Presidente Gordon B. Hinckley
"Digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden".
Ahora, hermanos, quisiera dirigirme a los hombres mayores, con la esperanza de que también aprendan algo los jóvenes.
Quisiera hablarles de asuntos temporales.
Como fundamento de lo que quisiera decir, voy a leerles unos versículos del capítulo 41 de Génesis.
Faraón, el gobernante de Egipto, tuvo sueños que le turbaron en extremo y los sabios de la corte no pudieron interpretarlos. Entonces le llevaron a José. "Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;
"y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.
"Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto. . .
"Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas. . .
"Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas.
"Y que otras siete espigas menudas, marchitas, [y] abatidas del viento solano, crecían después de ellas;
"y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas. . .
"Entonces respondió José a Faraón. . . Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
"Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. . .
"Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.
"He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
"Y tras ellos seguirán siete años de hambre. . .
"y. . . Dios se apresura a hacer[lo]" (Génesis 41:1720, 2226, 2830, 32).
Ahora, hermanos, quisiera decir con toda claridad que no estoy profetizando; no estoy prediciendo que vendrán años de hambre en el futuro, pero sí digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden.
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