella necesita que usted se lo diga".
Lo primero que pensé fue si habría hecho yo mismo algo para que Darlene pusiera en duda mi fe y mi lealtad hacia el Salvador. Pero en seguida me di cuenta de que sus dudas no estaban directamente relacionadas conmigo.
Después de invitarlos a que tomaran asiento, le pregunté a Darlene por qué pensaba que no éramos cristianos; ella me respondió que así se lo había dicho su pastor. Le pregunté si sabía cuál era el nombre oficial de nuestra Iglesia y contestó que no. La conocía, dijo, con el nombre de Iglesia Mormona. Le expliqué entonces que el nombre es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y le pregunté si no le parecía una denominación extraña para una iglesia que no se suponía que fuera cristiana. A continuación, le pedí a mi amigo católico que, en base al sinnúmero de horas que habíamos conversado durante nuestros viajes en avión, al alojarnos en hoteles, al compartir cenas y en otras ocasiones, le explicara algunas de las cosas que había aprendido sobre nosotros relacionadas con Cristo, Sus enseñanzas y nuestras creencias. Él se las explicó entonces quizás de manera más convincente de lo que yo habría podido hacer.
La respuesta de Darlene fue que su pastor le había dicho que nosotros no creíamos en la Biblia y que la habíamos reemplazado con el Libro de Mormón. Yo le contesté declarándole nuestro octavo Artículo de Fe: "Nosotros creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios".
Entonces le expliqué que el Libro de Mormón es otra Escritura que complementa la Biblia y provee otro testimonio de Jesucristo, y que expone y aclara varias de las enseñanzas más sagradas e importantes de Cristo. Su respuesta fue: "El pastor dice que no es posible que el Libro de Mormón contenga las enseñanzas de Cristo porque no pudo haber más revelaciones después de la muerte de los Apóstoles; por tanto, no hay más Escrituras después de la Biblia". La interrogante que le presenté fue: "En una época de cambio tan veloz en este mundo turbulento y atribulado con tantos problemas difíciles, ¿no le extrañaría pensar por qué un Padre amoroso habría de cesar de comunicarse con Sus hijos, a quienes ama tanto que aun sacrificó por ellos a Su Hijo Unigénito?". La polémica continuó durante quince o veinte minutos, en los que yo traté de explicarle nuestra interpretación literal de la Expiación y de la Resurrección, y de otras doctrinas importantes del Salvador. Terminé luego con el testimonio más fuerte que podía darle de un Padre amoroso y de un Hijo sumiso.
Magnifico libro escrito por Joseph Fielding McConkie (hijo del Elder Bruce R.McConkie) profesor emerito de escritura antigua en la Universidad Brigham Young. El titulo en ingles es In Search of the Spirit (En Busca del Espiritu). Aqui algunos titulos de los capitulos que contiene:
¿PUEDO SABER CON CERTEZA?
¿MANIFESTACION O CONFIRMACION?
¿COMO APRENDIO CRISTO EL EVANGELIO?
LA PREPARACION ESPIRITUAL DE JOSE SMITH
PROCESO DEL CRECIMIENTO
Realmente una joya de la literatura sud, disponible desde nuestro alojamiento aqui:
Religión 180R, "Principios de liderazgo", presenta a los alumnos los principios y métodos de liderazgo que les ayudarán a dirigir de una manera que complazca a Jesucristo, que es el líder perfecto. Como dijo el presidente Spencer W. Kimball: "…nos resultará muy difícil llegar a ser líderes productivos a menos que reconozcamos la realidad de ese líder perfecto, Jesucristo, y le permitamos ser la luz que alumbre nuestro camino" ("Jesús: El líder perfecto", Liahona, agosto de 1983, pág. 11).
Hace dos años tuve la inquietud de dar un curso sobre liderazgo en el grupo de sumo sacerdotes de barrio y estuve revisando las revistas Liahona y los manuales de la Iglesia pero no estaba satisfecho con lo que habia encontrado, hasta que conversando con un miembro de mi barrio que es consejero de la estaca me dijo que el tenia un diskett con este manual que hoy pongo a su alcanse. Este manual contiene las mejores enseñanzas que he podido encontrar sobre liderazgo, espero que les ayude.
"Seamos verdaderos discípulos de Cristo al observar la Regla de Oro, y como queramos que los demás hagan con nosotros, así también hagamos nosotros con ellos".
Mis amados hermanos y hermanas, les damos una cordial bienvenida a esta conferencia general que ha llegado a ser una gran conferencia mundial de la Iglesia.
Esta reunión se oirá y se verá en todo Estados Unidos y en Canadá, así como en muchas otras partes del mundo. Creo que no hay nada que se compare con ella. Felicito y agradezco a todos los que han tenido que ver con los complicados detalles logísticos de esta gran tarea.
Nos hemos reunido para adorar al Señor, para declarar Su divinidad y la realidad de que Él vive. Nos hemos reunido para reiterar nuestro amor por Él y nuestro conocimiento de Su amor por nosotros. Nadie, pese a lo que se diga, puede disminuir ese amor.
Hay algunos que lo intentan. Por ejemplo, hay personas de otros credos que no nos consideran cristianos. Eso no es importante. Lo que importa es la forma en que nos consideremos a nosotros mismos. Reconocemos sin vacilación que existen diferencias entre nosotros; si no fuera así, no habría habido necesidad de la restauración del Evangelio. Hace poco, el presidente Packer y el élder Ballard hablaron de eso en otros contextos.
Confío en que no discutamos por este asunto. No hay razón para hacerlo un tema de debate. Sencillamente, de un modo apacible y sin disculparnos, testificamos que Dios se ha manifestado a Sí mismo y a Su Hijo Amado al dar comienzo a esta plena y última dispensación de Su obra.
No debemos volvernos descorteses al hablar de las diferencias doctrinales. No hay lugar para la aspereza. Sin embargo, nunca podemos abandonar ni acomodar a otros pareceres el conocimiento que hemos recibido por revelación y por otorgamiento directo de las llaves y de la autoridad bajo la manos de los que las poseían en la antigüedad. No olvidemos nunca que ésta es la restauración de lo que fue instituido por el Salvador del mundo, y no una reforma de práctica y doctrina falsas que tal vez surgiera con el correr de los siglos.
Podemos respetar otras religiones, y debemos hacerlo. Debemos reconocer el gran bien que realizan; debemos enseñar a nuestros hijos a ser tolerantes y amistosos con las personas que no sean de nuestra fe. Podemos trabajar, y trabajamos, con personas de otras religiones en defensa de los valores que han hecho nuestra civilización grande y nuestra sociedad distintiva.
Por ejemplo, no hace mucho tiempo fue a mi despacho un clérigo protestante que es un líder muy eficaz en la interminable contienda contra la pornografía. Nos sentimos agradecidos a él. Nos unimos a él y a sus colaboradores y le brindamos apoyo económico a su organización.
Podemos trabajar y trabajamos con personas de otras religiones en diversas tareas en la sempiterna lucha contra los males sociales que amenazan los preciados valores que son tan importantes para todos nosotros. Si bien estas personas no son de nuestra fe, son nuestros amigos, nuestros vecinos y nuestros colaboradores en una variedad de causas. Es un placer para nosotros prestar nuestras fuerzas a sus labores.
Pero en todo eso no hay acomodo doctrinal. No es necesario que lo haya y no debe haberlo de nuestra parte. Sí hay un grado de compañerismo y hermandad al trabajar juntos.
Al llevar a cabo nuestra misión especial, trabajamos bajo el mandato que nos ha dado el Señor Resucitado que ha hablado en ésta la última dispensación. Ésta es Su exclusiva y maravillosa causa. Damos testimonio de Él; pero no hace falta que lo hagamos con arrogancia ni con aire de superioridad.
Como lo dijo Pedro, somos "linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios". ¿Por qué? Para que anunciemos "las virtudes de aquel que [nos] llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2:9).
El considerarnos más santos que los demás es una actitud indigna de nosotros. Tengo en mi poder la carta de un hombre de nuestra comunidad que no es miembro de la Iglesia. En ella dice que a su hijita la han aislado sus compañeros de escuela que son Santos de los Últimos Días y menciona que se cuenta por ahí que un niño Santo de los Últimos Días le arrancó una medalla religiosa del cuello a otro niño. Espero que eso no sea verdad. Si lo es, pido disculpas a los que hayan sido agraviados.
Elevémonos por encima de ese tipo de comportamiento y enseñemos a nuestros hijos a hacer lo mismo. Seamos verdaderos discípulos de Cristo al observar la Regla de Oro, y como queramos que los demás hagan con nosotros, así también hagamos nosotros con ellos. Fortalezcamos nuestra propia fe y la de nuestros hijos, al mismo tiempo que seamos corteses con los que no son de nuestra fe. El amor y el respeto echarán por tierra todo elemento de animosidad. Nuestra bondad puede convertirse en la defensa más persuasiva de aquello en lo que creemos.
Pregunta: Estimados hermanos/as me gustaría saber si alguna autoridad general ha hablado de Prioridades Proféticas y que son tres: a) Fortalecer la fe en Jesucristo. b) Fortalecer a las familias. c) Cuidar las generaciones emergentes. He escuchado a líderes locales respecto de esto pero no he podido encontrar algo en Liahona. Gracias y saludos.
Respuesta: Es una pregunta muy interesante, para empezar debemos comprender que es por medio de los profetas, videntes y reveladores que el Señor manifiesta su voluntad a sus hijos sobre la tierra y que esta guia llega a nosotros por medio de los lideres locales. Debemos recordar que hay dos tipos de instrucciones: (1) las que recibimos como miembros (por medio de las Conferencias de la Iglesia y que son publicadas en las revistas de la Iglesia) y (2) las que recibimos como lideres (por medio de los lideres del sacerdocio y que nos llegan por medio de cartas, boletines, instruciones, videos, via satelite y no son de conocimiento de los miembros en general).
Por medio de sus profetas el Señor nos manifiesta en que debemos concentrarnos y desde hace varios años se les a estado recalcando a los lideres locales del sacerdocio que se concentren en los tres temas que usted a mencionado.
¿terminan las reuniones de consejo siendo simples proyectos calendarios?
¿Se tratan debidamente todos los temas de su agenda y se asigna cada responsabilidad a los oficiales correspondientes?
¿Tiene cada miembro del consejo la opotunidad de participar como es debido?
En este nuevo libro El Divino Sistema De Consejos, disponible ya en idioma español, el Élder M. Russell Ballard explica a los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares lo que debe hacerse a fin de que los consejos de estaca, de barrio y de familia sean una experiencia positiva y provechosa. Trata con elocuente claridad sobre lo que hombres y mujeres pueden hacer para trabajar juntos con mayor eficacia. Explica asimismo que nuestros consejos son un sistema inspirado y describe por qué y cómo pueden ser productivos en todos los niveles administrativos de la Iglesia, desde la Primera Presidencia hasta el círculo mismo de la familia. Analiza las bendiciones y el poder de los consejos y enseña lo que deben hacer en ellos los líderes de la Iglesia para resolver problemas, motivar, inspirar y alentar la participación de todos sus integrantes. Merced a esta obra, los líderes y los maestros que formen parte de estas reuniones incrementarán notablemente su conocimiento en materia administativa y de servicio.
Puedes bajarlo gratuitamente desde nuestro alojamiento:
Por lualcaro - 25 de Septiembre, 2007, 5:31, Categoría: General
Sheri Dew
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro
Conferencia de Mujeres de BYU1999
¡Nunca me canso de ver este panorama tan hermoso! Nunca deja de asombrarme que puede uno arribar a casi cualquier ciudad del mundo y encontrar un grupo de hermanas como éste. Quizás varíen un poco el tono de la piel y la forma de los ojos, pero desde Alaska hasta las Amazonas tenemos hermanas que han hecho los mismos convenios, que tienen las mismas esperanzas y que necesitan saber que son importantes.
Al orar acerca de esta asignación, he recibido una impresión una y otra vez: Éste no es un grupo de mujeres ordinarias, ni esta congregación ni otras similares en todo el mundo. El Señor se deleita en nosotras; Él nos ama y depende de nosotras. Y a causa de la gravedad e importancia de esta época creo que nuestra obra más vital está por realizarse.
De allí el tema de mi discurso: Las famosas últimas palabras. Créanme, mis palabras no tienen nada de famosas y también espero que no sean las últimas, pero sí tengo la responsabilidad de ofrecer las últimas palabras de esta conferencia anual, y al estar al borde de una época predicha por los profetas desde los inicios del mundo, hay algunas palabras famosas que debemos repasar.
Entre ellas las de José que fue vendido a Egipto. Recordarán que se reunió con sus intrigantes hermanos cuando la hambruna los obligó a ir a Egipto en busca de grano sólo para encontrar que su benefactor era el hermano al que habían traicionado. Cuando José los envió de vuelta a Canaán en busca de su padre, las últimas palabras que les dijo fueron que no rompieran filas por el camino (Génesis 45:24). Ese consejo nos recuerda las famosas últimas palabras del apóstol Pablo que escribió al finalizar su vida: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor . . . en aquel día" (2 Timoteo 4:7–8). La declaración de Pablo me recuerda el himno "Pon tu hombro a la lid," que cantábamos con frecuencia en la pequeña rama de Kansas porque la abuela escogía los himnos y le encantaba la última estrofa: "Vigila, lucha por tu Dios con fuerzas y valor; alienta buenas obras hoy; pon tu hombro a la lid."1 (No sabía cuánta verdad encerraba la frase inicial "El mundo busca . . . obreros con valor.")
Cuando hablamos de autoestima personal, nos estamos refiriendo a la valoración que hace cada individuo de si mismo. La calidad de vida personalesta grandemente influenciada por la forma que cada individuo se valora a sí mismo.
La valoración que hace uno de sí mismo, puede ser positiva o negativa es decir beneficiosa o perjudicial para la calidad de vida. La autoestima se forma por intermedio de la observación que se hace cada individuo de sí mismo.
Tanto los modelos familiares como los culturales conforman nuestra autoestima por eso es importante para tener conciencia de los modelos negativos que hemos interiorizado y asípoder cambiarlos.
La verdadera autoestima la explicó nuestro recientemente fallecido, el presidente James E. Faust, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, quien compartió sus impresiones acerca de la importancia de cultivar la verdadera autoestima y el ser humildes. El 6 de mayo último pronunció un discurso ante miembros jóvenes adultos durante una charla fogonera del Sistema Educativo de la Iglesia. Gran alegría me dio poder encontrar una referencia de este discurso en la Liahona de Septiembre del 2007 – pág. N10.
"La autoestima nos protege contra el exceso de autoengaño, de desconfianza en nosotros mismos, de reproche a nosotros mismos e incluso del tradicional egoísmo", dijo en el recientemente renovado Tabernáculo de la Manzana del Templo.
"La autoestima de la que hablaré hoy no es un amor propio ciego, arrogante ni vano, sino una estima que es sincera, que no es engreída, que se basa en el respeto a uno mismo y que se produce como resultado de la paz y la fortaleza interiores", dijo el presidente Faust.
El presidente se basó en ejemplos de héroes que prestaron un servicio altruista sin lograr un alto reconocimiento en el mundo, como sucedió con los discípulos de Jesucristo, y dio seis principios que conducen a las personas a lograr mayor autoestima y felicidad.
Cine SUD es una tienda virtual especializada en la venta de películas y música SUD.
Cine SUD nace de la inquietud y el deseo por tener cerca y al alcance de la mano, películas SUD que a excepción de nuestro sitio web: www.cinesud.com.mx , sólo se encuentran en venta en USA. La idea nace después de muchas pláticas con miembros de la Iglesia, los cuales siempre comentaban sobre lo difícil y lo caro que salía pedir éstas películas directamente de USA.
Cine SUD es la primera y única página web en español en el mundo, especializada en vender películas y música SUD originales a todo México y Latinoamérica.
Además CineSud es la única tienda en toda Latinoamérica, autorizada OFICIALMENTE por las productoras SUD: "HaleStone Entertainment" y "MainStreetMovieCo" para distribuir sus productos en toda Latinoamérica.
Desde ahora,¡TUS DOMINGOS NUNCA VOLVERÁN A SER IGUAL!
Porque gracias a CineSUD, cuentas con una gran variedad de películas y música hechas e inspiradas por miembros de la Iglesia para pasar domingos familiares más agradables y sin tener que faltar al día de Reposo.
No olvides correr la voz con todos tus conocidos, familiares y amigos de que CineSUD ¡ha llegado! (http://www.cinesud.com.mx/)
En este libro, escrito hace mas de 20 años, el presidente Hinckley nos enseña por medio de historias, escrituras y en sus propias sencillas palabras el como ser cada uno de nosotros un ejemplo para nuestros semejantes, por medio de la honestidad, autodisciplina, el amor, el alejamiento a la contencion, etc. (cumorah.org)
"He visto la majestad y fortaleza de Dios en los grandes hombres que he conocido y estudiado. He visto su pureza en la inocencia inmaculada de los niños. Pero ha sido en las mujeres que he visto su corazón".
Otro excelente recurso de la pagina oficial de la Iglesia en Argentina.
Novedad: Sección para la Sociedad de Socorro Maestras visitantes, Mensajes de las Reuniones Generales, Superación Personal, Recetas, Ideas, Fotos y una sección para recordar a aquellas hermanas que fueron pioneras en cada área.
"Se entiende cuándo uno estudia la vida de un profeta que El Señor ha tenido su mano en su vida del principio, " dice Sheri Dew, autora de 'Perseveremos con Fe'.
Ella también escribió la primera biografía de Ezra Taft Benson. El Presidente Hinckley se hizo tiempo para las entrevistas y preguntas, y permitió que Sheri entrevistara a su familia, amigos personales, y colegas, incluyendo sus consejeros en la primera presidencia y a cada miembro del quorum de los doce apostles. Él también puso a su disposición sus escrituras personales, incluyendo sus expedientes, diarios, así como las fotografías personales y de la familia.
Este libro le ayudará a amar áun más al Presidente Hinckley y entender como El Señor le preparó ser Profeta.
Élder Richard G. Scott del Quórum de los Doce Apóstoles
"Es un lugar de paz, retiro e inspiración; la asistencia regular enriquecerá tu vida dándole más propósito".
Una de las más hermosas y reconfortantes doctrinas del Señor --una que brinda inmensa paz, felicidad y gozo ilimitado-- es ese principio llamado el matrimonio eterno. Esta doctrina significa que un hombre y una mujer que se aman el uno al otro profundamente, que han progresado juntos a través de las pruebas, los gozos, los pesares y la felicidad de toda una vida compartida, pueden vivir juntos para siempre más allá del velo con los de su familia que merezcan esa bendición. Eso no es tan sólo un sueño inmensamente satisfactorio, es una realidad. Todo marido y mujer que hayan compartido los gozos del matrimonio aquí en la tierra querrán tener tal bendición; pero solamente los que reúnan los requisitos que el Señor ha establecido recibirán ese don supremo. Testifico que todas esas cosas que me han dado y que me traerán la mayor felicidad en esta vida tienen su raíz en las ordenanzas del templo. Decídete ahora a recibir las ordenanzas del templo en el momento apropiado. No dejes que nada disipe esa resolución.
Si ya estás preparado para recibir las ordenanzas del templo, prepárate cuidadosamente para ese grandioso acontecimiento. Antes de entrar al templo, el obispo y el presidente de estaca te entrevistarán para darte la recomendación. Sé honrado y sincero con ellos. Esa entrevista no es un examen que tienes que pasar, sino un paso importante a fin de confirmar que tengas la madurez y la espiritualidad para recibir en forma apropiada las ordenanzas supremas y para hacer y guardar los convenios ennoblecedores que se ofrecen en la casa del Señor. La dignidad personal es un requisito esencial para gozar de las bendiciones del templo. Cualquier persona que sea tan insensata como para entrar al templo indignamente, recibirá condenación.
El carácter digno se forja mejor con una vida de constantes elecciones correctas centradas en las enseñanzas del Maestro. Por un momento, hablo a quien se esté preparando para ese dulce período de descubrimiento que lleva al matrimonio eterno, que se conoce como el noviazgo. Puede ser una época maravillosamente hermosa de progresar y de compartir; una época en que debes concentrar tus pensamientos, acciones y planes en dos personas: los padres de tus futuros hijos. Prepárate para tener éxito como padre o madre siendo completamente digno en todo pensamiento y acto durante el noviazgo.
El Elder M. Russell Ballard escribio un magnifico libro llamado EL DIVINO SISTEMA DE CONSEJOS. a fin de que APRENDAMOS A MINISTRAR JUNTOS EN LA IGLESIA Y EN LA FAMILIA. Ocasionalmente publicare selecciones de este libro.
"ya hace algunos años que he venido haciéndome la siguiente pregunta: ¿Cómo puede la Iglesia preparar mejor a sus miembros para hacer frente a los desafíos y las cambiantes circunstancias de esta época? Ya no resulta posible que un líder por sí solo, fuera éste un hombre o una mujer ni siquiera un padre o una madre provea aquello que se necesita tan desesperadamente en la vida de nuestras familias y de los miembros de la Iglesia. Para estar en condiciones de guiar a los hijos de nuestro Padre Celestial hacia la vida eterna, debemos reunirnos en consejo y ayudarnos mutuamente.
A menudo pienso que la solución está en el inspirado sistema de consejos que tenemos en la Iglesia. Me resulta claro que el Señor nos ha dado un elemento magnífico para que podamos ministrar más eficazmente en favor de nuestra gente y solucionar los problemas a que se enfrentan las personas y las familias.
Descansa sobre cada uno de nosotros la responsabilidad primordial de satisfacer nuestras necesidades espirituales y temporales, y en la mayoría de los casos podemos recurrir a la ayuda, el consejo y el apoyo de familiares cercanos y otros parientes. Pero el Señor también ha establecido, tanto para usar en la Iglesia como en el hogar, un sistema de consejos destinado a fortalecer y a edificar a todo Santo de los Últimos Días. Este sistema abarca desde el Consejo de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles hasta los consejos familiares, y todos cumplen una función importante en lo que atañe a bendecir la vida de la gente y a salvar almas. Dentro de la Iglesia, gran parte de esta sagrada obra se logra a nivel de estaca y de barrio. (Al ser citados en este libro, los términos estaca y barrio también se aplican a distrito y a rama.)
Muchos de nuestros obispos y presidentes de estaca están sobrecargados con los problemas personales de los miembros de la Iglesia sobre los cuales tienen mayordomía. Se debe utilizar todo recurso disponible para ganar la batalla por las almas de los hijos de nuestro Padre Celestial. Tengo la convicción de que la mejor manera de contribuir para que esa carga sea más liviana es pedir a los miembros de consejos de estaca y de barrio que colaboren tratando de encontrar las respuestas y llevando a la práctica las soluciones que ofrece el Evangelio de Jesucristo."
Gladys Knight es una estrella del R&B y el Soul. Considerada como una leyenda viviente de la musica contemporanea, Gladys ha deleitado a generaciones con su musica desde sus comienzos a principios de los años 50s.
Una vida de exitos y satisfacciones personales se ha visto reconocida con siete premios Grammy, su inclusion en el "rock and roll hall of fame" y su propia estrella en el paseo de la fama en hollywood.
Gladys Knight siempre ha irradiado armonia, luz y alegria, sin embargo, en la ultima decada esta se ha intensificado, segun sus propias palabras:
"Desde que me uni a la Iglesia, desee ser mas y mas obediente a Dios. Al hacerlo, muchas personas me dicen: "Veo una luz en usted mas que nunca antes. Qué es ?" Durante una presentacion en Disney World.. [un miembro de la audiencia me preguntó] "Podria por favor decirnos...cómo es que tiene esa luz?" la pregunta fue directa, de modo que le di una respuesta directa: "He llegado a ser un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias"
La hermana Knight se bautizo en agosto de 1997 y recibio sus investiduras al año siguente.
El 8 de febrero del 2006 gano su mas reciente grammy en la categoria "best gospel album of the year" con el album "One Voice", ejecutado con el coro "Saints Unified Voices". En cumorah, presentamos el album completo para que puedan disfrutar de la voz e inspiracion de la hermana Knight. Para verlo, hacer click en Leer mas.
En su ministerio como lideres en esta iglesia, hermanos, bendigan a la gente. Elévenlas. Anímenlas. Ayúdenlas. Hay tantos estresados. tienen demasiadas preocupaciones, muchos problemas... Nosotros recibimos miles de cartas en las Oficinas de la Primera Presidencia de gente que viven por todo el mundo, a pesar de todos nuestros esfuerzo por tomarlos y llevarlos a ver a sus obispos en lugar de escribir a la Primera Presidencia. Pero ellos tiene problemas, muchos de ellos necesitan ayuda, necesitan ser animados y ser escuchados, y ahí esta nuestra gran oportunidad para bendecirlos.
Bendíganles con (buen) liderazgo. "Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se apercibirá á la batalla?" 1Cor 14:8. Suya es la oportunidad de hacer sonar la trompeta con sonido certero... cada hombre aquí es un líder por que son responsables del bienestar de otros. Eso los hace lideres.
Lideren con Doctrina
Bendíganles con responsabilidad
Bendíganles con el ejemplo
Bendigan a aquellos a quienes lideran.
Cursiva agregada. (Reunión del Sacerdocio en Potomac Virginia, Abril 26 de 1997)
Por lacr - 5 de Julio, 2007, 3:29, Categoría: General
Elder Joseph B. Wirthlin
"El obligar a otros a servir en la iglesia del Señor, al empuñar la espada generada del temor y de la culpabilidad puede dar resultados a corto plazo pero inevitablemente dejamos las huellas dolorosas del resentimiento y de la resistencia y así fracasamos en nuestra meta".
Por lacr - 5 de Julio, 2007, 3:04, Categoría: General
Se ofrecen sesiones en español durante Women's Conference 2006
Por Vania Villanueva.
La Hna Bonnie D. Parkin, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, visita las sesiones en español. Hna. Parkin y Vania Villanueva de Gaona. Foto de cortesía.
PROVO, UTAH.- Por cuarta ocasión y debido al incremento de miembros hispanos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, consecuentemente siendo as visible durante este año, Women's Conference 2006 se ofrecieron sesiones en español (no traducidas).
Las platicas se dieron en el edificio de Leyes J. Rueben Clark Law. los dias jueves y viernes comenzaron con un devocional en el Marriott Center de BYU y el viernes por la tarde clausuraron las actividades con el huésped de honor el Presidente Boyd K. Packer, presidente del Quórum de los Doce Apóstoles quien hablo de los hijos de Dios y de la importancia que juega la mujer en el desarrollo espiritual de los hijos y comento que en el mundo se esta reduciendo el números de hijos a pesar de que quedan muchos espíritus por venir. Debido a que las cifras son alarmantes, aconsejo a las hermanas a considerar y meditar con el Señor el numero de hijos que cada madre debe tener.
Para recalcar la importancia de la naturaleza divina que el ser humano tiene, contó una experiencia que tuvo con su hija de 4 años en una ocasión que visitaron la granja para ver a la gallina que cuidaba a lo polluelos de varios colores... el dijo a su hija "cuando sea grande el pollito será un buen perro guardián" y su hija volteo a verlo seriamente y él le volvió a comentar "será un buen caballo para montar", a lo cual su hija le contesto "no Papá." Elder Packer comento que a pesar que no se le había enseñado acerca de genética, ella sabia que no iba a cambiar la naturaleza del pollito. Que seguiría el modelo de sus progenitores. "Todas las cosas hacen los que el Señor les mando en la creación. Se reproducen según su propia especie., siguen el modelos de sus progenitores."
Los temas que se presentaron en español durante el jueves, fueron los siguientes:
Aferrando los Niños a las Escrituras 205 J. Reuben Clark Law Building (JRCB) Julieta R. Sarmiento y Ana Maria Coburn
Nuestros niños viven en una época de grandes oportunidades y tremendos desafíos espirituales. ¿Cómo podemos prepararlos para que puedan avanzar sin temer? ¿Qué estrategia podemos usar para enseñar a nuestros hijos a entender mejor la doctrina y aferrarlos a las escrituras y darles oportunidades para que ellos sientan el espíritu y puedan testificar?
“Trabajar con Fervor” (Himnos, no. 149) 205 J. Reuben Clark Law Building (JRCB) Maria Requena y Edith Romo Es fácil presionar, en nuestra mente, los botones de “retroceder” y “avanzar.” Algunas veces nos quedamos en el pasado o miramos hacia el futuro, pero no disfrutamos el “ahora.” ¿Cómo podemos apreciar nuestra vida actual?—el trabajo, las personas, las responsabilidades, o las actividades—en lugar de esperar por el futuro o quedarnos en el pasado? ¿Cómo podemos apreciar las bendiciones que tenemos en lugar de las que no tenemos?
Refrescando Nuestra Preparación Espiritual 205 J. Reuben Clark Law Building (JRCB) Janina Cobar y Cristina B. Franco El Elder Henry B. Eyring dijo: “La gran prueba de la vida es ver si prestaremos atención y obedeceremos los mandamientos de Dios en medio de las tormentas de la vida.” ¿Cómo podemos construir y refrescar continuamente los tanques de reserva de la fe sin importar nuestra edad? ¿Cómo podemos ser “distinguidos por nuestro celo para con Dios”?
Cuando enseñemos el Evangelio, debemos concentrarnos en los sencillos y fundamentales principios y mandamientos.
No es la contemplación del alimento que consideramos delicioso lo que nos sirve de provecho sino el ingerirlo y el digerirlo. Tampoco es un gran banquete lo que nos da más fortaleza y comodidad, ni nos sirve para efectuar bien nuestra parte en la batalla de la vida, sino por el contrario, en muchos casos, el alimento más sencillo proporciona el mejor provecho perdurable a los que participan de él. Del mismo modo, no siempre el festín preparado por los eruditos aumenta nuestra fortaleza para cumplir noble y valientemente nuestro deber en la batalla de la vida, sino que, en muchos casos, las enseñanzas de los más humildes nos conmueven el corazón y el alma toda, lo cual intensifica nuestra fortaleza para seguir adelante y cumplir con nuestro deber en nuestro diario empeño por superarnos4.
Las organizaciones de la Iglesia deben tener como objetivo la edificación de un testimonio firme en la mente y en el corazón de los santos, sobre todo, en la juventud, un testimonio de la veracidad del Evangelio restaurado, del mesiazgo de nuestro Señor Jesucristo, de la divinidad de la misión del profeta José Smith, del origen divino de esta Iglesia que fue establecida por Dios y Su Hijo por conducto del Profeta, y del hecho de que ésta es y siempre será la Iglesia de Jesucristo con todo lo que esto connota, todo ello con la finalidad de que los santos tengan esos testimonios, de que guarden los mandamientos del Señor, de que aumenten constantemente su conocimiento de la Verdad, lo que les permitirá vivir de tal forma que puedan recibir la salvación, la exaltación y la felicidad eterna en el Reino Celestial, y, por último, para que, a su vez, lleven a otras personas del mundo al conocimiento y al testimonio de la verdad tanto por medio de su precepto como de su ejemplo, a fin de llevarlos a recibir esas mismas bendiciones5.
Creo que el maestro o la maestra que tiene amor por Dios y un conocimiento de Él, que tiene amor por Jesucristo y un testimonio de Su divinidad, que tiene un testimonio de la divina misión del profeta José Smith y que inculca esas cosas en el corazón y en el alma de los niños a los que enseña se ha consagrado a una de las labores más nobles, más espléndidas y más notables a las que pueda consagrarse una persona6.
Enseñen y vivan los primeros principios del Evangelio y dejen que los misterios del cielo esperen hasta que lleguen ustedes allí7.
Del mismo modo que cantamos con frecuencia nuestros himnos… nunca es bastante repetir los mandamientos del Señor a este pueblo ni instar a los santos a vivir de conformidad con ellos8.
En muchísimas ocasiones, personas me han dicho: "Estoy harto de oír lo mismo una y otra vez. No hace falta repetir las cosas". A muchos hombres les parecen mal los discursos que oyen porque los consideran repeticiones… Al parecer, el Señor ve la necesidad de la repetición para inculcar en el ánimo de las personas el mensaje que Él tenga que dar. Nuestro Salvador, al enseñar, repetía una y otra vez, con diferentes palabras, el mismo concepto, evidentemente para fijarlo indeleblemente en la mente y en el corazón de los que le oían9.
En 1969 (hace casi 30 años), Edgar Dale, desarrolló un modelo que explica cuales son los mótodos mas y menos efectivos para el aprendizaje. El mencionado modelo, llamado “El cono del aprendizaje”, está basado en un estudio de campo muy profundo y extenso sobre el tema, tal vez, uno de los más exhaustivos que se hayan realizado.
Este modelo esta publicado en la edicion anterior del manual la enseñanza el llamamiento más importante, al enseñar en nuestro hogar y en la iglesia debemos considerar utilizar metodos mas activos sobre todo con los niños y los jovenes.
Tenemos un hijo o un amigo en la misiom y deseamos escribirle ahora podemos hacerlo por medio de esta pagina web.(gracias a nuestro amigo Matias por esta informacion Misioneros Sud ).
Excelente entretenimiento que pone a prueba nuestro conocimiento de las Escrituras.
Bienvenidos
El propósito de esta página es entretener y fomentar el estudio de las Escrituras. No es una página oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Recuerda que no es tan divertido si haces trampa. Pronto tendré otros crucigramas de temas relacionados con la Iglesia.
Para ver la pregunta solo debes hacer clic sobre las hileras o columnas.
Si quieres revisar tus respuestas haz clic en Check Puzzle.
El botón Solve es para resolver la pregunta. (Pero te recomiendo no presionarlo)
Si deseas imprimir algún crucigrama mándame un mensaje. No olvides escribir tu correo.
El Sitio Oficial de la Iglesia del Área Sudamérica Sura lanzado este excelente recurso que antes estaba disponible solo en ingles.
El lunes 7 de mayo por primera vez se envió por correo electrónico a los suscriptos "Joyas SUD"; consiste en una cita breve de autoridades generales y líderes de la Iglesia sobre temas diversos. Se enviará todos los lunes y jueves y para recibirla es necesario suscribirse a través del formulario implementado en esta página.
Las buenas aptitudes de comunicación ayudan a su familia a expresarse amor y respeto mutuo, a enfrentar los desafíos de la vida y a desarrollar sentimientos de seguridad y autoestima.
Cuando aprenden a comunicarse dentro de la familia, los hijos adquieren una aptitud valiosa que les servirá toda la vida.
No existe una única recomendación. El Plan MiPirámide puede ayudarlo a elegir los alimentos y las cantidades correctas para usted. Para una rápida estimación de qué y cuánto necesita comer, ingrese su edad, sexo y nivel de actividad en la casilla del Plan MiPirámide.
Para obtener una evaluación detallada de su ingesta de alimentos y su nivel de actividad, haga clic en el Rastreador MiPirámide.
Utilice los consejos "Dentro de MiPirámide" para que lo ayuden a:
Realizar elecciones inteligentes de cada grupo alimenticio,
Encontrar un equilibrio entre la alimentación y la actividad física, y
Obtener la mejor nutrición de las calorías consumidas.
DESTACADOS
Tour de MiPirámide Realice un tour de la nueva pirámide con esta función animada.
Descarga de Mini Afiche Ver y descargar el mini afiche MiPirámide para conocer los conceptos básicos sobre alimentación saludable y actividad física. [PDF - Necesitará tener Adobe Acrobat Reader, que se obtiene en forma gratuida, para visualizar e imprimir el archivo PDF anterior.]
Dentro de la MiPirámide Explore la pirámide para conocer los grupos de alimentos y ver cuánta actividad física debería realizar.
Sugerencias y Recursos Aprenda cómo obtener resultados con MiPirámide. Encuentre un tesoro de ideas que pueden ayudarlo a empezar a una dieta saludable. Se incluyen sugerencias para cada grupo de alimentos, actividad física, comidas fuera de casa, un menú modelo y más...
Uno puede tener gustos por muchas cosas y habilidad para otras tantas, pero la vocación es una, ella te absorbe y te lleva a dejar en segundo plano todo el resto.
Hay gustos en que uno es sólo un consumidor de ellos, en los cuales nos gusta "consumirlos" pero no somos ocurrentes en esa línea, es decir no tenemos aptitudes para ello.
Hay gustos en que sólo son un placer personal y no tienen ningún sentido de entrega, como vacacionar por ejemplo. Esto no trae una realimentación de las motivaciones porque no está la satisfacción que es la que la produce.
Hay otras cosas que nos agradan porque somos hábiles en ello y esto nos hace sentirnos bien, pero no hay mayor curiosidad por la tarea misma. El agrado que sentimos es por una alimentación a nuestra autoestima y el reconocimiento de los demás.
En la VOCACIÓN está la curiosidad y el placer por la realización de la tarea misma y no sólo por sus logros(GUSTO) ; se te ocurren cosas nuevas o puntos de vista diferentes a los ya existentes en esto, te animas a especular, a hacer hipótesis, sientes una seguridad intuitiva que de alguna manera saldrás adelante con esto y quisieras hacerlo a tu manera (APTITUD). Sientes que esto es muy necesario para los demás o para la vida.(ENTREGA)
Por qué elegir por Vocación?
Es cierto que cada uno decide su vida, si sigue o no su vocación; pero la vida reclama satisfacciones sobre todo pasado los 30 y lo malo que la persona no las encuentra en cualquier parte, no es algo que pueda inventarse, lo que para una persona le produce satisfacción para otra no y es en su vocación donde llega esto. Ahora, uno puede pensar que se podría elegir un trabajo o carrera en relación a obtener mayores ingresos y desarrollar su vocación como un hobbie. Pero sucede que un trabajo absorbe 8 horas diarias, ocupa tu atención la mayor parte del tiempo, te distrae hacia otras capacidades y cómo no hay satisfacción en ella termina no encontrándole sabor a nada, lo que la transforma en una carga.
Cómo descubrir nuestra Vocación?
Para eso hay que atreverse a soñar. Para ello tendremos que dejar de incluirnos en planes ajenos, de intentar descubrir requerimientos del medio, de perseguir situaciones convenientes, de considerar la falta de medios. RESCATEMOS NUESTROS SUEÑOS!!. Es la única forma de saber hacia dónde va lo nuestro. En qué dirección venimos proyectados. SABREMOS HACIA DONDE VAMOS. Pero hay que saber de qué tipo de sueños se trata, porque a uno lo mueven muchos motivos, por lo que un sinnúmero de ellos lo pueden llevar a anhelar algo, como: satisfacer una necesidad, darse un placer, la búsqueda de un alivio o desahogo, entregar algo a un ser querido, etc. Pero estos anhelos, aunque válidos, no indican Vocación. El tipo de SUEÑOS o ANHELOS que indican una VOCACIÓN, son aquellos que se presentan como un deleite de soñar despierto, de regocijarte en las cosas que te producen energía, alegría, es cuando dices "yo me vuelo con esto". En que te gusta imaginar poder realizar determinadas cosas. Responde a qué "querer hacer en la vida". puede ser cualquier cosa, pero eso da la dirección de lo nuestro. Estos anhelos o sueños los podemos distinguir por dos factores fundamentales:
PLACER PERSONAL al realizar la tarea. Tarea con SENTIDO DE ENTREGA
Cómo elegir la Carrera adecuada?
Toda carrera tiene: OBJETIVOS, que están fundamentados por las asignaturas de la especialidad. HERRAMIENTAS para lograr esos objetivos, dadas por las asignaturas de ciencias básicas o técnicas que la sustentan. Asignaturas que aportan los CONOCIMIENTOS COMPLEMENTARIOS que la apoyan. Sus objetivos deben responder a nuestra vocación. Sus herramientas a nuestras aptitudes fundamentalmente, como también a nuestros principales intereses. Sus conocimientos complementarios a nuestros intereses secundarios o en lo posible no sean parte de nuestros rechazos. La labor que se realiza al ejercerla y el ambiente donde se desarrolla , debe estar acorde a nuestra personalidad.
Y si no puedo seguir la carrera que quiero?
Una vez sabiendo hacia dónde ir, se ve las condiciones en que se encuentra uno para seguir ese camino, unos tendrán mejores condiciones que otros como mejor puntaje o mejores condiciones económicas. Si no cuento con estas condiciones debo buscar algún rodeo que me lleve después adonde quiero ir, es como rodear el obstáculo para luego retomar el camino. Y aquí hay que considera lo siguiente: La carrera puede que no sea la precisa que yo quería, pero puedo entrar a una que está dentro del área y en el trabajo laboral le buscaré la oportunidad de darle el viraje que yo quiero para retomar mi rumbo. Si no cuento con los medios económicos para seguir una determinada carrera, opto por alguna que guarde relación pero de menor costo, tal vez más corta y de allí con nuevas condiciones, busco continuar hacia lo que quería u otras opciones de perfeccionamiento u oportunidades que me pueda hacer retomar mi proyecto. La vida nos ofrece muchos más oportunidades de las que vemos, pero no sabemos reconocerlas, por no seguir un proyecto de vida o no saber hacia donde vamos.
Presidente Thomas S. Monson Primer Consejero de la Primera Presidencia
Es nuestra responsabilidad vivir de manera tal que seamos dignos del sacerdocio que poseemos.
Hermanos, estamos reunidos esta noche como un poderoso cuerpo del sacerdocio, tanto aquí en el Centro de Conferencias como en diferentes lugares alrededor del mundo. Me siento honrado por el privilegio de hablarles; ruego que la inspiración del Señor guíe mis pensamientos e inspire mis palabras.
Durante las últimas semanas, al reflexionar sobre lo que les podría decir esta noche, he pensado muchas veces en la bendición que tenemos de poseer el sagrado sacerdocio de Dios. Cuando miramos al mundo en su totalidad, con una población de más de seis y medio millares de millones de personas, nos damos cuenta de que somos un grupo muy pequeño y selecto. Los que poseemos el sacerdocio somos, en las palabras del apóstol Pedro: “…linaje escogido, real sacerdocio…”1.
El presidente Joseph F. Smith dijo que el sacerdocio es: “El poder de Dios delegado al hombre, mediante el cual éste puede actuar en la tierra para la salvación de la familia humana…, por medio del cual se puede declarar la voluntad de Dios, como si ángeles estuviesen presentes para declararla ellos mismos,… mediante el cual los hombres están facultados para que lo que aten en la tierra sea atado en los cielos, y lo que desaten en la tierra sea desatado en los cielos”. El presidente Smith agregó: “[El sacerdocio] es sagrado, y la gente debe conservarlo sagrado”2.
Mis hermanos, el sacerdocio es un don que trae aparejado no sólo bendiciones especiales sino también responsabilidades solemnes. Es nuestra responsabilidad vivir de manera tal que seamos dignos del sacerdocio que poseemos. Vivimos en una época en la que nos encontramos rodeados por muchas cosas que tienen la intención de atraernos a caminos que nos conducen a la destrucción. Evitar esos caminos requiere determinación y valor.
El valor es importante. Esa verdad la aprendí hace muchos años por medio de una experiencia vívida y dramática. En ese entonces prestaba servicio como obispo. Se llevaba a cabo la sesión general de nuestra conferencia de estaca en el Salón de Asambleas de la Manzana del Templo, en Salt Lake City; se iba a reorganizar nuestra presidencia de estaca. El Sacerdocio Aarónico, incluyendo a los miembros de los obispados, estaba encargado de la música para la conferencia. Cuando terminamos de cantar el primer número musical, el presidente Joseph Fielding Smith, la autoridad que nos visitaba, leyó desde el púlpito los nombres de la nueva presidencia de estaca, para que la congregación los aprobara. Entonces mencionó que Percy Fetzer, quien sería nuestro nuevo presidente de estaca y que John Burtstoy sería nuestro primer consejero —cada uno de los cuales había sido consejero en la presidencia anterior— ya sabían con anticipación acerca de su nuevo llamamiento, antes de comenzar la conferencia. Pero él indicó, que yo, sin embargo, que había sido llamado como segundo consejero de la nueva presidencia de estaca, no había tenido conocimiento de mi llamamiento hasta ese momento, en que se había leído mi nombre para el voto de sostenimiento. Después anunció: “Si el hermano Monson está dispuesto a aceptar este llamamiento, nos gustaría escuchar sus palabras ahora”.
Cuando me paré ante el púlpito y miré ese mar de personas, recordé la canción que acabábamos de cantar; se refería a la Palabra de Sabiduría y se llamaba: “Ten valor, hijo mío, para decir que no”. Ese día escogí como tema de mis palabras: “Ten valor, hijo mío, para decir que sí”. Todos necesitamos valor constantemente, valor para defender nuestras creencias, valor para cumplir nuestras responsabilidades, valor para honrar nuestro sacerdocio.
Élder Dallin H. Oaks Del Quórum de los Doce Apóstoles
Un buen matrimonio no requiere un hombre o una mujer perfectos; sólo requiere un hombre y una mujer dispuestos a esforzarse juntos por alcanzar la perfección.
Recibí la impresión de hablar sobre el divorcio. Éste es un tema delicado porque provoca emociones muy fuertes en las personas a las que ha afectado de alguna forma. Algunos se ven a sí mismos o a sus seres queridos como víctimas del divorcio, mientras que otros se ven como sus beneficiarios. Algunos ven el divorcio como prueba del fracaso, mientras que otros consideran que es una compuerta esencial para escapar del matrimonio. En una forma u otra, el divorcio afecta a la mayoría de las familias de la Iglesia.
Sea cual fuere su perspectiva, tengan a bien escuchar mientras intento hablar con franqueza sobre los efectos del divorcio en las relaciones familiares eternas que procuramos obtener de acuerdo con el plan del Evangelio. Hablo de ello por preocupación, pero con esperanza.
I.
Vivimos en un mundo en el que el concepto total del matrimonio está en peligro y en el que el divorcio es común.
Muchos han reemplazado el concepto de que la sociedad tiene un fuerte interés en preservar los matrimonios para el bien común, así como para el bien de la pareja y de sus hijos, por la idea de que el matrimonio sólo es una relación privada entre adultos que están de acuerdo y al cual se le puede dar fin cuando cualquiera de los dos así lo desee1.
Las naciones que no tenían leyes de divorcio las han adoptado, y la mayoría de las que permiten el divorcio han hecho que sean más fáciles de obtener. Lamentablemente, según las leyes actuales de divorcio por consentimiento mutuo, puede ser más fácil dar fin a una relación matrimonial con un cónyuge no deseado que dar fin a una relación laboral con un empleado no deseado. Algunos incluso se refieren al primer matrimonio como el "matrimonio inicial", como una pequeña casa que uno utiliza por un tiempo antes de conseguir una mejor.
El debilitamiento del concepto de que los matrimonios son permanentes y de gran valor tiene consecuencias de gran alcance. Algunos jóvenes rechazan el matrimonio, influenciados por el divorcio de sus padres o por las ideas populares de que el matrimonio es un grillete con cadenas que impide la realización personal. Muchos de los que se casan retienen su dedicación completa, y están prestos para huir cuando se les presenta el primer desafío de carácter serio.
En contraste, los profetas modernos nos han advertido que ver el matrimonio "como un simple contrato que se puede firmar cuando se desee… y romper a la primera dificultad… es un mal que amerita una condenación severa", especialmente en los casos en los que se hace sufrir a los hijos2.
En la antigüedad, e incluso bajo algunas leyes tribales en algunos países donde ahora contamos con miembros, los hombres tienen el poder de divorciarse de sus esposas por cualquier cosa trivial. El Salvador rechazó este tipo de opresión perversa hacia las mujeres. Él declaró:
"Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
"Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera" (Mateo 19:8–9).
El tipo de matrimonio que se requiere para la exaltación, de duración eterna y de calidad divina, no considera el divorcio. En los templos del Señor, las parejas se casan por toda la eternidad; pero algunos matrimonios no progresan hacia ese ideal. A causa de "la dureza de [nuestros] corazones", el Señor actualmente no hace valer las consecuencias de la norma celestial. Permite que las personas divorciadas se vuelvan a casar sin la mancha de inmoralidad especificada en la ley superior. A menos que un miembro divorciado haya cometido transgresiones graves, él o ella puede reunir los requisitos para obtener una recomendación para el templo en base a las mismas normas de dignidad que se aplican a los otros miembros.
Creo que puedo decir sin temor a equivocarme que el deseo más ferviente de todo fiel Santo de los Últimos Días es que sus hijos crezcan en la disciplina y la amonestación del Evangelio, guardando los mandamientos de Dios, a fin de que sean salvos en Su reino. Es sencillamente absurdo imaginar que si al niño se le siembran en la mente las semillas de la falsedad y de la maldad a lo largo de la vida, podrán ustedes, de una sola vez, sembrar en esa mente las semillas de la verdad y hacerlas producir toda una cosecha de verdad… Consideraríamos un perfecto tonto al agricultor que pidiese a todos los que pasaran por su granja que tirasen en el terreno unas cuantas semillas de malas hierbas, que hiciesen eso durante un periodo de veinte años, y que entonces esperara tener toda una cosecha de grano y que fuese muy buena.
Yo puedo saberme las tablas de multiplicar y también mi esposa, pero no por eso puedo esperar que mis hijos nazcan con el conocimiento de las tablas de multiplicar en la cabeza. Yo puedo saber que el Evangelio es verdadero y mi esposa también puede saberlo, pero no se me ocurriría ni por un momento que mis hijos nacieran con ese conocimiento. Recibimos un testimonio del Evangelio porque obedecemos las leyes y las ordenanzas de él; y nuestros hijos recibirán ese conocimiento exactamente de la misma manera; y si no les enseñamos, y si ellos no caminan por el estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna, jamás recibirán ese conocimiento. He oído a personas decir que sus hijos han nacido herederos de todas las promesas del nuevo y sempiterno convenio, y que crecerían con un conocimiento del Evangelio hicieran lo que hiciesen. Quiero decirles que ésa no es doctrina verdadera y que es totalmente contraria al mandamiento de nuestro Padre Celestial. A los Santos de los Últimos Días se les ha dado la responsabilidad, que no es una petición, de enseñar a sus hijos:
"Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres.
"Porque ésta será una ley para los habitantes de Sión, o en cualquiera de sus estacas que se hayan organizado.
"Y sus hijos serán bautizados para la remisión de sus pecados cuando tengan ocho años de edad, y recibirán la imposición de manos.
"Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor" [D. y C. 68:25–28]…
Todo padre de familia que ama el Evangelio está listo y dispuesto a ir a los extremos de la tierra a predicarlo, y uno de los mayores regocijos que hombre alguno puede tener es ser hallado llevando almas al conocimiento de la verdad. Debe ser un regocijo mucho mayor para nosotros enseñar a nuestros hijos el plan de salvación7.
Entre los primeros mandamientos que el Señor dio a Adán y Eva, les dijo: "multiplicaos; llenad la tierra" [Génesis 1:28]. Él ha repetido ese mandamiento en nuestra época. Nuevamente ha revelado en ésta, la última dispensación, el principio de la eternidad del convenio del matrimonio. Ha restaurado en la tierra la autoridad para hacer ese convenio y ha dicho que es la única manera debida y apropiada de unir a marido y mujer, y el único medio por el cual la sagrada relación familiar puede llevarse más allá del sepulcro y por la eternidad. Él ha dicho que esta relación eterna puede establecerse únicamente mediante las ordenanzas que se administran en los santos templos del Señor y que, por consiguiente, los de Su pueblo deben casarse sólo en Su templo de conformidad con tales ordenanzas.
El Señor nos ha dicho que es el deber de todo marido y mujer obedecer el mandamiento que se dio a Adán de multiplicarse y llenar la tierra, a fin de que las legiones de espíritus selectos que esperan recibir su tabernáculo de carne puedan venir aquí y seguir progresando bajo el grandioso plan de Dios para llegar a ser almas perfectas, puesto que sin el tabernáculo de carne no pueden progresar ni avanzar hacia el destino que Dios ha trazado para ellos. Por eso, todo marido y mujer debe llegar a ser, respectivamente, padre y madre en Israel de hijos que les nazcan bajo el santo y eterno convenio.
Al traer a la tierra a esos espíritus escogidos, todo padre y toda madre asume, para con el espíritu en su tabernáculo de carne y también para con el Señor, por haber aprovechado la oportunidad ofrecida por Él, una obligación de la índole más sagrada, por motivo de que la trayectoria que ha de seguir ese espíritu en las eternidades venideras, las bendiciones o los castigos que le aguarden en la existencia venidera, dependerán en gran parte de la atención, de las enseñanzas y del modo como críen los padres a ese espíritu.
Ningún padre ni ninguna madre puede librarse de esa obligación y responsabilidad, y el Señor nos hará estrictamente responsables del debido cumplimiento de esa obligación y responsabilidad. Ése es el deber más elevado que los mortales puedan tomar sobre sí.
Por consiguiente, la maternidad viene a ser un santo llamamiento, una dedicación sagrada a la misión de llevar a cabo los planes del Señor, una santa dedicación a la crianza, a la educación y a la formación en cuerpo, mente y espíritu de los que guardaron su primer estado y han venido a esta tierra, a su segundo estado "para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare" [Abraham 3:25]. Guiarlos para que guarden su segundo estado es la obra de la madre, "y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás" [Abraham 3:26]…
La maternidad está cerca de la divinidad. Es el servicio más elevado y más santo que puede emprender el ser humano, y pone junto a los ángeles a la mujer que honra su santo llamamiento y servicio. A ustedes, las madres de Israel, decimos, Dios las bendiga y las proteja, y les dé fortaleza y valentía, fe y conocimiento, así como el santo amor y la consagración al deber que les permita cumplir en toda su medida el sagrado llamamiento que tienen. A ustedes, las madres, y a ustedes, las que algún día serán madres, decimos: Sean castas, consérvense puras, vivan con rectitud, a fin de que su posteridad, hasta la última generación, las llame bienaventuradas"8.
He oído a hombres y mujeres decir que ellos iban a dejar que sus hijos llegaran a la madurez antes de procurar enseñarles los principios del Evangelio, que no iban a forzarlos a aprender el Evangelio en la niñez, antes de que pudiesen comprenderlo. Cuando oigo a hombres y mujeres decir eso, pienso que carecen de fe en los principios del Evangelio y que no lo comprenden como debieran. El Señor ha dicho que es nuestro deber enseñar a nuestros hijos cuando son pequeños, y yo prefiero fiarme de la palabra del Señor en lugar de confiar en la palabra de los que no están obedeciendo Sus mandamientos. Es insensatez suponer que nuestros hijos crecerán con un conocimiento del Evangelio sin enseñárselo. Algunos hombres y mujeres sostienen: "Y bien, soy Santo de los Últimos Días; nos casamos en el templo y fuimos sellados ante el altar por un hombre que posee el sacerdocio de Dios, según el nuevo y sempiterno convenio; nuestros hijos inevitablemente van a crecer y van a ser buenos Santos de los Últimos Días; no puede ser de otra manera"… Pero quiero decirles que nuestros hijos no sabrán que el Evangelio es verdadero si no lo estudian y obtienen un testimonio por sí mismos. Los padres se están engañando si se imaginan que sus hijos nacerán con un conocimiento del Evangelio. Desde luego, tendrán mayor derecho a las bendiciones de Dios por haber nacido bajo el nuevo y sempiterno convenio, y será natural para ellos crecer y cumplir sus deberes; pero el diablo sabe eso y, por lo tanto, se esfuerza con mayor ahínco por alejar a nuestros hijos de la verdad9.
Ruego al Señor que dé a los padres entendimiento para que se den cuenta de los peligros y de las tentaciones a que sus hijos están expuestos, que reciban orientación para vigorizar espiritualmente a sus hijos, así como para guiarlos y enseñarles a vivir como el Señor desea que vivan10.
¿Qué nos estamos esforzando por alcanzar? ¿Bienes? ¿Riquezas? Si hemos aceptado el Evangelio de Jesucristo y vivimos de acuerdo con él, entonces nos estamos esforzando por alcanzar la vida eterna. Entonces estamos procurando salvar nuestras almas. Y después de salvar nuestras propias almas, estamos procurando la salvación de nuestros hijos… Deseo afirmar que la mejor herencia que pueden dejar a sus hijos e hijas serán los caudales de bendiciones que recibirán por la comprensión que ustedes les den del reino de Dios y la dedicación de ellos a él11.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant
La Primera Presidencia nos ha aconsejado encarecidamente que dediquemos nuestros mejores esfuerzos al fortalecimiento del matrimonio y del hogar. Esa instrucción jamás se ha necesitado más en el mundo que hoy en día, a medida que se ataca la santidad del matrimonio y se debilita la importancia del hogar.
A pesar de que la Iglesia y sus programas apoyan al matrimonio y a la familia, y por lo general tienen éxito en ello, siempre debemos recordar esta verdad básica: ningún medio ni ninguna organización puede ocupar el lugar del hogar ni cumplir sus funciones esenciales1. Por consiguiente, hoy me dirigiré a ustedes, en primer lugar como hombres y mujeres, como esposos y esposas, y como madres y padres, y en segundo, como líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares de la Iglesia. La asignación que tengo es la de analizar la función esencial del matrimonio eterno en el plan de felicidad de nuestro Padre Celestial.
Nos centraremos en el concepto ideal doctrinal del matrimonio. Espero que el análisis de nuestras posibilidades eternas y el recordatorio de quiénes somos y de por qué estamos aquí en la tierra nos brinden dirección, consuelo y una esperanza sustentadora para todos nosotros, independientemente de nuestro estado civil o de nuestras circunstancias personales actuales. La discrepancia que existe entre el concepto doctrinal del matrimonio y la realidad de la vida diaria, a veces puede parecer bastante grande pero, poco a poco, ustedes van progresando mejor de lo que probablemente se imaginan.
Los exhorto a tener presentes las siguientes preguntas a medida que analizamos los principios relacionados con el matrimonio eterno.
La información proporcionada en el sitio de web, AyudaParaMi.info, sirve solamente como recurso de información y no se debe utilizar como consejo religioso, medico, psiquiátrico o de salud psicológica. No hay cosa ninguna en el sitio de AyudaParaMi.info que es destinado para usarse para un diagnóstico medico o tratamiento o como substituto para una consultación con un profesional calificado de cuidado medico o con un líder religioso personal.
Un excelente recurso para las personas y las familias este sitio esta recomendado por LDS Family ServicesOthers who might be able to help (organizations and resources)
Para llegar a ser autosuficientes en lo que respecta a lo espiritual y lo emocional, debemos:
■ Tener fe en Jesucristo y ejercer la fe para arrepentimiento.
■ Recibir las ordenanzas salvadoras del Evangelio, incluidas las ordenanzas del templo, y participar semanalmente de la Santa Cena para renovar nuestros convenios bautismales.
■ Orar diariamente.
■ Estudiar el Evangelio de Jesucristo en las Escrituras y en las enseñanzas de los profetas de los últimos días.
■ Obedecer los mandamientos de Dios y seguir el consejo de los líderes de la Iglesia.
■ Amar a Dios, y amar y servir al prójimo con "el amor puro de Cristo" (Moroni 7:47).
■ Evitar todo aquello que sea moral y espiritualmente degradante.
■ Fortalecer a la familia al orar juntos, al estudiar juntos las Escrituras, al llevar a cabo semanalmente la noche de hogar y al amarnos y cuidarnos los unos a los otros.
■ Asistir a las reuniones de la Iglesia y prestar servicio en los llamamientos y en las asignaciones.
■ Hacer todo lo que esté a nuestro alcance por adaptarnos a los cambios de la vida y recobrarnos de los reveses.
■ Compartir el Evangelio con amigos y familiares.
■ Localizar y remitir los nombres de antepasados fallecidos para las ordenanzas del templo y efectuar la obra del templo tan a menudo como las circunstancias nos lo permitan.
Para llegar a ser autosuficientes en lo que respecta a lo social, debemos:
■ Cultivar buenas relaciones con los integrantes de nuestra familia y con los demás (véase Mateo 7:1–2, 12; Lucas 10:27; D. y C. 64:9–10).
Una de las razones por las que hemos venido a esta tierra es la de obtener un cuerpo, lo cual es un paso necesario para llegar a ser como nuestro Padre Celestial. El Señor nos ha mandado conservar nuestro cuerpo y nuestra mente en buen estado de salud (véase 1 Corintios 3:16–17; D. y C. 88:124; 89). Cuando lo hacemos, nos encontramos en mejores condiciones de satisfacer nuestras propias necesidades y de prestar servicio a los demás.
Para llegar a ser autosuficientes en lo que respecta a la salud, debemos:
1- Obedecer la Palabra de Sabiduría.
2- Comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio con regularidad y dormir adecuadamente.
3- Evitar sustancias o costumbres que puedan perjudicar nuestro cuerpo o nuestra mente.
4- Mantener limpia y en buen estado nuestra casa y sus alrededores.
5- Procurar asistencia médica y dental apropiada, lo que incluye, si fuera posible, tener una póliza de seguro médico.
El Señor nos ha mandado que obtengamos conocimiento y sabiduría (véase D. y C. 88:77–80, 118; 93:53; 130:18–19; 131:6). Al hacerlo, somos más capaces de discernir entre la verdad y el error y de tomar mejores decisiones. También comprendemos mejor a Dios y a los demás, y sentimos un amor más profundo por ellos.
Para llegar a ser autosuficientes en lo que respecta a los estudios, debemos:
1- Estudiar las Escrituras y otros buenos libros.
2- Mejorar nuestra habilidad de leer, escribir y llevar a cabo ejercicios básicos de matemáticas.
3- Aprender a comunicarnos eficazmente con los demás.
4- Obtener una educación académica o la capacitación equivalente que sea necesaria para conseguir empleo.
5- Aprovechar las oportunidades que se nos presenten para ampliar nuestro conocimiento.
El Señor nos ha mandado trabajar y proveer a nuestras necesidades y a las de nuestra familia (véase Génesis 3:17–19; 1 Timoteo 5:8; D. y C. 42:42; 56:17). Un buen trabajo también nos da la oportunidad de mejorar nuestros talentos y de desarrollar nuestros atributos divinos. Nos sentimos mucho más felices cuando nuestro trabajo concuerda con nuestros intereses y nuestras habilidades, a la vez que satisface nuestras necesidades.
Para llegar a ser autosuficientes en lo que respecta al trabajo, ya sea que trabajemos por nuestra cuenta o para otras personas, debemos:
1- Prepararnos con esmero y seleccionar una ocupación adecuada.
2- Llegar a ser diestros en nuestro trabajo mediante los estudios, la capacitación y la experiencia.
3- Ser diligentes, buenos trabajadores y dignos de confianza.
4- Rendir un trabajo honrado por el pago y los beneficios que recibimos.
Durante muchos años se ha aconsejado a los Santos de los Últimos Días ahorrar un poco de dinero para prepararse para la adversidad. Al hacerlo, se incrementa enormemente la seguridad y el bienestar. Toda familia tiene la responsabilidad de proveer de lo necesario para sus propias necesidades hasta donde le sea posible.
Dondequiera que vivan en el mundo, les instamos a evaluar la condición de sus recursos económicos para prepararse para la adversidad. Les instamos a ser moderados en sus gastos y a ejercer la disciplina en sus compras a fin de evitar las deudas. Paguen sus deudas lo más pronto posible, y libérense de ese cautiverio. Ahorren con regularidad un poco de dinero a fin de establecer gradualmente una reserva económica.
Si ya han pagado sus deudas y cuentan con una reserva económica, por pequeña que sea, ustedes y su familia se sentirán más seguros y disfrutarán de mayor paz en su corazón.
Que el Señor les bendiga en sus esfuerzos relacionados con la economía familiar.
Nuestro Padre Celestial creó esta hermosa tierra, con toda su abundancia, para nuestro beneficio y nuestro uso. Su propósito es proveer para nuestras necesidades conforme andemos en fe y obediencia. Él nos ha mandado amorosamente: "preparad todo lo que fuere necesario" (véase D. y C. 109:8) a fin de que, si pasáramos por adversidades, pudiésemos velar por nosotros mismos y por nuestros semejantes y apoyar a los obispos conforme ellos velen por otros.
Instamos a los miembros de la Iglesia en todo el mundo a prepararse para la adversidad de la vida con una provisión básica de alimentos y agua y algún dinero en ahorros.
Les pedimos que sean prudentes al almacenar alimentos y agua y al empezar sus ahorros. No vayan a los extremos; por ejemplo, no es prudente contraer deudas para adquirir el almacenamiento de alimentos de una sola vez. Con una planificación prudente pueden, con el tiempo, establecer un almacenamiento en el hogar y una reserva de recursos económicos.
Sabemos que algunos de ustedes tal vez no cuenten con los recursos económicos ni el espacio para ese almacenaje. Es posible que la ley les prohíba a algunos de ustedes almacenar grandes cantidades de alimentos. Les instamos a almacenar todo lo que las circunstancias les permitan.
Que el Señor les bendiga en la labor de llevar a cabo el almacenamiento en el hogar.
"Nuestra conducta en público debe ser intachable; nuestra conducta en privado es aún más importante; debe aprobar la norma establecida por el Señor".
Mis queridos hermanos, quisiera hablar de manera muy franca esta noche en cuanto a un asunto por el cual me siento sumamente preocupado.
Qué gran placer y qué desafío tan grande es el dirigirme a ustedes. Qué formidable hermandad constituimos los que poseemos el precioso y maravilloso sacerdocio. Éste proviene de Dios nuestro Padre Eterno quien, en esta gloriosa dispensación y con Su Hijo Amado, ha hablado de nuevo desde los cielos. Ellos han enviado a Sus siervos autorizados a conferir esta autoridad divina sobre los hombres.
La norma para tener derecho a recibir y ejercer este poder sagrado es la dignidad personal. Es sobre eso de lo que quisiera hablar esta noche.
Empiezo por leerles de Doctrina y Convenios, sección 121.
". . .los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y. . . éstos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de la rectitud.
"Es cierto que se nos pueden conferir; pero cuando intentamos encubrir nuestros pecados, o satisfacer nuestro orgullo, nuestra vana ambición, o ejercer mando, dominio o compulsión sobre las almas de los hijos de los hombres, en cualquier grado de injusticia, he aquí, los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido, y cuando se aparta, se acabó el sacerdocio o autoridad de tal hombre" (D. y C. 121:36–37).
Esa es la palabra inequívoca del Señor en cuanto a Su divina autoridad. ¡Qué enorme obligación impone esto en cada uno de nosotros! Los que poseemos el sacerdocio de Dios debemos seguir normas más elevadas que las del mundo. Debemos disciplinarnos; no debemos considerarnos mejores que los demás, pero podemos y debemos ser hombres decentes y honorables.
La autoridad del sacerdocio en la familia y en la Iglesia
Élder Dallin H. Oaks Del Quórum de los Doce Apóstoles
Hay muchas semejanzas y algunas diferencias en cuanto a la forma en que la autoridad del sacerdocio funciona en la familia y en la Iglesia.
El tema de mi discurso se centra en la autoridad del sacerdocio en la familia y en la Iglesia.
I.
Mi padre falleció cuando yo tenía siete años. Yo era el mayor de tres hijos pequeños a los que nuestra madre viuda se esforzaba por criar. Cuando fui ordenado diácono, ella me dijo lo complacida que estaba por tener un poseedor del sacerdocio en nuestro hogar. Sin embargo, mi madre siguió dirigiendo a la familia, incluso el asignar quién de nosotros debía ofrecer la oración cuando nos arrodillábamos cada mañana para orar. Yo estaba perplejo, pues se me había enseñado que el sacerdocio presidía la familia. Debía haber algo que yo desconocía sobre la forma en que funcionaba ese principio.
Por ese entonces, teníamos un vecino que dominaba a su esposa y en ocasiones hasta la maltrataba; él rugía como un león mientras que ella se amilanaba como un cordero. Cuando iban a la Iglesia, ella siempre caminaba unos pasos detrás de él, lo que enfurecía a mi madre. Mi madre era una mujer fuerte que no aceptaba ese tipo de dominio y le enfadaba ver que a una mujer se la maltratara de ese modo. Recuerdo su reacción cada vez que veo a los hombres hacer mal uso de su autoridad para satisfacer su orgullo o ejercer control o dominio sobre su esposa en cualquier grado de injusticia (véase D. y C. 121:37).
También he visto a mujeres fieles que malinterpretan la forma en que funciona la autoridad del sacerdocio. Teniendo presente la relación que tienen con sus maridos en el ámbito familiar, algunas esposas han tratado de que esa relación se extienda también al llamamiento que sus esposos tienen en el sacerdocio, como el de obispo o el de presidente de misión. Por otro lado, algunas hermanas solteras, a las que los hombres han maltratado (como en el caso de un divorcio) confunden erróneamente el sacerdocio con el abuso por parte del varón, y empiezan a desconfiar de cualquier autoridad del sacerdocio. La persona que haya tenido una mala experiencia con algún aparato electrodoméstico, no deberá privarse del uso del poder de la electricidad.
Cada una de las circunstancias que he descrito es el resultado de la mala interpretación de la autoridad del sacerdocio y del gran principio de que, si bien esta autoridad preside tanto en la familia como en la Iglesia, el sacerdocio funciona de manera diferente en ambos casos. Éste es un principio que comprenden y ponen en práctica los grandes líderes de la Iglesia y de las magníficas familias que he conocido, pero que rara vez se explica. Aún las Escrituras, en las que se registran varias formas de ejercer la autoridad del sacerdocio, no se suele expresar qué principios se aplican únicamente al ejercicio de la autoridad del sacerdocio en la familia o en la Iglesia, o cuáles son válidos en ambos casos.
Desde el día de hoy, Lunes, BYU (Brigham Young University, la Universidad de la Iglesia) ha comenzado las transmisiones de su canal de televisión por internet en Castellano, Portugués e Inglés , y saben?, el servicio es muy bueno. Muy interesantes los programas. Hoy ví un documental acerca del artista que creo el Christus, la famosa estatua del Salvador y ví nuevamente un cuento navideño que daban en la televisión chilena cuando niño: "El cuarto rey mago", que no sabia, fue producida por la Iglesia.
Además hay deportes (en este momento esta Florida vs BYU en Hockey), música, devocionales, documentales,.. está muy bueno el canal!. Lo más interesante es que ofrecen el canal en forma gratuita a los operadores de cable, es decir, puedes hablar con tu compañía de video cable y solicitarles este canal, ya que BYU lo entrega en forma gratuita!.
Otra buena noticia es que ya aprendí como capturar el stream de video así que con tiempo comenzaré a subir los programas más interesantes que capture a Veoh, para que puedan bajarlos fácilmente y grabarlos en dvd o en lo que les interese.
Élder Russell M. Nelson Del Quórum de los Doce Apóstoles
Los matrimonios serían más felices si se nutrieran con mayor esmero.
Mis queridos hermanos y hermanas, gracias por el amor que tienen por el Señor y Su Evangelio. Vivan donde vivan, sus vidas de rectitud proporcionan buenos ejemplos en estos tiempos de deterioro moral y de matrimonios desintegrados.
Como Autoridades Generales, viajamos alrededor del mundo y, en ocasiones, vemos escenas preocupantes. En un vuelo reciente, me senté detrás de un hombre y su esposa. Resultaba obvio que la mujer amaba a su esposo; podía ver su anillo de bodas mientras ella le acariciaba la nuca y se apoyaba en su hombro buscando su compañía.
Sin embargo, el hombre parecía estar totalmente ajeno a la presencia de su esposa y su atención se centraba únicamente en un juego electrónico. A lo largo de todo el vuelo, no levantó la vista de aquel aparato. No la miró ni una sola vez, ni habló con ella, ni reaccionó ante sus anhelos de afecto.
Al ver la falta de atención de aquel hombre me dieron ganas de gritar: "¡Pero, hombre, despierta! ¿Es que no te das cuenta? ¡Pon atención! ¡Tu esposa te ama! ¡Te necesita!".
Nada sé de ellos, ni les he visto desde entonces. Quizás me alarmé sin motivo. Es muy posible que si aquel hombre hubiera sospechado cuánto me p reocupé por ellos, habría sentido lástima de mí por no saber utilizar aquel juguete electrónico tan apasionante.
Pero esto sí sé: sé que "…el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios y que la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos"1. Sé que la tierra fue creada y que la Iglesia del Señor se restauró con el objeto de que las familias sean selladas y exaltadas como entidades eternas2. Y sé que uno de los astutos métodos de Satanás para minar la obra del Señor consiste en atacar las instituciones sagradas del matrimonio y de la familia.
Carol B. Thomas Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes
"Nuestro mayor desafío es el preparar a nuestra familia para asistir al templo. Los padres tienen la responsabilidad primordial, pero los abuelos, tíos, tías e incluso hermanos y hermanas, todos pueden enseñar a la familia".
Hermanos y hermanas: creo que estoy feliz de estar aquí. Mi asignación en la presidencia de las Mujeres Jóvenes me coloca en muchas situaciones felices. Hace un mes, una sesión de capacitación me llevó a Guayaquil, Ecuador. Llegué al hotel después del anochecer. A la mañana siguiente abrí las cortinas y al otro lado del valle divisé un hermoso edificio de granito que se erguía majestuoso en las colinas de Santa Ana. Su belleza extraordinaria era evidente, pero al ver al ángel Moroni en lo alto, me di cuenta, con lágrimas en los ojos, que ahí estaba un templo, símbolo de las gloriosas bendiciones que recibirán los miembros de la Iglesia en esa parte del mundo.
". . .estos templos son únicos entre todos los edificios; son. . . lugares de convenios y promesas; en sus altares nos arrodillamos ante Dios nuestro Creador y recibimos la promesa de sus bendiciones sempiternas" ("¿Cuál es el objeto de estos templos?", Gordon B. Hinckley, Liahona, enero de 1975, pág. 14). A dondequiera que fuimos, encontramos templos en construcción, templos que edificarán a los santos de Dios y que cambiarán el perfil de las naciones, ya sea en Sudamérica o a través del mundo.
¿Fue hace sólo un año que nuestro amado profeta anunció la edificación de otros 32 templos? El presidente Gordon B. Hinckley ha dicho: "Ésta es la era más extraordinaria de construcción de templos en toda la historia del mundo" (Gordon B. Hinckley, Teachings of Gordon B. Hinckley, 1977, págs. 632633).
Nuestro hijo menor, Spencer, que sirve una misión en Mongolia, decía en una carta que el presidente de misión se había dirigido a los misioneros y a los miembros en cuanto al deber que tenían de edificar la Iglesia en ese lugar. "Cuando el presidente Cox dio tiempo para responder a las preguntas, lo primero que preguntaron fue: '¿Cuándo habrá un templo en Mongolia?'. Estas personas", dijo Spencer, "tienen un vivo deseo de que el Evangelio juegue un papel más importante en sus vidas. Quieren tener un templo cuando ni siquiera tienen el Libro de Mormón".
¿Y por qué toda esa atención a los templos? En palabras sencillas, el propósito de los templos es "redimir a toda la humanidad que sea obediente a las leyes y mandamientos de Dios. La plenitud del Evangelio se reveló a Adán. . . [Y] los santos de todas las épocas han tenido templos de una forma u otra" (David B. Haight, "La adoración en el templo", Liahona, julio de 1993, pág. 27).
José Smith dijo: "La responsabilidad más grande que Dios nos ha dado en esta tierra es la de redimir a nuestros antepasados" (History of the Church 6:313). Si es así, se deduce que como padres y parientes cercanos, nuestro mayor desafío es el preparar a nuestra familia para asistir al templo. Los padres tienen la responsabilidad primordial, pero los abuelos, tíos, tías e incluso hermanos y hermanas, todos pueden enseñar a la familia.
Las responsabilidades de ser un padre o madre sin pareja pueden ser abrumadoras.Al criar solo(a) a la familia, se está esforzando por satisfacer sus propias necesidades y también las de los hijos.
Otras personas que han enfrentado el mismo desafío ofrecen las siguientes sugerencias:
El desahogarse ayuda a aligerar la carga.Hable de sus problemas con un familiar o amigo bondadoso.
Si usted puede perdonar, dará un importante ejemplo a los hijos.Tome tiempo para llorar y para dejar atrás el pasado.
Si enfrenta los desafíos con una actitud positiva, los hijos observarán su ejemplo y aprenderán a hacer lo mismo.
El esposo y la esposa deben amarse y cuidarse mutuamente
Para la mayoría de los recién casados, es fácil amarse mutuamentey velar el uno por el otro.
Pero al paso del tiempo, a veces los cónyuges olvidan demostrar amor por su compañero(a) y comienzan a pensar más en sí mismos.A veces las presiones del trabajo o de la crianza de los hijos hacen que las personas pongan en último lugar el atender las necesidades de su compañero(a).
El Evangelio enseña que los esposos y las esposas deben amarse mutuamente y velar el uno por el otro "así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5:25).
Los matrimonios de éxito requieren atención constante para permanecer fuertes y saludables.Requieren un amor y sacrificio semejantes a los de Cristo.
"Me he persuadido de que muchos no entienden las enseñanzas de la Iglesia sobre la crítica personal, especialmente la crítica de los miembros de la Iglesia hacia los líderes de la Iglesia.
"No me refiero al tipo de crítica que el diccionario define como "el acto de juzgar los méritos de alguna cosa"... esa clase de crítica es inherente al ejercicio del albedrío y la libertad... Este tipo de crítica se dirige usualmente hacia los asuntos, y es usualmente constructiva.
"Mis advertencias contra la crítica se refieren a otro de sus significados, el cual el diccionario define como "el acto de hacer juicios severos; censurar; señalar faltas"... atacar el carácter o reputación de [una persona que no está presente]... Este tipo de crítica se dirige generalmente hacia las personas, y es generalmente destructiva.
-Dallin H. Oaks, "Criticism", traducción libre.
Preguntas para el análisis:
De acuerdo con el élder Oaks, ¿existe la crítica constructiva? Si es así, ¿cuáles son sus características?
¿Qué es lo que distingue la crítica destructiva de la crítica constructiva?
¿Cuál de los tipos de crítica definidos por el élder Oaks se dirige hacia los asuntos y cuál hacia las personas?¿Por qué es tan importante destacar esta diferencia?
¿Cuál de estos tipos de crítica es un derecho inherente?
Basados en el análisis anterior, ¿sería propio o más bien exagerado decir que la crítica personal, cuyo efecto se describe como destructivo, no es un derecho, sino una atribución que se toman las personas como un abuso del ejercicio de su libertad?
Por lualcaro - 25 de Febrero, 2007, 0:08, Categoría: General
El poder del enseñar la doctrina
Élder Henry B. Eyring del Quórum de los Doce Apóstoles
"Podemos enseñar aun a un niño a comprender la doctrina de Jesucristo. Por lo tanto, es posible que, con la ayuda de Dios, enseñemos la doctrina salvadora con simplicidad".
Ha habido una guerra entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el mal, desde antes que el mundo fuese hecho. Esa guerra todavía sigue y las víctimas parecen ir en aumento. Todos tenemos familiares a los que queremos y que están siendo abofeteados por las fuerzas del destructor que desea que todos los hijos de Dios sean miserables. Muchos de nosotros hemos pasado noches en desvelo [debido a eso]. Hemos intentado añadir todas las fuerzas del bien que hemos podido a los poderes que se arremolinan alrededor de las personas que corren peligro; personas a las que queremos. Les hemos dado el mejor ejemplo de que hemos sido capaces. Hemos rogado en oración por ellos. Un sabio profeta, hace ya mucho tiempo, nos dio un consejo acerca de otra fuerza que acaso subestimemos a veces, por lo cual la empleamos muy poco.
Alma era el líder de un pueblo que enfrentaba el peligro de ser destruido por enemigos despiadados. Al verse ante ese peligro, tuvo que escoger qué debía hacer entre varias posibilidades. Podía haber edificado fortificaciones o creado armamentos o adiestrado ejércitos. Pero su única esperanza de lograr la victoria era conseguir la ayuda de Dios y, para obtenerla, sabía que el pueblo debía arrepentirse. Por eso, decidió poner a prueba primero esto:
"Y como la predicación de la palabra tenía gran propensión a impulsar a la gente a hacer lo que era justo --sí, había surtido un efecto más potente en la mente del pueblo que la espada o cualquier otra cosa que les había acontecido-- por tanto, Alma consideró prudente que pusieran a prueba la virtud de la palabra de Dios" (Alma 31:5).
La palabra de Dios es la doctrina que enseñaron Jesucristo y Sus profetas. Alma sabía que las palabras de la doctrina tenían gran poder, que pueden abrir la mente de las personas para que vean las cosas espirituales, lo que no se ve con los ojos naturales. Y pueden abrir el corazón a los sentimientos del amor de Dios y del amor a la verdad. El Salvador se basó en esas dos fuentes de poder, en la sección dieciocho de Doctrina y Convenios, al enseñar Su doctrina a los que Él deseaba que le sirvieran como misioneros. Al escuchar, piensen en ese joven de su familia que se encuentra indeciso en cuanto a prepararse para ir a la misión. Veamos cómo enseñó el Maestro a dos de Sus siervos y cómo podrían ustedes enseñar Su doctrina a ese joven que aman:
"Y ahora, Oliver Cowdery, te hablo a ti, y también a David Whitmer, por vía de mandamiento, porque he aquí, mando a todos los hombres en todas partes que se arrepientan; y os hablo a vosotros, como a Pablo mi apóstol, porque sois llamados con el mismo llamamiento que él.
"Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios" (D. y C. 18:910).
Comenzó por decirles lo mucho que Él confía en ellos y en seguida acerca el corazón de ellos a Él al decirles lo mucho que Su Padre y Él aman a cada alma. En seguida, menciona el fundamento de Su doctrina: describe cuán poderosos motivos tenemos para amarle:
"porque he aquí, el Señor vuestro Redentor padeció la muerte en la carne; por tanto, sufrió el dolor de todos los hombres, a fin de que todo hombre pudiese arrepentirse y venir a él.
"Y ha resucitado de entre los muertos, para traer a todos los hombres a él, mediante las condiciones del arrepentimiento.
"¡Y cuán grande es su gozo por el alma que se arrepiente!" (D. y C. 18:1113).
Tras haberles dado la doctrina de Su misión para que ellos abran el corazón, Él les da Su mandamiento:
"Así que, sois llamados a proclamar el arrepentimiento a este pueblo" (D. y C. 18:14).
Por último, Él abre los ojos de ellos para que vean más allá del velo. Lleva a ellos y a nosotros a la existencia futura, descrita en el gran plan de salvación, y donde un día estaremos. Nos habla de amistades maravillosas, que merecen todo nuestro sacrificio por lograrlas:
"Y si acontece que trabajáis todos vuestros días proclamando el arrepentimiento a este pueblo y me traéis aun cuando fuere una sola alma, ¡cuán grande será vuestro gozo con ella en el reino de mi Padre!
"Y ahora, si vuestro gozo será grande con un alma que me hayáis traído al reino de mi Padre, ¡cuán grande no será vuestro gozo si me trajereis muchas almas!" (D. y C. 18:1516).
En esos pocos pasajes, Él enseña doctrina para abrir nuestro corazón a Su amor. Y enseña doctrina para abrir nuestros ojos a las realidades espirituales, que son invisibles para cualquiera cuya mente no esté iluminada por el Espíritu de verdad.
La necesidad de abrir los ojos y el corazón nos indica que debemos enseñar la doctrina. La doctrina cobra su poder cuando el Espíritu Santo confirma que es verdadera. Debemos preparar a los que enseñemos, lo mejor que podamos, para que reciban los suaves susurros de la voz apacible y delicada. Eso requiere al menos algo de fe en Jesucristo; requiere al menos algo de humildad, algo de la buena disposición para someterse a la voluntad del Salvador para con nosotros. Puede que la persona a la que deseen ayudar tenga poco o nada de esas cualidades, pero ustedes pueden avivar en ellas el deseo de creer. Más que eso, pueden ustedes recibir confianza basándose en otro de los poderes que tiene la doctrina: La verdad prepara su propio camino. El tan sólo oír las palabras de la doctrina puede sembrar la semilla de la fe en el corazón. Y aun una pequeña semilla de fe en Jesucristo invita al Espíritu.
Tenemos más control sobre nuestra propia preparación. Nos deleitamos en la palabra de Dios que se encuentra en las Escrituras y estudiamos las palabras de los profetas vivientes. Ayunamos y oramos para invitar al Espíritu tanto para que esté con nosotros como con la persona a la que deseamos enseñar.
Por motivo de que necesitamos al Espíritu Santo, debemos ser cautelosos y tener cuidado de no enseñar lo que no sea la doctrina verdadera. El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad y Él confirmará lo que enseñemos si evitamos especular o hacer interpretaciones personales. Eso puede resultar difícil de hacer. Ustedes sienten afecto por la persona en la que tratan de influir y puede ser que ésta haya hecho caso omiso de la doctrina que se le haya enseñado. Es tentador poner a prueba algo nuevo o sensacional. Pero invitamos al Espíritu Santo a que nos acompañe cuando tenemos cuidado de enseñar únicamente la doctrina verdadera.
Una de las formas más seguras de evitar aun acercarse a la falsa doctrina es resolver enseñar con sencillez. Con la simplicidad se pisa terreno seguro y no se pierde nada importante. Sabemos eso debido a que el Salvador nos ha dicho que debemos enseñar la doctrina más importante a los niños pequeños. Escuchemos el mandato del Señor:
"Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres" (D. y C. 68:25).
Podemos enseñar aun a un niño a comprender la doctrina de Jesucristo. Por lo tanto, es posible que, con la ayuda de Dios, enseñemos la doctrina salvadora con simplicidad.
Tenemos la mejor oportunidad con los niños. La mejor época para enseñarles es cuando son pequeños, mientras todavía son inmunes a las tentaciones de su enemigo mortal y falta aún mucho tiempo para que les resulte más difícil oír las palabras de verdad en medio del ruido de sus problemas personales.
Los padres prudentes nunca pierden una oportunidad de reunir a sus hijos para aprender de la doctrina de Jesucristo. Esos momentos son muy escasos en comparación con los esfuerzos del enemigo. Por cada hora en la que se introduce el poder de la doctrina en la vida de un niño puede haber cientos de horas de mensajes y de imágenes que refuten o hagan caso omiso de las verdades salvadoras.
No debemos preguntarnos si estamos demasiado cansados para enseñar la doctrina, ni si no sería preferible pasar un rato de diversión con el niño ni si éste pensará que le predicamos demasiado. Lo que debemos preguntarnos es: "Con tan poco tiempo y tan pocas oportunidades, ¿qué palabras de la doctrina que yo les enseñe fortalecerán a los niños para enfrentar los ataques contra su fe que sin duda los acometerán?". Las palabras que ustedes les hablen hoy día pueden ser las que ellos recuerden. Y hoy día pasará muy pronto.
Los años pasan, enseñamos la doctrina lo mejor que podemos y, aún así, algunos de nuestros hijos no responden. Eso nos causa pesar. Sin embargo, nos infunden esperanza los anales de las familias de las Escrituras. Pensemos en Alma, hijo, y en Enós. En sus momentos difíciles, ellos recordaron las palabras de sus padres, las palabras de la doctrina de Cristo, y eso los salvó. Ellos recordarán lo que ustedes les enseñen de esa sagrada doctrina.
Hay dos dudas que podrían sobrevenirles: si conocerán la doctrina lo suficientemente bien para enseñarla y, si ya han intentado enseñarla, por qué no ven muchos buenos resultados.
En mi propia familia existe el caso de una joven que tuvo la valentía de comenzar a enseñar la doctrina cuando era tan sólo una nueva conversa y con poca instrucción. Y el hecho de que los resultados de lo que ella enseñó no han terminado me brinda paciencia para esperar los frutos de mis propios esfuerzos.
Mary Bommeli era mi bisabuela. Yo nunca la conocí. Su nieta la oyó contar su historia y la escribió.
Mary nació en 1830. Los misioneros enseñaron a la familia de ella en Suiza cuando Mary tenía veinticuatro años. Todavía vivía en la casa paterna y tejía telas en su telar, las que vendía para ayudar a sustentar a su familia en su pequeña granja. Cuando los miembros de la familia oyeron la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo, supieron que era verdadera y se bautizaron. Los hermanos de Mary fueron llamados al campo misional y salieron sin bolsa ni alforja. El resto de la familia vendió sus posesiones para irse a América a congregarse con los santos.
Como no tenían dinero suficiente para que todos viajasen, Mary se ofreció a quedarse debido a que consideraba que podía ganar lo suficiente con las telas que tejía para mantenerse y ahorrar para el pasaje en barco. Se fue a Berlín a casa de una señora que la empleó para que hiciera telas para la ropa de la familia. Allí vivía en una habitación de la servidumbre e instaló su telar en la sala de estar de la casa.
En aquel entonces la ley prohibía que se enseñara en Berlín la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pero Mary no pudo guardarse para sí las buenas nuevas. La dueña de casa y sus amigas se reunían alrededor del telar para oír lo que la joven suiza les enseñaba; les hablaba de la aparición de nuestro Padre Celestial y Jesucristo a José Smith, de la visitación de ángeles y del Libro de Mormón. Cuando llegó a los relatos de Alma, les enseñó la doctrina de la Resurrección.
Eso estropeó un tanto su tejido. En aquellos días, muchos niños morían muy pequeños. A las mujeres que rodeaban el telar se les habían muerto hijos y, a algunas, varios de ellos. Cuando Mary les enseñó la verdad de que los niños pequeños son herederos del reino celestial y de que ellas podrían estar de nuevo con sus hijos y con el Salvador y con nuestro Padre Celestial, esas madres derramaron copiosas lágrimas. También Mary lloraba, y todas esas lágrimas mojaban la tela que ella iba tejiendo.
Las enseñanzas de Mary dieron pie a un problema más grave. Aunque había rogado a las damas que no hablaran de lo que les había dicho, ellas lo hicieron. Dieron a conocer la feliz doctrina a sus amigas. Y así, una noche, llamaron a la puerta. Era la policía. Se llevaron a Mary a la cárcel. En el trayecto, le pidió al policía que le diera el nombre del juez ante el cual debía comparecer a la mañana siguiente y le preguntó si éste tenía familia y si era buen padre y buen marido. El policía sonrió al describir al juez como un hombre mundano.
En la cárcel, Mary pidió papel y lápiz, y le escribió una carta al juez. En ella le hablaba de la resurrección de Jesucristo como se describe en el Libro de Mormón, del mundo de los espíritus y del largo tiempo que el juez tendría para pensar y sopesar su vida antes de enfrentar el juicio final. Le decía que sabía que él tenía mucho de que arrepentirse, lo cual quebrantaría el corazón de su familia y le haría sentir también a él mucho pesar. Le escribió durante la noche. Por la mañana le pidió al policía que le llevara la carta al juez, lo cual él hizo.
Más tarde, el juez mandó llamar al policía a su despacho. La carta que Mary había escrito era evidencia irrefutable de que ella estaba enseñando el Evangelio y de que, por tanto, estaba infringiendo la ley. No obstante, el policía no tardó en volver a la celda de Mary y le dijo que los cargos contra ella se habían suprimido y que quedaba libre por motivo de lo que había escrito en la carta. El haber enseñado ella la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo hizo abrir los ojos y el corazón lo bastante para que fuese a parar a la cárcel, y el haber declarado la doctrina del arrepentimiento al juez la hizo salir de la cárcel. (Véase Theresa Snow Hill, Life and Times of Henry Eyring and Mary Bommeli, 1997, págs. 1522.)
Lo que enseñó Mary Bommeli enterneció a más personas que a las mujeres que se reunían alrededor de su telar y que al juez. Mi padre, nieto de ella, estuvo hablándome durante las noches que precedieron a su muerte y me mencionó los felices reencuentros que pronto tendría en el mundo de los espíritus. A mí casi me parecía ver la radiante luz del sol y las sonrisas que habría en ese paraíso al hablarme él de ello con tanta certeza.
En un momento dado, le pregunté si tenía que arrepentirse de algo. Él sonrió y, riéndose entre dientes, me dijo en un susurro: "No, Hal, me he ido arrepintiendo a lo largo de toda mi vida". La doctrina del paraíso que Mary Bommeli enseñó a aquellas damas era real para su nieto. E incluso la doctrina que ella enseñó al juez dieron forma a la vida de él para bien. Ése no será el final de las enseñanzas de Mary Bommeli. El registro de las palabras de ella llevará la doctrina verdadera a los de su posteridad que aún no han nacido. Gracias a que ella creyó que aun una nueva conversa sabía suficiente doctrina para enseñarla, se abrirán la mente y el corazón de sus descendientes y éstos se fortalecerán en la batalla.
Los descendientes de ustedes se enseñarán la doctrina unos a otros porque ustedes la enseñaron. La doctrina hará más que abrir la mente a las cosas espirituales y el corazón al amor de Dios. Cuando esa doctrina brinda regocijo y paz, también tiene poder para que la gente hable. Al igual que aquellas mujeres de Berlín, los descendientes de ustedes no podrán guardarse la buenas nuevas para sí.
Estoy agradecido de vivir en una época en la que nosotros y nuestras familias tenemos la plenitud del Evangelio restaurado. Estoy agradecido por la misión de amor del Salvador en nuestro favor y por las palabras de vida que Él nos ha dado. Ruego que compartamos esas palabras con los que amamos. Testifico que Dios nuestro Padre vive y que ama a todos Sus hijos. Jesucristo es Su Hijo Unigénito en la carne y nuestro Salvador. Él ha resucitado. Podemos ser limpiados por medio de la obediencia a las leyes y a las ordenanzas del Evangelio de Jesucristo. Las llaves del sacerdocio han sido restauradas. El presidente Gordon B. Hinckley posee esas llaves. Sé que eso es verdadero. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 19:08, Categoría: General
El quórum del sacerdocio
Élder Henry B. Eyring Del Quórum de los Doce Apóstoles
La fuerza de un quórum procede, en gran medida, de cuán íntegramente estén unidos sus miembros en rectitud.
Agradezco estar con ustedes en esta gran reunión del sacerdocio. Todos somos miembros de un quórum del sacerdocio. Tal vez no les parezca extraordinario, pero para mí sí lo es. Fui ordenado diácono en el Sacerdocio Aarónico en una pequeña rama de la Iglesia en la que había una sola familia. No teníamos un centro de reuniones, por lo que nos reuníamos en nuestra casa. Yo era el único diácono y mi hermano el único maestro.
Por lo tanto, sé lo que es ejercer el sacerdocio solo, sin servir con otras personas en un quórum. Era feliz en aquella pequeña rama sin quórum, pues no tenía forma de saber lo que me estaba perdiendo; entonces, mi familia se mudó al otro lado del continente, donde había muchos poseedores del sacerdocio y quórumes fuertes.
Con los años, he aprendido que la fuerza de un quórum no proviene del número de poseedores del sacerdocio que haya en él, ni tampoco viene automáticamente de la edad ni la madurez de sus miembros. Antes bien, la fuerza de un quórum procede, en gran medida, de cuán íntegramente estén unidos sus miembros en rectitud. La unidad de un quórum fuerte del sacerdocio no se parece a nada que haya experimentado en un equipo o club deportivo ni en cualquier otra organización del mundo.
Las palabras de Alma, registradas en el libro de Mosíah, son las que mejor describen la unidad que he sentido en los quórumes más fuertes del sacerdocio:
"Y les mandó que no hubiera contenciones entre uno y otro, sino que fijasen su vista hacia adelante con una sola mira, teniendo una fe y un bautismo, teniendo entrelazados sus corazones con unidad y amor el uno para con el otro"1.
Alma incluso dijo a su pueblo cómo reunir los requisitos para esa unidad. Les dijo que no debían predicar nada excepto el arrepentimiento y la fe en el Señor, que había redimido a Su pueblo2.
Lo que Alma estaba enseñando, y así sucede en cualquier quórum del sacerdocio que he visto unido, es que los corazones de los miembros cambian gracias a la expiación de Jesucristo. Así es como sus corazones se entrelazan.
Entendemos entonces por qué el Señor encomienda a los presidentes de quórum que dirijan en la forma que lo hace. En la sección 107 de Doctrina y Convenios utiliza casi las mismas palabras para describir los deberes del presidente de cada quórum. El presidente del quórum de diáconos debe enseñar a sus miembros su deber "conforme a lo indicado en los convenios"3. El presidente del quórum de maestros debe enseñar a sus miembros sus deberes como "se indican en los convenios"4. Al presidente del quórum de presbíteros, que es el obispo, se le manda "presidir a cuarenta y ocho presbíteros, sentarse en concilio con ellos y enseñarles los deberes de su oficio, cual se indica en los convenios"5.
Al presidente del quórum de élderes se le encomienda de esta manera:
"Además, el deber del presidente del oficio de los élderes es presidir a noventa y seis élderes, sentarse en concilio con ellos y enseñarles de acuerdo con los convenios"6.
Es fácil entender por qué Dios quiere que se enseñe a Sus quórumes "de acuerdo con los convenios". Los convenios son promesas solemnes. Nuestro Padre Celestial nos promete a todos la vida eterna si hacemos convenios y los guardamos. Por ejemplo, recibimos el sacerdocio con el convenio de ser fieles al ayudarle en Su obra. Las personas a las que bautizamos en Su Iglesia prometen tener fe en Jesucristo, arrepentirse y guardar Sus mandamientos. Todo convenio requiere fe en Jesucristo y obediencia a Sus mandamientos a fin de facultarnos para el perdón y un corazón puro, necesarios para heredar la vida eterna, el mayor de todos los dones de Dios.
Tal vez se pregunten, "¿Quiere eso decir que todas las lecciones del quórum deben ser sobre la fe y el arrepentimiento?" Claro que no, pero sí significa que el maestro y los que participen deben desear siempre llevar el Espíritu del Señor al corazón de los miembros que hay en el aula para generar fe y la determinación de arrepentirse y ser limpios.
Ese deseo sobrepasa las paredes del salón donde se reúne el quórum, pues en un quórum realmente unido, ese deseo se extiende a los miembros dondequiera que se encuentren.
Vi eso hace unos años en un quórum de diáconos al que se me llamó a enseñar las clases. De vez en cuando, algunos diáconos no asistían a las reuniones del quórum. Yo sabía que la enseñanza en ese quórum, y en todo quórum, era responsabilidad del presidente que tenía las llaves, quien debía sentarse en concilio con todos ellos. Por tanto, he adquirido el hábito de pedir consejo de aquel a quien Dios ha dado el mando, y le pregunté: "¿Qué cree que debo enseñar?, ¿cuál debería ser mi objetivo?".
Aprendí a seguir su consejo, porque sabía que Dios le había dado la responsabilidad para enseñar a los miembros de su quórum. Un domingo, supe que Dios había honrado el mandato que había dado a un presidente de quórum. Yo enseñaba a los diáconos, cuando me fijé en una silla vacía en la que había un aparato para grabar, y vi que estaba encendido. Después de la reunión, el joven que estaba sentado junto a la silla recogió el aparato y, cuando se disponía a salir, le pregunté por qué había grabado nuestra clase. Sonrió y dijo que otro diácono le había dicho que no iba a estar en el quórum ese día, así que le llevaba la grabadora a su casa para que pudiera escuchar la lección.
Yo había confiado en la responsabilidad que le había sido dada a un joven presidente de quórum, y la ayuda del Cielo llegó. El Espíritu inspiró a los miembros de esa habitación y envió a uno de ellos a un amigo para tratar de fortalecer su fe y guiarlo al arrepentimiento. El diácono que llevaba la grabadora había aprendido de acuerdo con los convenios y tendió la mano para ayudar a su amigo y compañero del quórum, de acuerdo con los convenios.
A los miembros de un quórum del sacerdocio se les instruye de diversas maneras, no sólo a través de las clases. El quórum es una unidad de servicio y los miembros aprenden al servir. Un quórum puede brindar mayor servicio que el que pudieran dar sus miembros individualmente, y ese poder se multiplica sin importar la cantidad de miembros. Cada quórum dispone de un líder con autoridad y responsabilidad para dirigir el servicio del sacerdocio. He visto el poder que se genera cuando se llama a los quórumes a ayudar cuando se produce un desastre. Una y otra vez personas que no son de la Iglesia me han expresado su sorpresa y admiración por la eficacia de la Iglesia para organizarse para ayudar. A ellos les parece un milagro. En todo servicio del sacerdocio, el milagro del poder surge cuando los líderes y los miembros honran la autoridad de los que dirigen el servicio en los quórumes del sacerdocio por toda la tierra.
Los milagros de poder se llevan a cabo cuando los quórumes brindan servicio a los demás o cuando ese servicio lo reciben los propios miembros del quórum. Un presidente de quórum de diáconos se reunió temprano un domingo con sus consejeros y el secretario del quórum antes de la reunión de quórum. Después de considerarlo en consejo con espíritu de oración, se sintió inspirado a llamar a un diácono para que invitara a la siguiente reunión del quórum a otro diácono que nunca había asistido. Sabía que el diácono que nunca había asistido tenía un padre que no era miembro de la Iglesia y que su madre tenía escaso interés en ella.
El diácono asignado aceptó el llamado de su presidente de comunicarse con el joven y fue a verlo. Yo le observé marcharse con actitud reacia, como si se tratara de una tarea difícil. El joven al que invitó a acompañarle al quórum había asistido sólo unas cuantas veces antes de que su familia se mudara. Muchos años después, me hallaba en una conferencia de estaca a miles de kilómetros del lugar donde se había reunido aquel quórum de diáconos. Entre una reunión de la conferencia y otra, un hombre al que no conocía se me acercó y me preguntó si conocía a cierta persona. Mencionó un nombre; se trataba del joven al que el presidente del quórum de diáconos había llamado para buscar y cuidar de una oveja perdida. Aquel hombre me dijo: "¿Podría darle las gracias de mi parte? Soy el abuelo del chico al que invitó al quórum de diáconos hace años. Ahora ya es grande, pero todavía me habla del diácono que lo invitó a ir a la Iglesia con él".
Tenía lágrimas en los ojos, y yo también. Un joven presidente de quórum había sido inspirado a ayudar a un miembro perdido de su quórum enviando a un joven con la misión de servir. Aquel presidente hizo lo que el Maestro hubiera hecho, y en el transcurso, capacitó a un nuevo poseedor del sacerdocio en su deber de servir a los demás, de acuerdo con los convenios. Se entrelazaron corazones que todavía seguían conectados después de más de veinte años y a miles de kilómetros de distancia. La unidad del quórum perdura cuando se edifica en el servicio y a la manera del Señor.
Una de las características que distingue a un quórum fuerte es el sentimiento de hermandad que reina entre sus miembros. Se preocupan los unos por los otros y se ayudan mutuamente. Los presidentes de quórum pueden forjar mejor esa hermandad si recuerdan por qué el Señor desea que haya unidad en el quórum. Obviamente es para que se ayuden mutuamente; pero es más, mucho más: es para que se edifiquen y se animen unos a otros a servir en rectitud con el Maestro en Su obra de ofrecer la vida eterna a los hijos de nuestro Padre Celestial.
El comprender eso cambiará nuestra manera de intentar forjar hermandad en el quórum. Por ejemplo, podría incluso cambiar la forma en que un quórum de diáconos juega al baloncesto. Quizá los miembros esperen forjar la hermandad más que sólo ganar un partido. Podrían invitar a un joven al que siempre se excluye porque no juega muy bien. Si acepta y va, los miembros del quórum probablemente le pasarán la pelota un poco más, al ver que tiene la oportunidad de marcar un tanto, especialmente al joven que probablemente no meta la canasta. Veinte años después quizá no recuerden si ganaron esa noche, pero siempre recordarán cómo jugaron juntos y por qué, y de quién era el equipo. Fue el Señor quien dijo: "Y si no sois uno, no sois míos"7.
El entender por qué el Señor desea que haya hermandad puede cambiar la forma de organizar una fiesta del quórum de élderes. Yo fui a una fiesta que planeó un hombre que era converso. Encontrar el Evangelio había sido lo mejor que le había sucedido, así que invitó a los amigos y vecinos que todavía no eran miembros de la Iglesia. Aún recuerdo el sentimiento de hermandad que reinaba mientras conversábamos con ellos sobre lo que la Iglesia significaba para nosotros. En aquella fiesta sentí más que hermandad con los hermanos del sacerdocio. El Maestro invitó a Sus discípulos a Su primer Quórum de los Doce durante Su ministerio terrenal de esta forma: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres"8. De modo que aquella noche en la fiesta, sentí que me encontraba en la hermandad del Maestro y Sus discípulos, llegando a ser lo que Él desea que seamos.
Fui bendecido con ese mismo sentimiento de hermandad por parte de un líder del sacerdocio cuando yo pertenecía al Sacerdocio Aarónico. Él sabía cómo forjar una hermandad perdurable en el sacerdocio. Acordó con el dueño de un terreno arbolado que pasáramos la tarde cortando madera y la juntáramos en haces para que las viudas tuvieran con qué hacer una lumbre en invierno. Todavía recuerdo la afectuosa hermandad que sentí con mis hermanos del sacerdocio. Pero recuerdo aún más el sentimiento de que estaba haciendo lo que el Salvador haría, por lo que sentí hermandad con Él. Podemos forjar esa preciosa hermandad en nuestros quórumes durante esta vida y poseerla después por siempre, en gloria y en familias, si vivimos de acuerdo con los convenios.
Ruego que acepten la invitación del Señor de estar unidos, de ser uno en nuestros quórumes del sacerdocio. Él ha señalado la senda y nos ha prometido que, con Su ayuda, los quórumes buenos pueden llegar a ser quórumes excepcionales. Es lo que desea para nosotros, y yo sé que necesita quórumes más fuertes para bendecir a los hijos de nuestro Padre Celestial, de acuerdo con los convenios. Tengo fe en que lo hará.
Sé que nuestro Padre Celestial vive. Sé que Su Hijo, Jesucristo, expió nuestros pecados y los de todas las personas que conocemos. Él resucitó; Él vive; guía Su Iglesia y posee las llaves del sacerdocio. Mediante la inspiración que comunica a los que poseen llaves en la Iglesia, Él llama a cada presidente de cada quórum del sacerdocio. Testifico que el sacerdocio le fue restaurado a José Smith con todas sus llaves. Y testifico solemnemente que esas llaves han llegado hasta la actualidad al Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que es el presidente de todo el sacerdocio en toda la tierra.
Lo testifico en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 18:54, Categoría: General
Los matrimonios misioneros: Las bendiciones del sacrificio y del servicio
Élder Robert D. Hales Del Quórum de los Doce Apóstoles
Su Padre Celestial les necesita. Su obra, bajo la dirección de nuestro Salvador Jesucristo, precisa aquello que sólo ustedes pueden brindar.
Hace cuatro años, hablé en este mismo lugar sobre los matrimonios que sirven en misiones de tiempo completo. Mi ruego incluía que "el Espíritu Santo conmueva los corazones y en alguna parte uno o dos cónyuges miren a su compañero… y surja el momento de la verdad [el momento de la decisión]"1. Una hermana me escribió sobre esa experiencia y decía: "Nos hallábamos sentados en la comodidad de nuestra sala de estar disfrutando de la conferencia por la televisión… Sus palabras me conmovieron profundamente. Miré a mi esposo y él me miró a mí. Ese momento cambió mi vida para siempre".
Si se encuentran o si pronto se van a encontrar en la edad de servir como matrimonio misionero, esta tarde me dirijo a ustedes para testificar de las bendiciones que pueden cambiar sus vidas para siempre. Su Padre Celestial les necesita. Su obra, bajo la dirección de nuestro Salvador Jesucristo, precisa aquello que sólo ustedes pueden brindar. Cada experiencia misional requiere fe, sacrificio y servicio, atributos de los que siempre se desprenden abundantes bendiciones.
Mientras analizamos esas bendiciones, es natural que surjan cuatro impedimentos: el temor, la preocupación por la familia, el encontrar la oportunidad misional correcta y las finanzas2. Permítanme agregar otro elemento más importante y más poderoso: la fe. Sólo mediante la fe podremos dar oídos al consejo de Dios cuando dice: "Escogeos hoy a quién sirváis"3. "Elegid hoy servir a Dios el Señor que os hizo"4. Únicamente mediante la prueba de nuestra fe recibiremos las milagrosas bendiciones que anhelamos para nosotros y nuestras familias: "Porque si no hay fe entre los hijos de los hombres, Dios no puede hacer ningún milagro entre ellos; por tanto, no se mostró sino hasta después de su fe"5.
Permítanme exponer algunas de estas bendiciones milagrosas extraídas de las cartas y de los relatos que he recibido en los últimos cuatro años. Una sencilla pareja de Idaho empleó la fe para hacer a un lado su miedo cuando el Señor los llamó a servir en Rusia. Escribieron la siguiente carta de aceptación: "Nadie se hubiera imaginado que recibiríamos esta asignación. No tenemos ni idea de cómo vamos a aprender el idioma o a desenvolvernos para resultar útiles, y si bien aceptamos con gran temor y totalmente por la fe, sabemos que el Señor y Su profeta saben mejor que nadie dónde debemos servir". Diez meses más tarde, el Templo de Estocolmo, Suecia, recibió a treinta santos de una pequeña rama de Rusia dirigidos por ese matrimonio de Idaho que apenas había empezado a defenderse en el idioma. Las Escrituras nos dicen: "Dios ha dispuesto un medio para que el hombre, por la fe, pueda efectuar grandes milagros"6. De ese modo, los hijos de Dios llevan a cabo Su obra "para que también la fe aumente en la tierra… para que la plenitud de mi evangelio sea proclamada por los débiles y sencillos hasta los cabos de la tierra"7.
Otro matrimonio empleó la fe para hacer frente a sus inquietudes familiares. Una hermana fiel escribió: "La decisión de servir en una misión no fue difícil, pero mi madre, de noventa años, se mostraba reticente a nuestra marcha. Sin embargo, la consoló mucho saber que nuestros familiares serían bendecidos gracias a nuestro servicio". Un hermano fiel expresó idénticas preocupaciones sobre el partir del lado de sus ancianos padres, a lo que su padre respondió diciendo: "No nos utilices a tu madre ni a mí como excusa para no servir en una misión con tu esposa. Ora al respecto y sigue la guía del Espíritu".
El Señor tranquilizó a una generación anterior de misioneros que tuvieron que dejar atrás a sus familias con las siguientes palabras: "…y si lo hacen con corazones sumisos… yo, el Señor, les prometo abastecer a sus familias"8.
Las preocupaciones por la familia son reales y no se deben tomar a la ligera, pero también es cierto que no podemos resolverlas sin las bendiciones del Señor; y si nos sacrificamos para servir como matrimonios misioneros de tiempo completo, las bendiciones fluirán. Por ejemplo, a una pareja le preocupaba dejar a su hija más joven que no estaba activa en la Iglesia. Su fiel padre escribió: "Orábamos por ella constantemente y ayunábamos con regularidad. Entonces, durante una conferencia general, el Espíritu me susurró: "Si sirves, no tendrás que preocuparte por tu hija nunca más". Nos reunimos con el obispo y a la semana siguiente de recibido el llamamiento, nuestra hija y su novio anunciaron su enlace. Antes de marcharnos a África, se celebró la boda en nuestra casa. [Entonces reunimos a nuestra familia y] realizamos un consejo familiar… Les di testimonio del Señor y de José Smith… y les dije que me gustaría darle a cada uno una bendición de padre. Comencé por el hijo mayor, en seguida, bendije a su esposa y así seguí hasta llegar a la hija menor… [incluido nuestro nuevo yerno]".
Cuando tengamos en cuenta el servicio misional como matrimonio, es conveniente hacer participar a nuestros familiares de esa misma forma. En las reuniones de consejo familiar, podemos dar a nuestros hijos la oportunidad de expresar su apoyo, de ofrecer la ayuda especial que tal vez nos haga falta y de recibir bendiciones del sacerdocio que los sostengan durante nuestra ausencia. Cuando sea apropiado, también podremos recibir bendiciones del sacerdocio de parte de ellos. Cuando el fiel padre del caso que les he contado bendijo a sus familiares, su yerno sintió la influencia del Espíritu Santo. El padre escribió: "Antes del fin de nuestro primer año, [el] corazón [de nuestro yerno] empezó a enternecerse hacia la Iglesia y justo antes de nuestro regreso a casa una vez terminada nuestra misión, él y nuestra hija vinieron a visitarnos. En la maleta de mi yerno estaba la primera ropa de domingo que se había comprado. Fueron a la Iglesia con nosotros y después de volver a casa se bautizó. Un año más tarde se sellaron en el templo"9.
Aun cuando los detalles de esta historia sean excepcionales, el principio es verdadero para todos lo que le digan al Señor: "A donde me mandes iré"10. Testifico que si ponemos nuestra confianza en el Señor, Él hallará la oportunidad misional indicada para nosotros. Como Él dijo: "Si alguno me sirve… mi Padre le honrará"11.
Al tener en cuenta las oportunidades misionales, muchos de los matrimonios de todo el mundo tienen muchos deseos de prestar servicio, pero no tienen los medios económicos. Si ésa es su situación, recuerden que el indicado llamamiento misional puede no ser un país lejano de nombre exótico. El llamamiento indicado para ustedes puede ser dentro de su propia estaca o área; "…vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas"12. Deliberen en consejo con sus familiares y con su obispo o su presidente de rama. Al comprender los siervos del Señor su situación temporal, ustedes podrán recibir las bendiciones eternas del servicio misional de tiempo completo.
Si hay alguien que no pueda servir a causa de algún grave problema de salud u otra circunstancia atenuante, piense tal persona en realizar una aportación económica para ayudar a los que sí pueden servir. El sacrificio razonable de sus medios no sólo bendecirá a otros misioneros y a aquellos a quienes sirvan, sino que también les bendecirá a ustedes y a su familia.
Ahora bien, quisiera hablar directamente a los que no pudieron prestar servicio misional en su juventud: Quizás a lo largo de los años se hayan sentido acosados por sentimientos de pesar, o tal vez se hayan sentido ineptos por no haber tenido la oportunidad misional de prestar servicio y de progresar cuando eran más jóvenes. El consejo que les doy es: miren hacia el futuro y no hacia el pasado. ¡Empiecen a preparase para su misión como matrimonio misionero mayor hoy día! Ahorren un poco de dinero cada mes. Estudien las Escrituras. Acepten llamamientos de la Iglesia. Oren para sentir el amor del Señor por las demás personas y reciban Su amor y confianza en ustedes. ¡Ustedes podrán algún día reclamar todas las bendiciones del servicio misional!
¡Y qué maravillosas bendiciones son ésas! Tras cincuenta y un años de matrimonio, me preguntaron: "¿Qué parte de su vida quisiera volver a vivir?". No dudé en contestar: "El tiempo en el que mi esposa y yo servimos juntos en la gran obra misional del Señor". Los sentimientos de otro matrimonio misionero hacen eco a los de mi esposa y a los míos: "La decisión de servir en una misión nos proporcionó nuevo vigor, nuevas emociones, nuevos amigos, nuevos lugares y nuevos retos. Nos unió más como marido y mujer; teníamos una meta común y éramos compañeros de verdad. Y lo mejor de todo fue que nos brindó un nuevo progreso espiritual en vez de una jubilación espiritual". Hermanos y hermanas, no caigamos en la jubilación espiritual.
Ahora, permítanme extender un desafío a los obispos y a los presidentes de rama de todo el mundo. ¿Sería posible que durante los próximos seis meses pudieran recomendar a uno o a más matrimonios misioneros además de aquellos que actualmente tengan previsto servir? El recurso más importante del que podrán echar mano para cumplir con este reto son los miembros mayores de su barrio que ya hayan servido como misioneros. En mi barrio, un obispo inspirado convocó una reunión especial de posibles matrimonios misioneros y de ex matrimonios misioneros. Al compartir nuestro testimonio del sacrificio y del servicio, el Espíritu nos testificó a todos que un llamamiento a servir es, de hecho, un llamamiento para "[darnos] Sus ricas bendiciones"13.
He oído de un presidente de estaca que organizó una clase para matrimonios misioneros y así inspirar a los posibles matrimonios misioneros y ayudarles a prepararse para servir. Líderes del sacerdocio, cuando busquen con oración fomentar el servicio misional de tiempo completo, recuerden que cuando se llama a un matrimonio, éste no sólo contribuye a llevar a cabo la obra del Señor en todo el mundo, sino que planta en su familia la semilla del servicio que florecerá en las generaciones venideras. Aún me siento agradecido por la influencia de mis padres, que sirvieron como matrimonio misionero en Inglaterra y dieron un gran ejemplo a su posteridad.
Ahora bien, ustedes los posibles matrimonios misioneros, por favor no aguarden a que el obispo se reúna con ustedes para tratar el tema de servir en una misión. Acudan a él, compartan sus sentimientos. En lo que al servicio misional se refiere, el Señor espera que expresemos nuestros deseos. Así sabremos que el mismo Espíritu que nos mueve a solicitar el llamamiento misional inspirará al profeta a llamarnos a la asignación adecuada.
¡Hay tantos llamamientos! Hay llamamientos para enseñar el Evangelio a los que desean recibir la verdad, incluidos los jóvenes del Sistema Educativo de la Iglesia; llamamientos para trabajar en el servicio humanitario y de bienestar, en los templos, en centros de historia familiar, en oficinas de misión y en emplazamientos históricos; llamamientos para "[realizar] el mayor beneficio para [vuestros] semejantes, y [adelantar] la gloria de aquel que es tu Señor"14.
Tengan en cuenta los siguientes ejemplos: Un matrimonio que fue llamado a la India ayudó a una escuela para niños invidentes a construir instalaciones sanitarias y a adquirir máquinas de escribir en braille. En Hawai un matrimonio nutrió a una pequeña rama que pasó de 20 miembros a 200 y preparó a 70 de ellos para que fueran juntos al templo. En Perú, un matrimonio hizo todas las gestiones necesarias para que se propocionasen medicamentos y juguetes de Navidad a quinientos cincuenta niños de un orfanato. Un matrimonio en Camboya enseñó clases de instituto y proporcionó liderazgo a una rama que, al cabo de tan sólo diez meses, creció hasta alcanzar el número de ciento ochenta miembros. En Rusia, un matrimonio ayudó a los granjeros de una localidad a aumentar sus cosechas de papas [patatas] en once veces más de lo habitual, mientras que un matrimonio en las Filipinas ayudó a casi setecientas familias mal alimentadas a criar conejos y a cultivar hortalizas. En Pensilvania, otro matrimonio ayudó a sesenta personas, la mitad de ellas eran de otras religiones, a preparar los registros genealógicos de sus familias. En Ghana, un matrimonio ayudó a perforar y a acondicionar pozos para que ciento noventa mil habitantes de aldeas y de campos de refugiados cercanos tuvieran agua.
Sean o no los resultados de cada misión así de evidentes al ojo humano, todos los que sirven realizan una contribución incalculable a la vista del Señor, pues a todos los "que dudan, convencedlos"15. Los matrimonios misioneros son modelos y ejemplos de fortaleza para los misioneros de tiempo completo, así como para los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares en todo el mundo. Manifiesto mi gratitud por todos ellos y por los miles más que sirven en tantas funciones, donando millones de horas de servicio a su prójimo.
Mis hermanos y hermanas, si han sentido el deseo de participar en esta obra, sin importar lo callados que sean sus sentimientos, no pospongan el día de su servicio. Éste es el momento de prepararse; éste es el momento de ser llamado, el momento de sacrificarse. Éste es el momento de compartir sus dones y talentos. Éste es el momento de recibir las bendiciones que Dios tiene reservadas para ustedes y para sus familias. "Hay una necesidad constante de más matrimonios misioneros", ha dicho el presidente Hinckley16. A medida que la obra avanza, la necesidad aumenta. Aprovechemos nuestros más ricos años de experiencia, de madurez, de sabiduría y, especialmente, de fe, para satisfacer esa necesidad como sólo nosotros podemos hacerlo.
Por encima de todo, tengan un motivo especial para hacerlo. Gracias a las experiencias de nuestra vida podemos volver la vista hacia atrás y reconocer la bondad de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo para con nosotros y para con nuestras familias. Un hermano fiel lo explicó así: "Mi esposa y yo deseamos servir cinco misiones: una por cada hermoso hijo con el que Dios nos ha bendecido". Cualesquiera que hayan sido las bendiciones recibidas individualmente, les testifico que hemos recibido la más grande de todas: "De tal manera amó Dios [nuestro Padre Celestial] al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito"17, y Su Hijo Jesucristo "ama al mundo, al grado de dar su propia vida"18. Expreso mi testimonio especial de que Su sacrificio expiatorio es la manifestación suprema de ese amor.
Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tenemos el gran privilegio de agradecer Su amor mediante el sacrificio y el servicio, y de reclamar así Su santa promesa: "Y el que diere su vida en mi causa, por mi nombre, la hallará otra vez, sí, vida eterna"19. Que actuemos así, es mi sincera oración en el nombre de Jesucristo. Amén.
Notas
1. "Matrimonios misioneros: Una época para servir", Liahona, julio de 2001, pág. 28.
2. Véase Liahona, julio de 2001, pág. 29.
3. Alma 30:8.
4. Moisés 6:33.
5. Éter 12:12, cursiva agregada.
6. Mosíah 8:18.
7. D. y C. 1:21, 23.
8. D. y C. 118:3.
9. Véase D. y C. 31:1–2, 5.
10. "Adonde me mandes iré", Himnos, Nº 175.
11. Juan 12:26.
12. Mateo 6:32; 3 Nefi 13:32.
13. "Llamados a servir", Himnos, Nº 161.
14. D. y C. 81:4.
15. Judas 1:22.
16. "A los obispos de la Iglesia", Reunión Mundial de Capacitación de Líderes, 19 de junio de 2004, pág. 27.
Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 18:48, Categoría: General
¿Qué es un quórum?
ÉLDER L. TOM PERRY Del Quórum de los Doce Apóstoles
Una de las más grandes bendiciones que se pueda recibir al ser poseedor del sacerdocio… es el pertenecer a un quórum del sacerdocio.
"Habiendo sido inspirado por el Espíritu Santo para poner los cimientos de ella y edificarla para la fe santísima.
"Dicha iglesia se organizó y se estableció en el año de tu Señor de mil ochocientos treinta, en el cuarto mes y en el sexto día de mes llamado abril" (D. y C. 21:2–3).
Fue en ese día que José Smith, Oliver Cowdery y otros miembros de las familias Smith y Whitmer se reunieron en el hogar de Peter Whitmer, padre, en Fayette, Condado de Séneca, Nueva York. Después de las debidas canciones y oraciones, se leyó a la gente allí reunida las revelaciones concernientes a la organización de la Iglesia. En esas revelaciones se expusieron el orden del sacerdocio y los deberes de los oficiales de la Iglesia. La organización de la Iglesia de la actualidad se ha edificado siguiendo ese modelo.
"…de acuerdo con el mandamiento previo, el profeta José preguntó a los hermanos presentes para saber si ellos los aceptarían a él y a Oliver Cowdery como sus maestros de las cosas del reino de Dios; y si estaban dispuestos a proceder a organizar la Iglesia de acuerdo con el mandamiento del Señor, a lo cual ellos dieron su consentimiento mediante el voto unánime" (B. H. Roberts, A Comprehensive History of the Church, tomo I, pág. 196).
Y así tenemos el modelo establecido desde el principio mismo: "Y todas las cosas se harán de común acuerdo en la iglesia, con mucha oración y fe, porque recibiréis todas las cosas por la fe…" (D. y C 26:2).
Siento algo muy especial en todo mi ser cuando veo las manos levantadas en escuadra para sostener a los líderes de esta Iglesia. Hoy día los miembros de la Iglesia sostuvieron a dos nuevos miembros del Quórum de los Doce Apóstoles aquí, en el Centro de Conferencias, y mediante la televisión, Internet y el satélite a casi todos los rincones de la tierra.
Élder Uchtdorf y élder Bednar: a ustedes se les ha sostenido para llenar las vacantes originadas por el fallecimiento del élder David B. Haight y del élder Neal A. Maxwell. Como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, les doy la bienvenida con los brazos abiertos al llegar ustedes a ser parte de este sagrado llamamiento que es nuestro. Por supuesto, hoy día extrañamos nuestra asociación con el élder Haight y con el élder Maxwell. El élder Haight se sentó a mi lado en estas conferencias durante los últimos 28 años. El élder Maxwell se sentó al lado de él durante muchos años. ¡Ojalá tuviese yo el espíritu entusiasta del élder Haight o el poder de la palabra del élder Maxwell para expresar mis sentimientos acerca de esta larga relación que he experimentado con esos dos hermanos excepcionales! Ellos han contribuido tanto a mi vida y cómo extraño su continua asociación.
Tenemos una rica tradición en lo que se refiere a la obra de los Doce a medida que hemos viajado por todo el mundo proclamando el Evangelio de Jesucristo. Por ejemplo: fue el domingo, el 4 de junio de 1837, cuando el profeta José Smith se acercó al hermano Heber C. Kimball en el Templo de Kirtland y le susurró diciendo: "Hermano Heber, el Espíritu del Señor me ha susurrado: "Permite que mi siervo Heber vaya a Inglaterra y proclame mi Evangelio y abra la puerta de la salvación a aquella nación" " (citado en Orson F. Whitney, Life of Heber C. Kimball, 1945, pág. 104).
El relato de Heber C. Kimball y de Brigham Young, al dejar su hogar para dirigirse a Inglaterra, ciertamente demuestra el sacrificio que estaban dispuestos a hacer por los llamamientos que habían recibido. El relato dice así: "14 de septiembre [l839], el presidente Brigham Young dejó su hogar en Montrose para empezar la misión en Inglaterra. Estaba tan enfermo que no pudo llegar al río Mississippi, a una distancia de 150 metros, sin ayuda. Después de cruzar el río, cabalgó detrás de Isaac Barlow hasta mi casa, donde siguió enfermo hasta el 18 de septiembre. Dejó a su esposa enferma, con un bebé de tan sólo tres semanas de nacido, y todos los demás hijos estaban enfermos y no podían ayudarse unos a otros. Ninguno de ellos podía ir al pozo por un balde de agua y sólo tenían la ropa que llevaban puesta, ya que la turba de Misuri se había llevado casi todo lo que él tenía. El día 17, la hermana Mary Ann Young consiguió que un jovencito la llevara en su carreta a mi casa para que pudiese cuidar y consolar al hermano Brigham…" (citado en Life of Heber C. Kimball, pág. 265).
La familia de Heber C. Kimball también estaba enferma. Charles Hubbard envió a su hijo con un tiro de caballos y una carreta para ayudarlos en el viaje. El élder Kimball registra: "…sentía como si las entrañas mismas se me fueran a derretir al tener que dejar a mi familia en esas condiciones, casi en los brazos de la muerte. Me parecía algo imposible de soportar. Le indiqué al conductor que se detuviera. Entonces le dije al hermano Brigham: "Esto es muy duro, ¿no es cierto? Levantémonos y despidámonos alegremente". Nos pusimos de pie en el carro, y agitando tres veces los sombreros en el aire, gritamos: "¡Viva! ¡Viva Israel!" ". La hermana Young y la hermana Kimball salieron a la puerta y se despidieron, lo que les dio a Brigham y a Heber mucho consuelo y continuaron sin "bolsa ni alforja" hacia Inglaterra ("El sacrificio al prestar servicio", Liahona, enero de 1996, pág. 47).
La Guía para el Estudio de las Escrituras, declara que apóstol significa: "el que es enviado" (Guía para el Estudio de la Escrituras, pág. 18). El llamamiento de apóstol es el de ser un testigo especial del nombre de Jesucristo en todo el mundo, sobre todo de Su divinidad y de Su resurrección de entre los muertos. Los doce hombres que tienen ese alto llamamiento constituyen un consejo administrativo para la obra del ministerio… Hoy día, doce hombres con ese mismo llamamiento y ordenación divinos constituyen el Quórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En la actualidad, un apóstol sigue siendo "el que es enviado". Las condiciones que enfrentamos hoy son diferentes de las de los primeros hermanos, a medida que hacían sus viajes para cumplir con sus asignaciones. Nuestra manera de viajar a los cuatro rincones de la tierra es muy diferente de los primeros hermanos. Sin embargo, nuestra asignación sigue siendo la misma que dio el Salvador a Sus Doce, cuando les instruyó: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo…" (Mateo 28:19–20).
Para ustedes dos, nuevos Apóstoles, les prometo que habrá una nueva comprensión de lo que significa pertenecer a un quórum. Deseo que lo que sentimos por nuestro Consejo y el respeto que le tenemos pudiese ser transmitido a todo quórum de la Iglesia. ¿Podrían ustedes, los quórumes de diáconos, de maestros, de presbíteros, de élderes y de sumos sacerdotes, escuchar por un momento lo que yo creo que es una de las más grandes bendiciones que se pueda recibir al ser poseedor del sacerdocio? Esa bendición especial es el pertenecer a un quórum del sacerdocio.
El presidente Stephen L Richards, hace muchos años, nos brindó un maravilloso consejo sobre el gobierno de la Iglesia. Sus palabras son las siguientes:
"…la extraordinaria fuerza intelectual del gobierno de la Iglesia radica en gobernar por medio de consejos… Puedo apreciar la sabiduría, la sabiduría de Dios, en la creación de consejos: para gobernar Su reino. En el espíritu en el que trabajamos, hombres de aparentes puntos de vista divergentes y de muy diferentes experiencias se reúnen bajo la influencia de ese espíritu y al tomar consejo entre sí, pueden llegar a un acuerdo… Sin vacilar, les aseguro que, si se reúnen en consejo para deliberar, como se supone que lo hagan, Dios les dará las soluciones a los problemas que enfrentan…" (véase "Fortalezcamos los consejos", Liahona, enero de 1994, pág. 89).
¿Y cuáles son los grandes beneficios que ustedes experimentarán al pertenecer a un quórum? De nuevo, Stephen L Richards dijo: "Un quórum tiene tres funciones: primero, es una clase; segundo, es una fraternidad; tercero, es una unidad de servicio" (véase "Llamados por Dios", Liahona, noviembre de 2002, pág. 7).
Yo veo esa característica distintiva en las funciones del Quórum de los Doce Apóstoles. Somos una clase al estudiar juntos las doctrinas del reino. ¿Se pueden imaginar lo especial que sería la experiencia de estar en una reunión de quórum y que los élderes Ezra Taft Benson, Mark E. Petersen, LeGrand Richards, Howard W. Hunter, Bruce R. McConkie, David B. Haight o Neal A. Maxwell nos enseñaran la doctrina del Evangelio? Notarán que sólo he mencionado a quienes han terminado su ministerio terrenal para no mostrar favoritismo entre los apóstoles de la actualidad. Esa misma bendición puede ser de ustedes en cada uno de sus quórumes. Las palabras de los apóstoles, pasados y presentes, siguen vivas en las Escrituras, en los discursos de las conferencias, en las revistas de la Iglesia, en los devocionales, etc. Están disponibles para llevar el poder de la doctrina del reino a la clase de su quórum. Hagan que la clase de su quórum aumente su conocimiento del Evangelio de nuestro Señor y Salvador.
En nuestro quórum existe una hermandad especial. En él procuramos elevarnos, inspirarnos y bendecirnos unos a otros de acuerdo con el espíritu de nuestro llamamiento. Si uno de nosotros tiene preocupaciones, los otros once están deseosos de animarle y de aligerar su carga. En ocasiones nos regocijamos juntos por logros alcanzados; en momentos de dolor, lloramos juntos. ¡Nunca sentimos que tenemos que enfrentar solos nuestros problemas! Siempre recibimos consejo, apoyo, ayuda y aliento de los miembros de nuestro Quórum.
En el libro Priesthood and Church Government [El sacerdocio y el gobierno de la Iglesia], leemos esta declaración acerca de la hermandad que debe existir en los quórumes del sacerdocio: "El sacerdocio es una gran hermandad sostenida por las leyes eternas e inmutables que constituyen el marco del Evangelio. El sentimiento de hermandad debe palparse en el quórum. El primer interés de un quórum debe ser ayudar a todos los miembros que tengan necesidades, tanto temporales como mentales o espirituales. El espíritu de hermandad debe ser la fuerza directora en todos los planes y funciones del quórum. Si sabia y constantemente se cultiva ese espíritu, no habrá ninguna otra organización que atraiga más a los poseedores del sacerdocio" (Sacerdocio Aarónico, Manual 3, Lección 21, pág. 85). Animamos a cada quórum del sacerdocio de la Iglesia que cultive tal hermandad.
Finalmente, el único propósito de nuestro quórum es prestar servicio. Quizá nuestros profundos sentimientos en cuanto a esa responsabilidad se podrían describir en una epístola de Wilford Woodruff fechada el 26 de octubre de 1886, que en ese entonces servía como Presidente del Consejo de los Doce Apóstoles: "Les diré a los apóstoles que nuestra responsabilidad es muy grande… ¿Qué clase de hombres habéis de ser? La tierra entera está madurando en la iniquidad y la Sión de Dios debe estar preparada para la venida del Esposo. Debemos humillarnos ante el Señor y ser dignos de ser llenos del espíritu de nuestro llamamiento, del Espíritu Santo y de las revelaciones de Jesucristo, para que conozcamos la intención y la voluntad de Dios con respecto a nosotros y estemos preparados para magnificar nuestros llamamientos y llevar a cabo la rectitud y ser valientes en el testimonio de Jesucristo hasta el fin… Nunca ha habido un momento en que la obra de Dios haya requerido un testimonio y una labor más fieles de parte de los apóstoles y de los élderes que hoy día" ("An Epistle", Deseret News Weekly, 24 de noviembre de 1886, pág. 712). Hagan de cada uno de sus quórumes una gran organización de servicio para el beneficio de toda la humanidad.
Y ahora esta advertencia de las Escrituras:
"Por tanto, aprenda todo varón su deber, así como a obrar con toda diligencia en el oficio al cual fuere nombrado.
"El que sea perezoso no será considerado digno de permanecer, y quien no aprenda su deber y no se presente aprobado, no será considerado digno de permanecer" (D. y C. 107:99–100).
Así que les digo a ustedes, las dos Autoridades Generales que se han unido a nuestro Quórum, y a todos ustedes, los hermanos que pertenecen al sacerdocio de Dios, que Dios nos bendiga a cado uno en nuestros llamamientos para dar servicio. Que nuestra fe nos fortalezca a medida que servimos en rectitud, guardando fielmente los mandamientos. Que nuestro testimonio siempre se fortalezca a medida que buscamos la fuente de la verdad eterna. Que la hermandad que existe en nuestro quórum sea de consuelo, fortaleza y seguridad a medida que pasamos por esta fase terrenal de nuestra existencia. Que el gozo de prestar servicio en el Evangelio permanezca por siempre en nuestro corazón al seguir adelante para cumplir con nuestros deberes y nuestras responsabilidades como siervos en el reino de nuestro Padre Celestial, es mi humilde oración en el nombre de Jesucristo. Amén.
Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 18:42, Categoría: General
El matrimonio y la familia: Nuestra sagrada responsabilidad
ÉLDER W. DOUGLAS SHUMWAY De los Setenta
En una sociedad en la que a menudo se evade el matrimonio, se evita la paternidad y se degrada a las familias, tenemos la responsabilidad de honrar nuestro matrimonio, de educar a nuestros hijos y de fortalecer nuestras familias.
Poco después de casarme, mis tres hermanos y yo, nos encontramos en la oficina de mi padre para realizar una reunión de negocios. Al terminar nuestra reunión y disponernos a salir, nuestro padre se detuvo, nos miró y dijo: "Muchachos, no están tratando a sus esposas como deberían hacerlo, deben demostrarles más bondad y respeto". Las palabras de mi padre me llegaron al alma.
Hoy somos testigos de un ataque sin fin al matrimonio y a la familia. Ellos parecen ser los principales blancos del adversario para el menosprecio y la destrucción. En una sociedad en la que a menudo se evade el matrimonio, se evita la paternidad y se degrada a las familias, tenemos la responsabilidad de honrar nuestro matrimonio, de educar a nuestros hijos y de fortalecer nuestras familias.
Honrar el matrimonio requiere que los cónyuges se amen, se respeten y sean leales el uno hacia el otro. Se nos ha dado la sagrada instrucción de "amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra" (D. y C. 42:22).
El profeta Malaquías enseñó: "… Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto… Guardaos… y no seáis desleales con la mujer de vuestra juventud" (Malaquías 2:14–15). En verdad, es un privilegio pasar la vida junto a la mujer de nuestra juventud, guardar los convenios, adquirir sabiduría y compartir amor ahora y en toda la eternidad.
Me acuerdo de la expresión: "Cuando la satisfacción o la seguridad de la otra persona llega a ser tan significativa como la satisfacción o la seguridad personal, entonces existe el amor" (Harry Stack Sullivan, Conceptions of Modern Psychiatry, 1940, pág. 42–43).
Se supone que el matrimonio es, y debe ser, una relación amorosa, vinculante y armoniosa entre un hombre y una mujer. Cuando los cónyuges entienden que a la familia la decretó Dios y que el matrimonio puede estar lleno de promesas y bendiciones que se extienden hasta las eternidades, la separación y el divorcio rara vez se llegarán a considerar en un hogar Santo de los Últimos Días. Las parejas se darán cuenta de que las ordenanzas y los convenios sagrados realizados en la Casa del Señor les proporcionarán los medios para regresar a la presencia de Dios.
A los padres se les ha dado el sagrado deber de "cri[ar] [a los hijos] en disciplina… del Señor" (Efesios 6:4). "El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva tenía que ver con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres" ("La Familia: Una proclamación para el mundo", Liahona, octubre de 1998, pág. 24). Entonces nuestra responsabilidad no sólo es el bienestar de nuestro cónyuge sino que se extiende al cuidado atento de nuestros hijos, porque "… herencia de Jehová son los hijos" (Salmos 127:3). Podemos escoger educar así a nuestros hijos y "[enseñarles]… a orar y a andar rectamente delante del Señor" (D. y C. 68:28). Como padres, debemos considerar a nuestros hijos como dones de Dios y debemos comprometernos para hacer de nuestro hogar un lugar para amar, enseñar y educar a nuestros hijos e hijas.
El presidente Thomas S. Monson nos recuerda: "El manto de liderazgo no es la capa de la comodidad sino el peso de la responsabilidad… La juventud necesita menos críticos y más ejemplos buenos. Dentro de cien años no tendrá ninguna importancia el tipo de casa en la que hayamos vivido, cuánto dinero hayamos tenido en la cuenta de ahorros ni la apariencia de nuestra ropa, pero el mundo quizá sea un poco mejor por la influencia que hayamos tenido en la vida de un niño" ("En pos de la vida plena", Liahona, agosto de 1988, pág. 7).
Aunque a veces nos sintamos cansados, impacientes o muy ocupados para atender a nuestros hijos, nunca debemos olvidar el infinito valor de lo que tenemos en nuestro hogar: nuestros hijos e hijas. Lo que tengamos que hacer, ya sea una cita de negocios o un nuevo auto, es de poco valor comparado con el valor de una alma joven.
John Gunther, un padre que perdió a su hijo a causa de cáncer al cerebro, nos instó: quienes todavía tengan "hijos e hijas, abrácenlos con una mayor sensación de dicha por tenerlos con ustedes" (Death Be Not Proud, 1949, pág. 259).
El presidente Harold B. Lee contó que el gran educador, Horace Mann, "quien era el orador en la dedicación de una escuela para varones, dijo en su discurso: "Si esta escuela, que ha costado tantos millones, logra salvar a un solo muchacho, ha valido la pena todo ese gasto". Después de la reunión uno de sus amigos se le acercó y le dijo: "Parece que te dejaste llevar por el entusiasmo, ¿no?… Dijiste que si esta escuela que ha costado miles de dólares logra salvar a un solo muchacho, ¿habrá valido la pena el costo? No creo que hayas querido decir realmente eso" ". Horace Mann lo miró y dijo: "Sí, amigo. Si ese joven fuera tu hijo, ¿no crees que se justificaría?" " (Véase "Un paladín de la juventud", élder Vaughn J. Featherstone, Liahona, enero de 1988, pág. 26).
El amar, proteger y educar a nuestros hijos están entre las cosas más sagradas y eternamente importantes que hagamos. Las posesiones materiales se desvanecerán, la película o la canción más popular de hoy será irrelevante mañana, pero un hijo o una hija es eterno.
"… la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos" ("La Familia: Una proclamación para el mundo"). Por lo tanto, los padres y los hijos deben trabajar en forma unida para fortalecer las relaciones familiares, cultivándolas todos los días.
Tengo un hermano que trabajaba en una gran universidad y que nos contó acerca de un atleta, destacado corredor de vallas, que era ciego. Rex le preguntó: "¿Nunca te caes?", a lo que el atleta respondió: "Tengo que ser exacto. Mido antes de saltar. Una vez no lo hice y casi me mato". Luego el joven habló de las incontables horas que su padre le dedicó durante muchos años para enseñarle, ayudarle y mostrarle cómo saltar vallas, hasta que llegó a ser uno de los mejores.
¿Cómo iba a fallar ese joven con un equipo como ése, el de un padre y un hijo?
Jóvenes y jovencitas, ustedes pueden ser una gran influencia positiva en sus hogares al ayudar a lograr objetivos familiares dignos. Nunca olvidaré la noche de hogar hace años, en la que se colocó el nombre de cada integrante de la familia en un sombrero. El nombre que se escogía sería el "amigo secreto" durante la semana. Ya se imaginarán el amor que llenó mi corazón cuando llegué a casa al martes siguiente después del trabajo para limpiar el garaje, tal como lo había prometido, y lo encontré ya barrido. Había una nota pegada en la puerta del garaje que decía: "Espero que hayas tenido un buen día, tu amigo secreto". Y el viernes por la noche al sacar la colcha de la cama descubrí una barra de mi dulce favorito, envuelta cuidadosamente en papel blanco, con una nota que decía: "¡Papá, te quiero mucho! Gracias, tu amigo secreto". Luego ocurrió algo mejor. Cuando regresé a casa tarde un domingo, después de asistir a una reunión vespertina, encontré en mi lugar de la mesa del comedor una servilleta hermosamente colocada, y escrito en ella: "SUPER PAPÁ" con letras grandes, y entre paréntesis: "Tu amigo secreto". Realicen su noche de hogar, porque allí se enseña el Evangelio, se obtiene un testimonio y se fortalece a la familia.
Aunque el adversario busque destruir los elementos claves necesarios para un matrimonio feliz y una familia recta, permítanme asegurarles que el Evangelio de Jesucristo provee las herramientas y enseñanzas necesarias para combatir y vencer al agresor en esta guerra. Si tan sólo honramos nuestro matrimonio impartiendo más amor y abnegación a nuestro cónyuge; educamos a nuestros hijos con delicada persuasión y con el mejor maestro, el cual es el ejemplo, y fortalecemos la espiritualidad de nuestra familia por medio de la noche de hogar constante, y la oración y el estudio de las Escrituras, les testifico que el Salvador viviente, Jesucristo, nos guiará y nos dará la victoria en nuestros esfuerzos por alcanzar la unidad familiar eterna. Lo testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.
Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 18:40, Categoría: General
Con todo el sentimiento de un tierno padre: Un mensaje de esperanza para las familias
ÉLDER ROBERT E. HALES Del Quórum de los Doce Apóstoles
No importa cuán malvado llegue a ser el mundo, en nuestras familias puede haber paz y, si hacemos lo correcto, seremos guiados y protegidos.
Tal como lo profetizó Pablo, vivimos en "tiempos peligrosos"1. "Satanás [ha estado yendo] por todas partes extraviando el corazón de los del pueblo"2 y su influencia sigue creciendo. Pero no importa cuán malvado llegue a ser el mundo, en nuestras familias puede haber paz y, si hacemos lo correcto, seremos guiados y protegidos.
El himno que a menudo entonaban nuestros antepasados pioneros nos dice qué hacer: "Ceñid los lomos con valor; jamás os puede Dios dejar"3. Ese valor y esa fe son lo que necesitamos como padres y familias en estos últimos días.
Lehi tenía ese valor; él amaba a su familia y se regocijaba en el hecho de que algunos de sus hijos guardaban los mandamientos del Señor. Pero debe haberse sentido acongojado cuando sus hijos, "Lamán y Lemuel no comieron del fruto" que representaba el amor de Dios. Él "temía en gran manera por Lamán y Lemuel; sí, temía que fueran desterrados de la presencia del Señor"4.
Todo padre se enfrenta con tales momentos de temor, pero, si ejercemos nuestra fe al enseñar a nuestros hijos y al hacer todo cuanto podamos para ayudarles, nuestros temores disminuirán. Lehi ciñó sus lomos y con fe "exhortó [a sus hijos], con todo el sentimiento de un tierno padre, a que escucharan sus consejos, para que quizá el Señor tuviera misericordia de ellos y… les mandó que guardaran los mandamientos del Señor"5.
También nosotros debemos tener la fe necesaria para enseñar a nuestros hijos y pedirles que guarden los mandamientos, pero no podemos permitir que sus decisiones debiliten nuestra fe. Nuestra dignidad no se medirá por la rectitud de nuestros hijos. Lehi no se vio privado de la bendición de deleitarse con el fruto del árbol de la vida simplemente porque Lamán y Lemuel no quisieron participar de él. Hay veces que, como padres, sentimos que hemos fallado si nuestros hijos cometen errores o se desvían. Ningún padre que haga todo lo posible por amar, enseñar, orar y velar por ellos, habrá fracasado. Su fe, sus oraciones y esfuerzos serán consagrados para el bien de sus hijos.
El Señor desea que nosotros, como padres, guardemos Sus mandamientos. Él ha dicho: "[Enseña] a tus hijos e hijas la luz y la verdad, conforme a los mandamientos; …[pon] tu propia casa en orden"… "[procura ser] más [diligente] y [atento] en el hogar"6.
Quisiera que todos recordásemos que ninguna familia ha alcanzado la perfección y que todas ellas están sujetas a las condiciones de la mortalidad. A todos se nos concede el don del albedrío, para escoger por nosotros mismos y para aprender de las consecuencias de nuestras decisiones.
Cualquiera de nosotros puede tener en su familia un cónyuge, un hijo, un padre o madre o algún pariente que esté sufriendo de algún modo, ya sea mental, física, emocional o espiritualmente, y por momentos nosotros mismos podemos experimentar esas tribulaciones. En resumen, la vida mortal no es fácil.
Cada familia tiene sus propias circunstancias particulares, pero el Evangelio de Jesucristo trata cada uno de esos desafíos y ésa es la razón por la que debemos enseñarlo a nuestros hijos.
En "La familia: Una proclamación para el mundo", se declara:
"Los padres tienen la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, de enseñarles a amar y a servirse el uno al otro, de guardar los mandamientos de Dios y de ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan. Los esposos y las esposas, madres y padres, serán responsables ante Dios del cumplimiento de estas obligaciones"7.
El cumplir con estas obligaciones es la clave para proteger a nuestra familia en los últimos días.
Moisés aconsejó: "Y estas palabras… las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes"8. Nuestra familia debe estar en nuestros pensamientos continuamente.
Moisés comprendió la necesidad de una enseñanza constante, pues él creció en tiempos difíciles. Cuando Moisés nació, Faraón había decretado que todo niño varón hebreo en Egipto fuera arrojado al río, pero los padres de Moisés tomaron muy en serio su deber como tales.
En las Escrituras leemos: "Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres… y [ellos] no temieron el decreto del rey"9. Cuando Moisés llegó a una edad en la que ya no lo podían ocultar, su madre, Jocabed, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea y colocó a su hijo en ella. Entonces la guió río abajo, hacia un lugar seguro, donde la hija del faraón tomaba sus baños.
Sin dejar nada librado al azar, Jocabed también envió una ayuda inspirada, a su hija María, para ver lo que acontecía. Cuando la hija del faraón, la princesa, encontró al pequeño, María valientemente se ofreció para llamar a una nodriza hebrea. La nodriza era Jocabed, la madre de Moisés10.
Gracias a la fidelidad de esa madre, la vida de Moisés fue preservada. Con el tiempo él llegó a enterarse de quién era realmente y "dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey"11.
Me uno a los fieles padres en todas partes para declarar que nosotros sabemos quiénes somos, entendemos nuestras responsabilidades como padres y no tememos la ira del príncipe de las tinieblas, pues confiamos en la luz del Señor.
Al igual que lo hizo Jocabed, criamos a nuestras familias en un mundo perverso y hostil, un mundo tan peligroso como lo eran las cortes de Egipto que gobernaba Faraón. Pero, al igual que Jocabed, también nosotros entretejemos una arquilla o cesta protectora alrededor de nuestros hijos, a la que llamamos "familia", y les guiamos por lugares seguros donde nuestras enseñanzas se ven reafirmadas en el hogar y en la Iglesia.
Finalmente, los encaminamos hacia la mayor de todas las instituciones de enseñanza divina: el santo templo, donde un día ellos se puedan arrodillar, rodeados por los fieles miembros de su familia, para ser sellados por esta vida y por toda la eternidad a un compañero digno o una compañera digna. Lo que hayan aprendido de nosotros, lo enseñarán a sus hijos y así continuará la obra de las familias eternas.
En el transcurso de la vida, en los momentos en los que nuestros hijos se encuentren separados de nosotros, el Señor proporciona "Marías" inspiradas para que velen por ellos, personas tales como los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, maestros, parientes y amigos dignos. Algunas veces el Espíritu nos indica a los padres que debemos buscar ayuda especial fuera del círculo inmediato, tales como médicos y terapeutas especializados. El Espíritu nos hará saber en qué casos hacerlo y la manera en que tal ayuda deberá conseguirse.
Pero la mayor de todas las ayudas para la familia llega por medio del Evangelio, viene de nuestro Padre Celestial, mediante la guía del Espíritu Santo, en las doctrinas y los principios, y por conducto del sacerdocio. Permítanme mencionarles cinco importantes elementos que nos ayudarán como padres a fortalecer a nuestra familia.
Llevar a cabo consejos familiares. Hay veces que pareciera que temiéramos a nuestros hijos y nos abstenemos de darles consejos por temor de ofenderlos. Son enormes las bendiciones que resultan de aconsejarnos mutuamente como familia, mostrando un interés genuino por la vida de los integrantes de nuestra familia. De vez en cuando, los consejos familiares pueden dar participación a la familia entera en una noche de hogar u otra actividad especial, pero, en forma regular, también debemos llevar a cabo consejos individuales con cada uno de nuestros hijos.
Sin este intercambio personal, nuestros hijos se sentirán inclinados a pensar que papá y mamá o el abuelo y la abuela no entienden o no están interesados en los desafíos a los que ellos se enfrentan. Al prestar amorosa atención y evitar las interrupciones, el Espíritu nos ayudará a discernir cómo podemos servir de ayuda a nuestros hijos y enseñarles.
Por ejemplo, les enseñaremos que ellos pueden escoger sus acciones pero no las consecuencias de ellas. También podemos pacientemente ayudarles a entender cómo las consecuencias de sus acciones pueden llegar a afectarlos en su propia vida.
A veces, cuando a nuestras enseñanzas no se les preste atención y cuando no se cumplan nuestras expectativas, debemos asegurarnos de dejar abierta la puerta de nuestro corazón.
En la parábola del hijo pródigo encontramos una potente lección para toda familia y especialmente para los padres. Cuando el hijo menor "[volvió] en sí",12 decidió regresar a su hogar.
¿Cómo sabía él que su padre no lo rechazaría? Lo sabía porque conocía a su padre. Por encima de los inevitables malos entendidos, los conflictos y el proceder insensato de juventud de su hijo, puedo ver a ese padre aguardándolo con un corazón tierno y compasivo, una blanda respuesta, un oído dispuesto a escuchar y un abrazo de perdón. También puedo imaginar al hijo sabiendo que podía regresar al seno familiar pues conocía la clase de hogar que le aguardaba. Las Escrituras dicen: "Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó"13.
Yo testifico que nuestro Padre Celestial siempre deja la puerta abierta. También testifico que nunca es demasiado tarde para abrir la puerta que hay entre nosotros y nuestros hijos con palabras sencillas tales como: "Te amo", "lo siento" y "por favor, perdóname". Podemos empezar ahora a crear un hogar al cual ellos deseen regresar, no sólo ahora sino en las eternidades.
También podemos ayudar a nuestros hijos obedientes a dejar abierta la puerta del perdón al expresar nuestro amor y agradecimiento hacia ellos, al ayudarlos a regocijarse en el arrepentimiento de sus hermanos o hermanas.
Con la puerta de nuestro corazón abierta, debemos aprender cómo aplicar las Escrituras a nuestra vida.
A menudo hablamos sobre enseñar a nuestros hijos de las Escrituras, pero, ¿cómo lo hacemos?
Hace varios años le estaba enseñando a nuestro joven hijo sobre la vida y las experiencias del hermano de Jared. A pesar de que la historia era interesante, mi hijo no estaba compenetrado. Tiene mucho significado cuando les preguntamos a nuestros hijos: "¿Qué quiere decir esto para ti?". Entonces le pregunté qué significado tenía el relato para él personalmente, a lo que respondió: "¿Sabes?, no es muy diferente de lo que hizo José Smith en la arboleda cuando oró y obtuvo una respuesta".
"Tú tienes más o menos la edad de José Smith", le dije, "¿crees que una oración como la suya te ayudaría?". De pronto, ya no estábamos hablando de un relato de mucho tiempo atrás, en una tierra lejana, sino que hablábamos de él, nuestro hijo, sobre su vida, sus necesidades y el modo en que la oración podía ayudarlo.
Como padres, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a "[aplicar] todas las Escrituras [de hecho, todo aspecto del Evangelio de Jesucristo] a nosotros mismos [y a nuestros hijos], para [el] provecho [y la] instrucción [de nuestras familias]"14.
¿Estamos aplicando todas las experiencias que nuestros hijos viven en el Evangelio a las necesidades reales que tienen en su vida? ¿Les estamos enseñando en cuanto al don del Espíritu Santo, el arrepentimiento, la Expiación, la Santa Cena y la bendición de la reunión sacramental para hacer frente a los desafíos en su vida? Puesto que no hay suficiente tiempo en las reuniones formales para enseñar a nuestros hijos todo cuanto deben saber, debemos aprovechar todos los momentos propicios para la enseñanza.
Esos momentos son invalorables. Se presentan cuando estamos trabajando, divirtiéndonos y esforzándonos juntos. Cuando se hacen presentes, el Espíritu del Señor nos ayuda a saber qué decir e inspira a nuestros hijos a aceptar nuestra enseñanza.
¡Qué dicha y qué bendición es tener el Espíritu en nuestro hogar! ¡Y qué bendición es invitarlo por medio de la oración, del estudio de las Escrituras, al expresarnos con consideración y al demostrar respeto los unos por los otros! Preparémonos para los momentos propicios para la enseñanza al orar como oró Alma por su hijo, "con mucha fe"15 y con toda la energía de nuestro ser mediante el ayuno, el estudio de las Escrituras, el arrepentimiento de nuestros pecados y al permitir que el Espíritu Santo nos llene el corazón con amor, perdón y compasión; entonces llenará nuestros hogares. Después debemos confiar en el Buen Pastor.
La madre de Moisés, Jocabed, guió a su hijo por el río con fe en el "Pastor… de [nuestras] almas"16. Como padres, también nosotros podemos confiar en que el Buen Pastor nos guiará. Isaías prometió que Él "pastoreará suavemente"17 a todos aquellos que tengan responsabilidad para con los jóvenes.
Él nos ayudará a confiar en los principios del albedrío, la oposición y la Expiación, y a honrarlos, aun cuando nuestros hijos tomen decisiones imprudentes. Mediante Su Espíritu, Él nos ayudará a enseñar a nuestros hijos a enfrentar todo reto, toda prueba y tribulación en la vida al recordarles que son hijos de Dios. A nosotros nos inspirará con formas de ayudarles a ponerse "toda la armadura de Dios"18, a fin de estar en condiciones de resistir "los ardientes dardos del adversario"19 con "el escudo de la fe"20 y "la espada del Espíritu"21.