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Fortaleciendo a nuestra familia

Por lualcaro - 24 de Febrero, 2007, 4:58, Categoría: General

El fortalecimiento de las familias: nuestro deber sagrado

Élder Robert D. Hales
del Quórum de los Doce Apóstoles

"La clave para fortalecer nuestras familias es hacer que el Espíritu del Señor more en nuestros hogares. La meta de nuestras familias es estar en el camino estrecho y angosto".

Élder Robert D. Hales

El fortalecimiento de las familias es nuestro deber sagrado como padres, hijos, parientes, líderes, maestros y miembros individuales de la Iglesia.

La importancia de fortalecer en forma espiritual a las familias se enseña claramente en las Escrituras. Nuestro padre Adán y nuestra madre Eva enseñaron el Evangelio a sus hijos e hijas. El Señor aceptó los sacrificios de Abel, quien lo amaba; Caín, por otra parte, "amó a Satanás más que a Dios" y cometió serios pecados. Adán y Eva "se lamentaban ante el Señor por causa de Caín y sus hermanos", pero nunca dejaron de enseñar el Evangelio a sus hijos (véase Moisés 5:12, 18, 20, 27; 6:1, 58).

Debemos entender que cada uno de nuestros hijos viene con variados dones y talentos; algunos, como Abel, parecen haber recibido los dones de la fe al nacer. Otros luchan con cada decisión que toman. Como padres, nunca debemos permitir que las búsquedas o las luchas de nuestros hijos nos hagan ceder o perder la fe en el Señor.

Alma, hijo, mientras le "agobiaba este tormento. . . [y le] atribulaba el recuerdo de [sus] muchos pecados", recordó haber escuchado a su padre enseñar sobre la venida de "Jesucristo, un Hijo de Dios, para expiar los pecados del mundo" (Alma 36:17). Las palabras de su padre le guiaron hacia la conversión. De la misma manera, nuestros hijos recordarán nuestras enseñanzas y testimonio.

Los 2.000 soldados jóvenes del ejército de Helamán testificaron que sus justas madres les habían enseñado de manera poderosa principios del Evangelio (véase Alma 56:47­48).

En una época de gran búsqueda espiritual, Enós dijo: ". . .las palabras que frecuentemente había oído a mi padre hablar, en cuanto a la vida eterna. . . penetraron en mi corazón profundamente" (Enós 1:3).

En Doctrina y Convenios el Señor dice que los padres deben enseñar a sus hijos "a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años. . .

"Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor" (D. y C. 68:25, 28).

A medida que enseñamos el Evangelio a nuestros hijos mediante la palabra y el ejemplo, nuestras familias se fortalecen y se fortifican espiritualmente.

http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-14,00.html

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