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27 de Enero, 2007

Para la Madre

Por lualcaro - 27 de Enero, 2007, 16:12, Categoría: General

Madre, tu más grande desafío

Presidente Gordon B. Hinckley

"No creo que exista mejor respuesta a. . . [las] repugnantes prácticas que acosan a nuestros jóvenes que las enseñanzas de una madre, impartidas con amor y con una advertencia inequívoca".

Presidente Gordon B. Hinckley

Me sentiría satisfecho de terminar esta reunión ahora mismo. Esta noche se nos ha enseñado muy bien. Felicito a la presidencia por sus excelentes palabras. Como sabrán, ellas se han preocupado, han orado y suplicado al Señor que las ayudara en su preparación y presentación. Hermana Smoot, hermana Jensen y hermana Dew, les agradecemos todo lo que han hecho; han realizado un gran trabajo.

Considero que es una grandiosa oportunidad el dirigirme a ustedes. Ninguna otra congregación es semejante a ésta. Nos dirigimos a ustedes desde el Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, pero ustedes nos escuchan en casi todas partes al encontrarse reunidas a través de los Estados Unidos y Canadá, de las naciones de Europa, de México, de Centroamérica y de Sudamérica. Están todas unidas en esta gran congregación no importa si están en Asia, el Pacífico Sur o en otras tierras lejanas.

Sus corazones albergan el mismo propósito. Se encuentran reunidas juntas porque aman al Señor; tienen un testimonio y una convicción de Su realidad viviente; oran al Padre en el nombre de Jesús; reconocen el poder de la oración; son esposas y madres; viudas y madres solteras que llevan cargas demasiado pesadas; mujeres recién casadas, y mujeres que no están casadas. Son una vasta concurrencia de mujeres de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; más de cuatro millones de ustedes pertenecen a esta gran organización; y nadie puede calcular la inmensa fuerza para bien que pueden llegar a ser. Ustedes son las guardianas del hogar; las administradoras del hogar. Al igual que la hermana Dew, les exhorto a que sean firmes y fuertes en defensa de esas grandes virtudes que han sido el fundamento de nuestro progreso social. Cuando están unidas, su poder no tiene límites; pueden lograr lo que quieran. Y cuánto, cuánto se les necesita en un mundo en el que los valores se están viniendo abajo, donde el adversario parece tener tanto control.

Siento gran respeto y admiración por ustedes, las jovencitas que hace muy poco tiempo ingresaron a la Sociedad de Socorro; en gran parte han podido soportar la tormenta que las azotó durante la época de su juventud; se han conservado limpias del mundo; se han mantenido libres de las manchas de la iniquidad; ustedes son la flor y nata de la juventud buena y madura de la Iglesia. Han llegado hasta este punto de su vida, limpias, bellas y virtuosas. Les felicito de todo corazón.

Rindo honor a las mujeres solteras; saben muy bien lo que es la soledad; saben lo que es la ansiedad, el temor y la añoranza vehemente; pero no se han dejado vencer. Ustedes han salido adelante en la vida, haciendo importantes y maravillosas contribuciones a lo largo del camino. Dios las bendiga, mis queridas hermanas y amigas.

Esta noche no puedo dirigirme a todas directamente. He elegido un segmento de esta vasta congregación: a ustedes, las madres. Y quiero además incluir a las que se convertirán en madres. ¡Qué cosa tan maravillosa han logrado como madres! Han dado vida y nutrido a sus hijos; han entrado en una sociedad con nuestro Padre Celestial a fin de dar experiencia terrenal a Sus hijos e hijas. Ellos son hijos de Él y son hijos de ustedes, carne de su carne, por quienes Él las hará responsables. Ustedes se han regocijado por causa de ellos, y, en muchos casos, también han sentido pesar; ellos les han traído la felicidad que nadie más podría traerles; les han traído dolor como nadie más podría hacerlo.

 http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-174-39,00.html

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Para el Padre

Por lualcaro - 27 de Enero, 2007, 16:09, Categoría: General

"Y se multiplicará la paz de tus hijos"

Presidente Gordon B. Hinckley

"En lo que toca a su felicidad, en lo que toca a las cosas que les hacen sentirse orgullosos o ponerse tristes, nada, repito que nada, surtirá en ustedes un efecto tan profundo como la forma en que resulten ser sus hijos".

Presidente Gordon B. Hinckley

Los jóvenes han recibido aquí, esta noche, consejos excelentes. Confío en que hayan escuchado bien y que influyan en sus vidas para bien.

He resuelto hablar a los padres de familia. Ustedes ya saben de qué voy a hablar. Sus esposas les habrán recordado que éste sería el tema que trataría en esta ocasión, puesto que se los dije en la conferencia de la Sociedad de Socorro hace dos semanas. Les diré a ustedes algunas de las mismas cosas que les dije a ellas. Les recuerdo que la repetición es una de las leyes del aprendizaje.

Éste es un asunto que tomo con gran seriedad. Es un asunto que me preocupa hondamente. Espero que no lo tomen con ligereza. Se relaciona con lo más valioso que tienen. En lo que toca a su felicidad, en lo que toca a las cosas que les hacen sentirse orgullosos o ponerse tristes, nada, repito que nada, surtirá en ustedes un efecto tan profundo como la forma en que resulten ser sus hijos.

O se alegrarán y se regocijarán por los logros de ellos o llorarán, con la cabeza entre las manos, desconsolados y deshechos de dolor si les llenan de desilusión y de vergüenza. Muchos de ustedes se encuentran en esta reunión con sus hijos, por lo que los felicito de corazón. También los felicito a ellos. Los unos y los otros están en la mejor compañía. Me siento muy orgulloso de muchísimos de nuestros jóvenes: muchachos y niñas. Son inteligentes. Tienen autodisciplina. Saben sopesar las consecuencias de los actos. Tienen la cabeza bien puesta. Esta noche se encuentran en el lugar en el que deben estar. Algunos forman parte de este coro; otros se encuentran entre congregaciones por todo el mundo; otros están en el campo misional; otros prosiguen estudios con gran esfuerzo, dejando a un lado placeres presentes con la mira de oportunidades futuras. Les admiro. Les amo. Y ustedes sienten lo mismo. Son nuestros hijos y nuestras hijas.

http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-174-22,00.html

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