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Un discípulo y un amigo

Por lualcaro - 24 de Noviembre, 2007, 18:45, Categoría: General

Conferencia General
abril de 1998

Obispo Richard C. Edgley
Primer Consejero del Obispado Presidente

"La cuestión no es cómo nos definen otras personas sino cómo nos define el Salvador".

Obispo Richard C. Edgley

Hace algunos años, cuando yo trabajaba en el mundo de los negocios, nuestro director de personal, que era católico devoto, fue a mi oficina con su secretaria, llamada Darlene. En seguida pude notar que Darlene no estaba allí por voluntad propia y que habría preferido estar en otro lugar. Lo primero que me dijo el director de personal fue: "Por favor, explíquele a Darlene que los mormones son cristianos. Hemos estado discutiendo más de media hora y no he podido convencerla al respecto. Ella necesita que usted se lo diga".

Lo primero que pensé fue si habría hecho yo mismo algo para que Darlene pusiera en duda mi fe y mi lealtad hacia el Salvador. Pero en seguida me di cuenta de que sus dudas no estaban directamente relacionadas conmigo.

Después de invitarlos a que tomaran asiento, le pregunté a Darlene por qué pensaba que no éramos cristianos; ella me respondió que así se lo había dicho su pastor. Le pregunté si sabía cuál era el nombre oficial de nuestra Iglesia y contestó que no. La conocía, dijo, con el nombre de Iglesia Mormona. Le expliqué entonces que el nombre es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y le pregunté si no le parecía una denominación extraña para una iglesia que no se suponía que fuera cristiana. A continuación, le pedí a mi amigo católico que, en base al sinnúmero de horas que habíamos conversado durante nuestros viajes en avión, al alojarnos en hoteles, al compartir cenas y en otras ocasiones, le explicara algunas de las cosas que había aprendido sobre nosotros relacionadas con Cristo, Sus enseñanzas y nuestras creencias. Él se las explicó entonces quizás de manera más convincente de lo que yo habría podido hacer.

La respuesta de Darlene fue que su pastor le había dicho que nosotros no creíamos en la Biblia y que la habíamos reemplazado con el Libro de Mormón. Yo le contesté declarándole nuestro octavo Artículo de Fe: "Nosotros creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios".

Entonces le expliqué que el Libro de Mormón es otra Escritura que complementa la Biblia y provee otro testimonio de Jesucristo, y que expone y aclara varias de las enseñanzas más sagradas e importantes de Cristo. Su respuesta fue: "El pastor dice que no es posible que el Libro de Mormón contenga las enseñanzas de Cristo porque no pudo haber más revelaciones después de la muerte de los Apóstoles; por tanto, no hay más Escrituras después de la Biblia". La interrogante que le presenté fue: "En una época de cambio tan veloz en este mundo turbulento y atribulado con tantos problemas difíciles, ¿no le extrañaría pensar por qué un Padre amoroso habría de cesar de comunicarse con Sus hijos, a quienes ama tanto que aun sacrificó por ellos a Su Hijo Unigénito?". La polémica continuó durante quince o veinte minutos, en los que yo traté de explicarle nuestra interpretación literal de la Expiación y de la Resurrección, y de otras doctrinas importantes del Salvador. Terminé luego con el testimonio más fuerte que podía darle de un Padre amoroso y de un Hijo sumiso.

Leer más...... http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-4,00.html 

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