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Enero del 2008
Salt Lake City, 27 de enero de 2008
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Falleció el Presidente Gordon B. Hinckley |
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El presidente Gordon B. Hinckley, quien dirigió La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante doce años de expansión mundial, falleció a la edad de 97 años. Falleció en su departamento en el centro de Salt Lake City a las 7:00 pm del domingo por causas naturales debidas a su edad. Miembros de su familia permanecían junto a su cama al momento de su muerte. El Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia no elegirá formalmente un sucesor, hasta después del funeral del Presidente Hinckley, que se realizará en los próximos días. El Pte. Hinckley fue el decimoquinto presidente en los 177 años de historia de la Iglesia, y sirvió como su presidente desde el 12 de marzo de 1995. |
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El Pte. Hinckley era conocido, aún a la edad de 97 años, como un líder incansable, que siempre dedicaba su día completo de trabajo en la oficina y viajaba intensamente alrededor del mundo para juntarse con los miembros de la Iglesia, 13 millones en 171 naciones. Su ingenio y humor, combinados con un estilo elocuente en el púlpito, lo convirtió en uno de los líderes modernos más apreciados de la Iglesia . Un hombre profundamente espiritual, con una gran afición por la historia, conocimiento que a menudo mostraba cuando ilustraba sus discursos con historias de los pioneros de la Iglesia. |
Era popular como entrevistado entre los periodistas, apareció en “60 minutes” con Mike Wallace, y en el show en vivo de Larry king en CNN, también fue citado e incluido en cientos de diarios y revistas a través de los años. Durante las olimpíadas en Salt Lake en el 2002, su pedido de que la Iglesia se refrenara en el proselitismo a los visitantes, fue bien acreditado por los medios, generando mucho de la buena voluntad que siguió a la Iglesia por el evento internacional. En los últimos años, un número de grandes avances en la Iglesia, reflejaron la conducción y dirección personal del Presidente Hinckley.
Al poner 100 templos en operación antes de fines del 2000, el presidente de la Iglesia comprometió a la Iglesia en un programa de construcción masiva de templos. En 1999, 169 años después que la Iglesia fue organizada por su fundador, Jose Smith, la iglesia tenía 56 templos operando. Tres años después ese número se había duplicado, mayormente por un plan arquitectónico más pequeño y altamente práctico para los templos, que enviaba estos edificios sagrados a los miembros de la Iglesia en lejanas partes del mundo. Muchos mas miembros pueden ahora experimentar las ceremonias sagradas que ocurren solo en los templos, incluyendo el matrimonio eterno, y el sellamiento de familia como unidades eternas |
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Pte. Hinckley responde preguntas en el programa de Larry King., en septiembre de 1998. | |
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Pte. Hinckley con el periodista Mike Wallace de ' CBS's 60 Minutos' en un tour alrededor dela Manzana del Templo de Salt Lake City en 1996 | |
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El Pte. Hinckley y su esposa llegan a China. Fue el primer presidente de la Iglesia en visitar ese país. | |
| El Pte. Hinckley fue el presidente que más viajó en la historia de la Iglesia; sus obligaciones lo llevaron alrededor del mundo muchas veces para reunirse con santos de los últimos días en más de 60 países. Fue el primer presidente de la Iglesia en viajar a España, donde en 1996, abrió camino para la construcción de un templo en Madrid; y para las naciones africanas de Nigeria, Ghana, Kenya, Zimbabwe y Cape Verde, donde se reunió con miles de Santos en 1998. En el 2005, viajó cerca de 25.000 millas en un viaje de 7 naciones, en 9 días por Rusia, Corea del sur, China, Taiwán, India, Kenya y Nigeria. |
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Los miembros de la Iglesia saludan al Pte. Gordon B.. Hinckley y a la Hna. Marjorie Hinckley al entrar al Estadio Nacional enn Suva, Fiji, en octubre de 1997. | |
En una conferencia general de miembros de la Iglesia en abril del 2001, el Presidente Hinckley inicio el Fondo Perpetuo para la Educación, un programa ambicioso para ayudar miembros jóvenes de la iglesia (mayormente misioneros retornados de países en desarrollo) a recibir mayor educación y entrenamiento laboral que de otra manera no podrían recibir. Cerca de su casa en Salt Lake City, el Presidente Hinckley anunció la construcción de un nuevo centro de conferencias en 1996, y lo dedicó cuatro años después. Con capacidad para 21.000 personas, se cree que es el auditorio religioso más grande en el mundo, y se ha convertido en la casa de las Conferencias Generales, un mensaje para el mundo, que se trasmite en 54 idiomas. Aun antes de su periodo como presidente, el extenso servicio en la iglesia del Presidente Hinckley incluyó 14 años como consejero en la Primera Presidencia, el organismo mas alto en el gobierno de la Iglesia, y 20 años antes de eso como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles. | |
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Presidente Hinckley y su esposa en julio de 1999 | |
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El Presidente Hinckley se casó con Majorie Pay en el Templo de Lago Salado en 1937. Juntos tuvieron 5 hijos, 25 nietos y 38 bisnietos. La hermana Hinckley falleció el 6 de abril de 2004. |
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Presidente Hinckley, con los Ptes. Thomas S. Monson, James E. Faust y Boyd K. Packer, habla después de ser llamado como presidente de la Iglesia. | |
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Gladys Knight y el Pte. Hinckley en la celebración de su cumpleaños. | |
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Pte. Hinckley recibe al Presidente Ronald Reagan en los almacenes de Ogden, Utah, en setiembre de 1982 | |
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El Pte. Hinckley enciende la antorcha de los Juegos Olímpicos sostenida por el Élder Neal A. Maxwell, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles. | |
| <<< El Pte. Hinckley habla en el evento que se realizó en el Centro de Conferencias cuando cumplió 95 años. | |
Noticia publicada en: http://www.lds.org.ar/NoticiasGrales/info_noti_ene2008_PteHinckley.htm
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Presidente James E. Faust Segundo Consejero de la Primera Presidencia
"Las ordenanzas y los convenios. . . son los medios que el Señor ha proporcionado para que nos conduzcan a la vida eterna".
Mis queridos hermanos, hermanas y amigos:
Con humildad me encuentro ante este púlpito que por más de cien años ha sido santificado por la palabra de Dios expresada en infinidad de mensajes inspirados, los que han elevado espiritualmente el alma de quienes los han escuchado. En concordancia con este legado, ruego que nuestro corazón sea receptivo a todo lo que se diga en esta conferencia.
Hoy deseo hablar acerca de las bendiciones que emanan de los convenios hechos con el Señor. Como base, comenzaré con el convenio que el Señor hizo con la Casa de Israel: "Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo"1.
Ese convenio es universal para todos los seres de cualquier raza que hayan sido "bautizados en Cristo"2. Como Pablo declaró: "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa"3.
Los convenios no son simplemente rituales externos, sino medios reales y eficaces para cambiar: "El nuevo nacimiento viene por el Espíritu de Dios mediante las ordenanzas"4. Debemos siempre honrar y guardar sagrados los convenios de salvación que hemos hecho con el Señor y, si lo hacemos, Él nos ha prometido: ". . .recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna"5.
Muchos convenios son indispensables para la felicidad tanto aquí como en la vida venidera. Entre los más importantes se encuentran los convenios del matrimonio hechos entre marido y mujer; de esos convenios emana la dicha más grande de la vida.
El convenio del bautismo, con la ordenanza de la confirmación que le acompaña, abre la puerta para la vida eterna.
El juramento y convenio del sacerdocio contienen la promesa mediante la cual los élderes dignos de la Iglesia recibirán ". . .todo lo que [el] Padre tiene. . ."6.
Los convenios del templo son la base para obtener las bendiciones más grandes que el Señor tiene para nosotros.
Nosotros tenemos el gran privilegio de participar de la Santa Cena, la Cena del Señor. La renovación de nuestros convenios bautismales al participar de la Santa Cena nos protege contra toda clase de mal. Al participar dignamente del pan y del agua santificados, en memoria del sacrificio del Salvador, testificamos ante Dios el Padre que estamos dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Su Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar Sus mandamientos qué Él nos ha dado. Si hacemos eso, siempre tendremos Su Espíritu con nosotros7. Si participamos de la Santa Cena con regularidad y somos fieles a esos convenios, la ley estará en nuestras entrañas y estará escrita en nuestro corazón. Permítanme contar un relato del "Church News" con el fin de ilustrar lo antedicho:
Leer más ...... http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-6,00.html
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