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<title>EN POS DE LA EXCELENCIA: 08-La Ense&#241;anza Eficaz del Evangelio</title>
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<description>Una fuente de recursos para los santos de los ultimos dias que desean ir en po</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>A los maestros de religion sud</title>
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<p align="center"><font face="Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Elder Packer habla a los maestros de religion SUD y explica la importancia que se toma al ense&#241;ar. (gracias a infosud)</font></p>
<p align="center"></p>
<p align="center"><embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" src="http://www.veoh.com/videodetails2.swf?permalinkId=v9157283xgfPFThr&amp;id=anonymous&amp;player=videodetailsembedded&amp;videoAutoPlay=0" width="540" height="438" type="null" allowfullscreen="null" bgcolor="null" /></embed /><br /><a href="http://www.veoh.com/">Online Videos by Veoh.com</a></p>
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 <dc:date>2008-05-18T05:31:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>Ense&#241;anzas de Heber J. Grant</title>
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 <![CDATA[
<h2><img height="90" alt="" src="http://www.lds.org/languages/teachingspresidents/hjgrant/images/TeachHJGrant_thmb_index.jpg" width="95" /></h2>
<h3><font color="#999900">Cuando ense&#241;emos el Evangelio, debemos concentrarnos en los sencillos y fundamentales principios y mandamientos.</font></h3>
<p>No es la contemplaci&#243;n del alimento que consideramos delicioso lo que nos sirve de provecho sino el ingerirlo y el digerirlo. Tampoco es un gran banquete lo que nos da m&#225;s fortaleza y comodidad, ni nos sirve para efectuar bien nuestra parte en la batalla de la vida, sino por el contrario, en muchos casos, el alimento m&#225;s sencillo proporciona el mejor provecho perdurable a los que participan de &#233;l. Del mismo modo, <font style="BACKGROUND-COLOR: #ffff99">no siempre el fest&#237;n preparado por los eruditos aumenta nuestra fortaleza para cumplir noble y valientemente nuestro deber en la batalla de la vida, sino que, en muchos casos, las ense&#241;anzas de los m&#225;s humildes nos conmueven el coraz&#243;n y el alma toda, lo cual intensifica nuestra fortaleza para seguir adelante y cumplir con nuestro deber en nuestro diario empe&#241;o por superarnos<sup>4</sup>.</font></p>
<p>Las organizaciones de la Iglesia deben tener como objetivo la edificaci&#243;n de un testimonio firme en la mente y en el coraz&#243;n de los santos, sobre todo, en la juventud, un testimonio de la veracidad del Evangelio restaurado, del mesiazgo de nuestro Se&#241;or Jesucristo, de la divinidad de la misi&#243;n del profeta Jos&#233; Smith, del origen divino de esta Iglesia que fue establecida por Dios y Su Hijo por conducto del Profeta, y del hecho de que &#233;sta es y siempre ser&#225; la Iglesia de Jesucristo con todo lo que esto connota, todo ello con la finalidad de que los santos tengan esos testimonios, de que guarden los mandamientos del Se&#241;or, de que aumenten constantemente su conocimiento de la Verdad, lo que les permitir&#225; vivir de tal forma que puedan recibir la salvaci&#243;n, la exaltaci&#243;n y la felicidad eterna en el Reino Celestial, y, por &#250;ltimo, para que, a su vez, lleven a otras personas del mundo al conocimiento y al testimonio de la verdad tanto por medio de su precepto como de su ejemplo, a fin de llevarlos a recibir esas mismas bendiciones<sup>5</sup>.</p>
<p>Creo que el maestro o la maestra que tiene amor por Dios y un conocimiento de &#201;l, que tiene amor por Jesucristo y un testimonio de Su divinidad, que tiene un testimonio de la divina misi&#243;n del profeta Jos&#233; Smith y que inculca esas cosas en el coraz&#243;n y en el alma de los ni&#241;os a los que ense&#241;a se ha consagrado a una de las labores m&#225;s nobles, m&#225;s espl&#233;ndidas y m&#225;s notables a las que pueda consagrarse una persona<sup>6</sup>.</p>
<p>Ense&#241;en y vivan los primeros principios del Evangelio y dejen que los misterios del cielo esperen hasta que lleguen ustedes all&#237;<sup>7</sup>.</p>
<p>Del mismo modo que cantamos con frecuencia nuestros himnos&#133; nunca es bastante repetir los mandamientos del Se&#241;or a este pueblo ni instar a los santos a vivir de conformidad con ellos<sup>8</sup>.</p>
<p>En much&#237;simas ocasiones, personas me han dicho: "Estoy harto de o&#237;r lo mismo una y otra vez. No hace falta repetir las cosas". A muchos hombres les parecen mal los discursos que oyen porque los consideran repeticiones&#133; Al parecer, el Se&#241;or ve la necesidad de la repetici&#243;n para inculcar en el &#225;nimo de las personas el mensaje que &#201;l tenga que dar. Nuestro Salvador, al ense&#241;ar, repet&#237;a una y otra vez, con diferentes palabras, el mismo concepto, evidentemente para fijarlo indeleblemente en la mente y en el coraz&#243;n de los que le o&#237;an<sup>9</sup>. </p>
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 <dc:date>2007-06-22T16:50:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>El cono del aprendizaje</title>
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 <![CDATA[
<p align="justify">En 1969 (hace casi 30 a&#241;os), Edgar Dale, desarroll&#243; un modelo que explica cuales son los m&#243;todos mas y menos efectivos para el aprendizaje. El mencionado modelo, llamado &#147;El cono del aprendizaje&#148;, est&#225; basado en un estudio de campo muy profundo y extenso sobre el tema, tal vez, uno de los m&#225;s exhaustivos que se hayan realizado.</p>
<p align="center"><a href="http://www.sabiduria.com/images/conoDale.jpg" target="_blank"><img style="WIDTH: 499px; HEIGHT: 396px" height="309" alt="El cono del aprendizaje de Dale" src="http://www.sabiduria.com/images/conoDale.jpg" width="417" /></a></p>
<p align="justify">Este modelo esta publicado en la edicion anterior del manual la ense&#241;anza el llamamiento m&#225;s importante,&nbsp;al ense&#241;ar en nuestro hogar y en la iglesia debemos considerar utilizar metodos mas activos sobre todo con los ni&#241;os y los jovenes.&nbsp;&nbsp;</p>
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 <dc:date>2007-06-11T23:21:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>El poder del ense&#241;ar la doctrina</title>
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 <![CDATA[
<div class="bText">
<p></p>
<div id="conference">
<h1><font size="5">El poder del ense&#241;ar la doctrina</font></h1></div>
<div id="conference">
<p>&#201;lder Henry B. Eyring <br /><i><font color="#666633">del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i> </p>
<p></p>
<p><b>"Podemos ense&#241;ar aun a un ni&#241;o a comprender la doctrina de Jesucristo. Por lo tanto, es posible que, con la ayuda de Dios, ense&#241;emos la doctrina salvadora con simplicidad".</b> </p>
<p>
<table height="140" cellspacing="0" cellpadding="0" width="122" align="left" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="122" height="140">
<p><img height="140" alt="&#201;lder Henry B. Eyring" src="http://www.lds.org/images/conference/A1999pulpit_5_1_Eyrin.gif" width="112" align="top" /> </p></td></tr></tbody></table>Ha habido una guerra entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el mal, desde antes que el mundo fuese hecho. Esa guerra todav&#237;a sigue y las v&#237;ctimas parecen ir en aumento. Todos tenemos familiares a los que queremos y que est&#225;n siendo abofeteados por las fuerzas del destructor que desea que todos los hijos de Dios sean miserables. Muchos de nosotros hemos pasado noches en desvelo [debido a eso]. Hemos intentado a&#241;adir todas las fuerzas del bien que hemos podido a los poderes que se arremolinan alrededor de las personas que corren peligro; personas a las que queremos. Les hemos dado el mejor ejemplo de que hemos sido capaces. Hemos rogado en oraci&#243;n por ellos. Un sabio profeta, hace ya mucho tiempo, nos dio un consejo acerca de otra fuerza que acaso subestimemos a veces, por lo cual la empleamos muy poco. </p>
<p>Alma era el l&#237;der de un pueblo que enfrentaba el peligro de ser destruido por enemigos despiadados. Al verse ante ese peligro, tuvo que escoger qu&#233; deb&#237;a hacer entre varias posibilidades. Pod&#237;a haber edificado fortificaciones o creado armamentos o adiestrado ej&#233;rcitos. Pero su &#250;nica esperanza de lograr la victoria era conseguir la ayuda de Dios y, para obtenerla, sab&#237;a que el pueblo deb&#237;a arrepentirse. Por eso, decidi&#243; poner a prueba primero esto: </p>
<p>"Y como la predicaci&#243;n de la palabra ten&#237;a gran propensi&#243;n a impulsar a la gente a hacer lo que era justo --s&#237;, hab&#237;a surtido un efecto m&#225;s potente en la mente del pueblo que la espada o cualquier otra cosa que les hab&#237;a acontecido-- por tanto, Alma consider&#243; prudente que pusieran a prueba la virtud de la palabra de Dios" (Alma 31:5). </p>
<p>La palabra de Dios es la doctrina que ense&#241;aron Jesucristo y Sus profetas. Alma sab&#237;a que las palabras de la doctrina ten&#237;an gran poder, que pueden abrir la mente de las personas para que vean las cosas espirituales, lo que no se ve con los ojos naturales. Y pueden abrir el coraz&#243;n a los sentimientos del amor de Dios y del amor a la verdad. El Salvador se bas&#243; en esas dos fuentes de poder, en la secci&#243;n dieciocho de Doctrina y Convenios, al ense&#241;ar Su doctrina a los que &#201;l deseaba que le sirvieran como misioneros. Al escuchar, piensen en ese joven de su familia que se encuentra indeciso en cuanto a prepararse para ir a la misi&#243;n. Veamos c&#243;mo ense&#241;&#243; el Maestro a dos de Sus siervos y c&#243;mo podr&#237;an ustedes ense&#241;ar Su doctrina a ese joven que aman: </p>
<p>"Y ahora, Oliver Cowdery, te hablo a ti, y tambi&#233;n a David Whitmer, por v&#237;a de mandamiento, porque he aqu&#237;, mando a todos los hombres en todas partes que se arrepientan; y os hablo a vosotros, como a Pablo mi ap&#243;stol, porque sois llamados con el mismo llamamiento que &#233;l. </p>
<p>"Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios" (D. y C. 18:9&#173;10). </p>
<p>Comenz&#243; por decirles lo mucho que &#201;l conf&#237;a en ellos y en seguida acerca el coraz&#243;n de ellos a &#201;l al decirles lo mucho que Su Padre y &#201;l aman a cada alma. En seguida, menciona el fundamento de Su doctrina: describe cu&#225;n poderosos motivos tenemos para amarle: </p>
<p>"porque he aqu&#237;, el Se&#241;or vuestro Redentor padeci&#243; la muerte en la carne; por tanto, sufri&#243; el dolor de todos los hombres, a fin de que todo hombre pudiese arrepentirse y venir a &#233;l. </p>
<p>"Y ha resucitado de entre los muertos, para traer a todos los hombres a &#233;l, mediante las condiciones del arrepentimiento. </p>
<p>"&#161;Y cu&#225;n grande es su gozo por el alma que se arrepiente!" (D. y C. 18:11&#173;13). </p>
<p>Tras haberles dado la doctrina de Su misi&#243;n para que ellos abran el coraz&#243;n, &#201;l les da Su mandamiento: </p>
<p>"As&#237; que, sois llamados a proclamar el arrepentimiento a este pueblo" (D. y C. 18:14). </p>
<p>Por &#250;ltimo, &#201;l abre los ojos de ellos para que vean m&#225;s all&#225; del velo. Lleva a ellos y a nosotros a la existencia futura, descrita en el gran plan de salvaci&#243;n, y donde un d&#237;a estaremos. Nos habla de amistades maravillosas, que merecen todo nuestro sacrificio por lograrlas: </p>
<p>"Y si acontece que trabaj&#225;is todos vuestros d&#237;as proclamando el arrepentimiento a este pueblo y me tra&#233;is aun cuando fuere una sola alma, &#161;cu&#225;n grande ser&#225; vuestro gozo con ella en el reino de mi Padre! </p>
<p>"Y ahora, si vuestro gozo ser&#225; grande con un alma que me hay&#225;is tra&#237;do al reino de mi Padre, &#161;cu&#225;n grande no ser&#225; vuestro gozo si me trajereis muchas almas!" (D. y C. 18:15&#173;16). </p>
<p>En esos pocos pasajes, &#201;l ense&#241;a doctrina para abrir nuestro coraz&#243;n a Su amor. Y ense&#241;a doctrina para abrir nuestros ojos a las realidades espirituales, que son invisibles para cualquiera cuya mente no est&#233; iluminada por el Esp&#237;ritu de verdad. </p>
<p>La necesidad de abrir los ojos y el coraz&#243;n nos indica que debemos ense&#241;ar la doctrina. La doctrina cobra su poder cuando el Esp&#237;ritu Santo confirma que es verdadera. Debemos preparar a los que ense&#241;emos, lo mejor que podamos, para que reciban los suaves susurros de la voz apacible y delicada. Eso requiere al menos algo de fe en Jesucristo; requiere al menos algo de humildad, algo de la buena disposici&#243;n para someterse a la voluntad del Salvador para con nosotros. Puede que la persona a la que deseen ayudar tenga poco o nada de esas cualidades, pero ustedes pueden avivar en ellas el deseo de creer. M&#225;s que eso, pueden ustedes recibir confianza bas&#225;ndose en otro de los poderes que tiene la doctrina: La verdad prepara su propio camino. El tan s&#243;lo o&#237;r las palabras de la doctrina puede sembrar la semilla de la fe en el coraz&#243;n. Y aun una peque&#241;a semilla de fe en Jesucristo invita al Esp&#237;ritu. </p>
<p>Tenemos m&#225;s control sobre nuestra propia preparaci&#243;n. Nos deleitamos en la palabra de Dios que se encuentra en las Escrituras y estudiamos las palabras de los profetas vivientes. Ayunamos y oramos para invitar al Esp&#237;ritu tanto para que est&#233; con nosotros como con la persona a la que deseamos ense&#241;ar. </p>
<p>Por motivo de que necesitamos al Esp&#237;ritu Santo, debemos ser cautelosos y tener cuidado de no ense&#241;ar lo que no sea la doctrina verdadera. El Esp&#237;ritu Santo es el Esp&#237;ritu de verdad y &#201;l confirmar&#225; lo que ense&#241;emos si evitamos especular o hacer interpretaciones personales. Eso puede resultar dif&#237;cil de hacer. Ustedes sienten afecto por la persona en la que tratan de influir y puede ser que &#233;sta haya hecho caso omiso de la doctrina que se le haya ense&#241;ado. Es tentador poner a prueba algo nuevo o sensacional. Pero invitamos al Esp&#237;ritu Santo a que nos acompa&#241;e cuando tenemos cuidado de ense&#241;ar &#250;nicamente la doctrina verdadera. </p>
<p>Una de las formas m&#225;s seguras de evitar aun acercarse a la falsa doctrina es resolver ense&#241;ar con sencillez. Con la simplicidad se pisa terreno seguro y no se pierde nada importante. Sabemos eso debido a que el Salvador nos ha dicho que debemos ense&#241;ar la doctrina m&#225;s importante a los ni&#241;os peque&#241;os. Escuchemos el mandato del Se&#241;or: </p>
<p>"Y adem&#225;s, si hay padres que tengan hijos en Si&#243;n o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les ense&#241;en a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Esp&#237;ritu Santo por la imposici&#243;n de manos, al llegar a la edad de ocho a&#241;os, el pecado ser&#225; sobre la cabeza de los padres" (D. y C. 68:25). </p>
<p>Podemos ense&#241;ar aun a un ni&#241;o a comprender la doctrina de Jesucristo. Por lo tanto, es posible que, con la ayuda de Dios, ense&#241;emos la doctrina salvadora con simplicidad. </p>
<p>Tenemos la mejor oportunidad con los ni&#241;os. La mejor &#233;poca para ense&#241;arles es cuando son peque&#241;os, mientras todav&#237;a son inmunes a las tentaciones de su enemigo mortal y falta a&#250;n mucho tiempo para que les resulte m&#225;s dif&#237;cil o&#237;r las palabras de verdad en medio del ruido de sus problemas personales. </p>
<p>Los padres prudentes nunca pierden una oportunidad de reunir a sus hijos para aprender de la doctrina de Jesucristo. Esos momentos son muy escasos en comparaci&#243;n con los esfuerzos del enemigo. Por cada hora en la que se introduce el poder de la doctrina en la vida de un ni&#241;o puede haber cientos de horas de mensajes y de im&#225;genes que refuten o hagan caso omiso de las verdades salvadoras. </p>
<p>No debemos preguntarnos si estamos demasiado cansados para ense&#241;ar la doctrina, ni si no ser&#237;a preferible pasar un rato de diversi&#243;n con el ni&#241;o ni si &#233;ste pensar&#225; que le predicamos demasiado. Lo que debemos preguntarnos es: "Con tan poco tiempo y tan pocas oportunidades, &#191;qu&#233; palabras de la doctrina que yo les ense&#241;e fortalecer&#225;n a los ni&#241;os para enfrentar los ataques contra su fe que sin duda los acometer&#225;n?". Las palabras que ustedes les hablen hoy d&#237;a pueden ser las que ellos recuerden. Y hoy d&#237;a pasar&#225; muy pronto. </p>
<p>Los a&#241;os pasan, ense&#241;amos la doctrina lo mejor que podemos y, a&#250;n as&#237;, algunos de nuestros hijos no responden. Eso nos causa pesar. Sin embargo, nos infunden esperanza los anales de las familias de las Escrituras. Pensemos en Alma, hijo, y en En&#243;s. En sus momentos dif&#237;ciles, ellos recordaron las palabras de sus padres, las palabras de la doctrina de Cristo, y eso los salv&#243;. Ellos recordar&#225;n lo que ustedes les ense&#241;en de esa sagrada doctrina. </p>
<p>Hay dos dudas que podr&#237;an sobrevenirles: si conocer&#225;n la doctrina lo suficientemente bien para ense&#241;arla y, si ya han intentado ense&#241;arla, por qu&#233; no ven muchos buenos resultados. </p>
<p>En mi propia familia existe el caso de una joven que tuvo la valent&#237;a de comenzar a ense&#241;ar la doctrina cuando era tan s&#243;lo una nueva conversa y con poca instrucci&#243;n. Y el hecho de que los resultados de lo que ella ense&#241;&#243; no han terminado me brinda paciencia para esperar los frutos de mis propios esfuerzos. </p>
<p>Mary Bommeli era mi bisabuela. Yo nunca la conoc&#237;. Su nieta la oy&#243; contar su historia y la escribi&#243;. </p>
<p>Mary naci&#243; en 1830. Los misioneros ense&#241;aron a la familia de ella en Suiza cuando Mary ten&#237;a veinticuatro a&#241;os. Todav&#237;a viv&#237;a en la casa paterna y tej&#237;a telas en su telar, las que vend&#237;a para ayudar a sustentar a su familia en su peque&#241;a granja. Cuando los miembros de la familia oyeron la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo, supieron que era verdadera y se bautizaron. Los hermanos de Mary fueron llamados al campo misional y salieron sin bolsa ni alforja. El resto de la familia vendi&#243; sus posesiones para irse a Am&#233;rica a congregarse con los santos. </p>
<p>Como no ten&#237;an dinero suficiente para que todos viajasen, Mary se ofreci&#243; a quedarse debido a que consideraba que pod&#237;a ganar lo suficiente con las telas que tej&#237;a para mantenerse y ahorrar para el pasaje en barco. Se fue a Berl&#237;n a casa de una se&#241;ora que la emple&#243; para que hiciera telas para la ropa de la familia. All&#237; viv&#237;a en una habitaci&#243;n de la servidumbre e instal&#243; su telar en la sala de estar de la casa. </p>
<p>En aquel entonces la ley prohib&#237;a que se ense&#241;ara en Berl&#237;n la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &#218;ltimos D&#237;as. Pero Mary no pudo guardarse para s&#237; las buenas nuevas. La due&#241;a de casa y sus amigas se reun&#237;an alrededor del telar para o&#237;r lo que la joven suiza les ense&#241;aba; les hablaba de la aparici&#243;n de nuestro Padre Celestial y Jesucristo a Jos&#233; Smith, de la visitaci&#243;n de &#225;ngeles y del Libro de Morm&#243;n. Cuando lleg&#243; a los relatos de Alma, les ense&#241;&#243; la doctrina de la Resurrecci&#243;n. </p>
<p>Eso estrope&#243; un tanto su tejido. En aquellos d&#237;as, muchos ni&#241;os mor&#237;an muy peque&#241;os. A las mujeres que rodeaban el telar se les hab&#237;an muerto hijos y, a algunas, varios de ellos. Cuando Mary les ense&#241;&#243; la verdad de que los ni&#241;os peque&#241;os son herederos del reino celestial y de que ellas podr&#237;an estar de nuevo con sus hijos y con el Salvador y con nuestro Padre Celestial, esas madres derramaron copiosas l&#225;grimas. Tambi&#233;n Mary lloraba, y todas esas l&#225;grimas mojaban la tela que ella iba tejiendo. </p>
<p>Las ense&#241;anzas de Mary dieron pie a un problema m&#225;s grave. Aunque hab&#237;a rogado a las damas que no hablaran de lo que les hab&#237;a dicho, ellas lo hicieron. Dieron a conocer la feliz doctrina a sus amigas. Y as&#237;, una noche, llamaron a la puerta. Era la polic&#237;a. Se llevaron a Mary a la c&#225;rcel. En el trayecto, le pidi&#243; al polic&#237;a que le diera el nombre del juez ante el cual deb&#237;a comparecer a la ma&#241;ana siguiente y le pregunt&#243; si &#233;ste ten&#237;a familia y si era buen padre y buen marido. El polic&#237;a sonri&#243; al describir al juez como un hombre mundano. </p>
<p>En la c&#225;rcel, Mary pidi&#243; papel y l&#225;piz, y le escribi&#243; una carta al juez. En ella le hablaba de la resurrecci&#243;n de Jesucristo como se describe en el Libro de Morm&#243;n, del mundo de los esp&#237;ritus y del largo tiempo que el juez tendr&#237;a para pensar y sopesar su vida antes de enfrentar el juicio final. Le dec&#237;a que sab&#237;a que &#233;l ten&#237;a mucho de que arrepentirse, lo cual quebrantar&#237;a el coraz&#243;n de su familia y le har&#237;a sentir tambi&#233;n a &#233;l mucho pesar. Le escribi&#243; durante la noche. Por la ma&#241;ana le pidi&#243; al polic&#237;a que le llevara la carta al juez, lo cual &#233;l hizo. </p>
<p>M&#225;s tarde, el juez mand&#243; llamar al polic&#237;a a su despacho. La carta que Mary hab&#237;a escrito era evidencia irrefutable de que ella estaba ense&#241;ando el Evangelio y de que, por tanto, estaba infringiendo la ley. No obstante, el polic&#237;a no tard&#243; en volver a la celda de Mary y le dijo que los cargos contra ella se hab&#237;an suprimido y que quedaba libre por motivo de lo que hab&#237;a escrito en la carta. El haber ense&#241;ado ella la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo hizo abrir los ojos y el coraz&#243;n lo bastante para que fuese a parar a la c&#225;rcel, y el haber declarado la doctrina del arrepentimiento al juez la hizo salir de la c&#225;rcel. (V&#233;ase Theresa Snow Hill, <i>Life and Times of Henry Eyring and Mary Bommeli</i>, 1997, p&#225;gs. 15&#173;22.) </p>
<p>Lo que ense&#241;&#243; Mary Bommeli enterneci&#243; a m&#225;s personas que a las mujeres que se reun&#237;an alrededor de su telar y que al juez. Mi padre, nieto de ella, estuvo habl&#225;ndome durante las noches que precedieron a su muerte y me mencion&#243; los felices reencuentros que pronto tendr&#237;a en el mundo de los esp&#237;ritus. A m&#237; casi me parec&#237;a ver la radiante luz del sol y las sonrisas que habr&#237;a en ese para&#237;so al hablarme &#233;l de ello con tanta certeza. </p>
<p>En un momento dado, le pregunt&#233; si ten&#237;a que arrepentirse de algo. &#201;l sonri&#243; y, ri&#233;ndose entre dientes, me dijo en un susurro: "No, Hal, me he ido arrepintiendo a lo largo de toda mi vida". La doctrina del para&#237;so que Mary Bommeli ense&#241;&#243; a aquellas damas era real para su nieto. E incluso la doctrina que ella ense&#241;&#243; al juez dieron forma a la vida de &#233;l para bien. &#201;se no ser&#225; el final de las ense&#241;anzas de Mary Bommeli. El registro de las palabras de ella llevar&#225; la doctrina verdadera a los de su posteridad que a&#250;n no han nacido. Gracias a que ella crey&#243; que aun una nueva conversa sab&#237;a suficiente doctrina para ense&#241;arla, se abrir&#225;n la mente y el coraz&#243;n de sus descendientes y &#233;stos se fortalecer&#225;n en la batalla. </p>
<p>Los descendientes de ustedes se ense&#241;ar&#225;n la doctrina unos a otros porque ustedes la ense&#241;aron. La doctrina har&#225; m&#225;s que abrir la mente a las cosas espirituales y el coraz&#243;n al amor de Dios. Cuando esa doctrina brinda regocijo y paz, tambi&#233;n tiene poder para que la gente hable. Al igual que aquellas mujeres de Berl&#237;n, los descendientes de ustedes no podr&#225;n guardarse la buenas nuevas para s&#237;. </p>
<p>Estoy agradecido de vivir en una &#233;poca en la que nosotros y nuestras familias tenemos la plenitud del Evangelio restaurado. Estoy agradecido por la misi&#243;n de amor del Salvador en nuestro favor y por las palabras de vida que &#201;l nos ha dado. Ruego que compartamos esas palabras con los que amamos. Testifico que Dios nuestro Padre vive y que ama a todos Sus hijos. Jesucristo es Su Hijo Unig&#233;nito en la carne y nuestro Salvador. &#201;l ha resucitado. Podemos ser limpiados por medio de la obediencia a las leyes y a las ordenanzas del Evangelio de Jesucristo. Las llaves del sacerdocio han sido restauradas. El presidente Gordon B. Hinckley posee esas llaves. S&#233; que eso es verdadero. En el nombre de Jesucristo. Am&#233;n.<br /></p></div>
<p></p></div>
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 <dc:date>2007-02-25T00:08:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>La ense&#241;anza del Evangelio</title>
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 <![CDATA[
<div><strong>&#201;lder Dallin H. Oaks <br /></strong><b></b></div>
<div><b>"En nuestros sagrados llamamientos como maestros del Evangelio, ning&#250;n esfuerzo es demasiado bueno para la obra del Se&#241;or y el progreso de Sus hijos".</b> </div>
<div id="conference">
<p>
<table height="140" cellspacing="0" cellpadding="0" width="122" align="left" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="122" height="140">
<p><img height="140" alt="&#201;lder Dallin H. Oaks" src="http://www.lds.org/images/conference/O1999pulpit_5_2_Oaks.gif" width="112" align="top" /> </p></td></tr></tbody></table>Un conocido autor escribi&#243; un libro acerca de su mejor maestro. El poderoso impacto que este maestro tuvo en el estudiante se bas&#243; en la convicci&#243;n del joven de que su maestro realmente se interesaba por &#233;l y quer&#237;a que aprendiera e hiciera lo que le ayudar&#237;a a encontrar la felicidad. El autor concluy&#243; su tributo con esta pregunta: "&#191;Han tenido ustedes alguna vez un verdadero maestro? &#191;Un maestro que les haya considerado como materia prima, pero a la vez una materia tan preciosa como una joya que, con sabidur&#237;a, podr&#237;a pulirse hasta lograr un espl&#233;ndido brillo? Si tienen la fortuna de encontrarse con maestros de tal calibre, nunca les ser&#225; dif&#237;cil regresar a ellos"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html#1">1</a></sup>. </p>
<p><b>I. </b></p>
<p></p>
<p>Cada uno de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &#218;ltimos D&#237;as es, o ser&#225;, un maestro. Cada uno de nosotros tiene un inter&#233;s esencial en el contenido y en la eficacia de la ense&#241;anza del Evangelio. Queremos que todos tengan excelentes maestros del Evangelio y que esos maestros nos ayuden a encontrar la manera de regresar, no s&#243;lo a ellos sino a nuestro Padre Celestial. </p>
<p>Nuestra preocupaci&#243;n en cuanto a la ense&#241;anza del Evangelio no se limita solamente a aquellos que son llamados a ense&#241;ar en los qu&#243;rumes del sacerdocio, en la Primaria, la Sociedad de Socorro, la Escuela Dominical, las Mujeres J&#243;venes o en otra asignaci&#243;n. En el grandioso plan de salvaci&#243;n del Se&#241;or no hay maestros m&#225;s importantes que los padres que ense&#241;an constantemente a sus hijos mediante el ejemplo y el precepto. Cada uno de nosotros ense&#241;a mediante el ejemplo a quienes nos rodean. Aun los ni&#241;os se ense&#241;an mutuamente. Cada misionero es un maestro. Y cada l&#237;der es un maestro. Tal como hace a&#241;os lo ense&#241;&#243; el presidente Hinckley, "la ense&#241;anza eficaz es la esencia misma del liderazgo en la Iglesia"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html#2">2</a></sup>. </p>
<p>La ense&#241;anza del Evangelio es universal e importante. Realmente "no existe mayor responsabilidad que ninguno de nosotros pueda tener que la de ser maestros de los hijos de Dios"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html#3">3</a></sup>. La ocupaci&#243;n de nuestro Salvador fue la de maestro; &#201;l fue el Maestro ideal y nos invita a todos a emularlo en ese gran servicio<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html#4">4</a></sup>. </p>
<p>Hace varios a&#241;os la Primera Presidencia asign&#243; al Qu&#243;rum de los Doce el cometido de revitalizar la ense&#241;anza en la Iglesia. Los Doce, con la ayuda de los Setenta, aceptaron el desaf&#237;o y ahora, despu&#233;s de a&#241;os de preparaci&#243;n y con la participaci&#243;n de magn&#237;ficos maestros del Evangelio, eruditos, escritores y otras personas, la Primera Presidencia acaba de iniciar un esfuerzo a trav&#233;s de toda la Iglesia "para revitalizar y mejorar la ense&#241;anza". Dicha carta dice: "Este &#233;nfasis renovado tiene por objeto mejorar la ense&#241;anza en el hogar y en las reuniones de la Iglesia, as&#237; como ayudar a nutrir a los miembros con la buena palabra de Dios"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html#5">5</a></sup>. </p>
<p>Recientemente publicamos un folleto de diez p&#225;ginas titulado <i>C&#243;mo mejorar la ense&#241;anza del Evangelio -- Una gu&#237;a para el l&#237;der.</i> Actualmente se est&#225;n distribuyendo ejemplares entre todos los l&#237;deres y a cada oficial de qu&#243;rumes y organizaciones auxiliares de la Iglesia. Como ah&#237; se explica, nuestra preocupaci&#243;n en cuanto a "la ense&#241;anza del Evangelio en la Iglesia" incluye lo que los padres ense&#241;an cada d&#237;a en sus hogares as&#237; como la obra de los maestros en los qu&#243;rumes y en las organizaciones auxiliares. </p>
<p><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html">http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-5-29,00.html</a></p></div>
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 <dc:date>2007-02-24T05:04:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>Ens&#233;&#241;ad diligentemente</title>
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 <![CDATA[
<div id="conference">
<h1>Ens&#233;&#241;enles la palabra de Dios con toda diligencia</h1></div>
<div id="conference">
<p>&#201;lder L. Tom Perry <br /><i><font color="#666633">del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i> </p>
<p></p>
<p><b>"Nuestra ense&#241;anza ser&#225; eficaz si la enfrentamos en forma humilde por medio de la oraci&#243;n y del estudio".</b> </p>
<p>
<table height="140" cellspacing="0" cellpadding="0" width="122" align="left" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="122" height="140">
<p><img height="140" alt="&#201;lder L. Tom Perry" src="http://www.lds.org/images/conference/A1999pulpit_1_2_Perry.gif" width="112" align="top" /> </p></td></tr></tbody></table>El domingo por la ma&#241;ana, el 9 de diciembre de 1849 a las 8 horas, cerca de 30 ni&#241;os entre las edades de 8 a 13 a&#241;os llegaron a una peque&#241;a sala de clases que se hab&#237;a construido en una casa. Golpearon sus zapatos en el umbral de la puerta, se sacudieron la nieve de los abrigos y gorros y luego se sentaron en simples bancas. Quedaron a la espera de que comenzara la clase. Hac&#237;a fr&#237;o y afuera nevaba, pero la chimenea irradiaba un resplandor c&#225;lido y amigable. Los ojos de Richard Ballantyne brillaban cuando pidi&#243; orden para empezar la Escuela Dominical. Dirigi&#243; a los ni&#241;os y a las ni&#241;as en un himno y luego dio una ferviente oraci&#243;n en voz baja dedicando ese cuarto de su hogar para ense&#241;ar el Evangelio de Jesucristo a los ni&#241;os. Su voz era sonora y sus palabras flu&#237;an, como sucede cuando se emiten con reverencia y emoci&#243;n. As&#237; fue como se fund&#243; la primera Escuela Dominical en el Valle del Lago Salado. </p>
<p>El organizar una Escuela Dominical no era ajeno para &#233;l, ya que lo hab&#237;a hecho en su nativa Escocia en la Iglesia Presbiteriana del Socorro, de la cual era miembro activo. Era su naturaleza tener el gran deseo de educar gente joven en el conocimiento del Evangelio. Hab&#237;a sido criado en un hogar en donde a su padre le gustaba repetir de memoria cap&#237;tulos enteros de la Biblia y luego recitarlos a sus hijos. Era un hogar en donde no se tomaban ni siquiera un sorbo de agua sin antes quitarse el sombrero y dar gracias, como tambi&#233;n era la costumbre hacerlo antes de comer. </p>
<p>Corr&#237;an rumores en los alrededores de su hogar en Escocia de que se hab&#237;a levantado un nuevo profeta en Am&#233;rica. Al principio Richard prest&#243; poca atenci&#243;n a esos rumores, pero a medida que sus dudas religiosas se fueron haciendo m&#225;s desconcertantes, abiertamente busc&#243; m&#225;s luz y conocimiento. En el a&#241;o 1841, el &#233;lder Orson Pratt fue a Edimburgo. Richard escuch&#243; su mensaje e investig&#243; la Iglesia durante un a&#241;o; finalmente se convirti&#243; y fue bautizado en el Mar del Norte. &#201;l dijo: "Estaba tan convencido de que Jos&#233; Smith era un profeta y de que el Libro de Morm&#243;n era la palabra de Dios, y de que si no lo aceptaba ser&#237;a maldecido". Como fue el caso de muchos de esos primeros conversos a la Iglesia, &#233;l vendi&#243; su negocio y emigr&#243; a los Estados Unidos, llevando consigo a su madre y a algunos de sus hermanos y hermanas. Llegaron a Nauvoo el 11 de noviembre de 1843, en una &#233;poca en que hab&#237;a gran tumulto en la ciudad. Finalmente abandonaron Illinois e hicieron el viaje a Winter Quarters. All&#237; se cas&#243; y al poco tiempo hizo los preparativos para la larga jornada hacia el oeste. Llegaron al Valle del Lago Salado en septiembre de 1848 y comenz&#243; de inmediato a construir una casa. Fue en esa casa en donde se llev&#243; a cabo la primera Escuela Dominical en el valle. Cuando se construy&#243; la capilla, el antiguo barrio 14, la Escuela Dominical se traslad&#243; al nuevo centro de reuniones. </p>
<p>El hermano Ballantyne tuvo el deseo ferviente de ense&#241;ar el Evangelio de nuestro Se&#241;or y Salvador a la gente joven durante toda su vida. Doy gracias a Conway Ballantyne Sonne, un primo m&#237;o, por esta historia de la primera Escuela Dominical (de Conway B. Sonne, <i>Knight of the Kindom</i>: <i>The Story of Richard B. Ballantyne</i>, 1949, p&#225;gs. 7&#173;48).</p>
<p><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-2,00.html">http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-2,00.html</a></p></div>
 ]]>
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 <dc:date>2007-02-24T04:47:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>"Venido de Dios como maestro"</title>
<link>http://enposdelaexcelencia.zoomblog.com/archivo/2007/02/22/venido-de-Dios-como-maestro.html</link>
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 <![CDATA[
<div id="conference">
<h1><font size="3">&#201;lder Jeffrey R. Holland <br /><i><font color="#666633">del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i></font> </h1></div>
<div id="conference">
<p></p>
<p><b>"Debemos dar &#237;mpetu a la buena ense&#241;anza y darle un lugar preeminente en la Iglesia, en el hogar, desde el p&#250;lpito, en nuestras reuniones administrativas y por cierto en el sal&#243;n de clases".</b> </p>
<p>
<table height="140" cellspacing="0" cellpadding="0" width="122" align="left" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="122" height="140">
<p><img height="140" alt="&#201;lder Jeffrey R. Holland" src="http://www.lds.org/images/conference/A1998pulpit_2_5_Holla.gif" width="112" align="top" /> </p></td></tr></tbody></table>Cuando Nicodemo acudi&#243; a Jes&#250;s en los primeros d&#237;as del ministerio del Salvador, habl&#243; en nombre de todos nosotros cuando dijo: "Rab&#237;, sabemos que has venido de Dios como maestro"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html#1">1</a></sup>. </p>
<p>Cristo fue, por cierto, mucho m&#225;s que un maestro; &#201;l era el Hijo mismo de Dios, el Santo del plan eterno del Evangelio, el Salvador y el Redentor del mundo. </p>
<p>Sin embargo, Nicodemo estaba empezando de la misma manera que ustedes y yo lo hicimos, de la forma que lo hace cualquier ni&#241;o, joven o nuevo converso: al reconocer y responder a un maestro emotivo que nos llega a los sentimientos m&#225;s profundos del coraz&#243;n. </p>
<p>En meses recientes, el presidente Gordon B. Hinckley nos ha exhortado a retener a nuestros miembros en la Iglesia, en especial al nuevo converso. Al extender este llamado, el presidente Hinckley nos hizo presente que para permanecer firmes en la fe todos necesitamos por lo menos tres cosas: un amigo, una responsabilidad y el ser nutridos "por la buena palabra de Dios"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html#2">2</a></sup>. </p>
<p>La ense&#241;anza inspirada, tanto en el hogar como en la Iglesia, sirve para proporcionar este elemento b&#225;sico del ser nutridos "por la buena palabra de Dios". Estamos tan agradecidos por todos aquellos que imparten ense&#241;anza. Los amamos y los apreciamos m&#225;s de lo que nos es posible expresar. Confiamos mucho en ustedes. El ense&#241;ar con eficacia y el sentir que se est&#225; surtiendo efecto es en verdad una tarea muy dif&#237;cil; pero vale la pena. No hay "llamamiento m&#225;s importante"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html#3">3</a></sup> que podamos recibir. Por cierto que en todas partes existe la oportunidad de magnificar ese llamamiento; la necesidad de que se lleve a cabo es eterna. Padres, madres, hermanos, amigos, misioneros, maestros orientadores y maestras visitantes, l&#237;deres del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, maestros de clase, cada uno es, a su propia manera, "venido de Dios" para nuestra instrucci&#243;n y nuestra salvaci&#243;n. En esta Iglesia, es casi imposible encontrar a alguien que <i>no</i> sea un cierto tipo de gu&#237;a para con los miembros del reba&#241;o. No es de extra&#241;ar que Pablo escribiera en sus ep&#237;stolas: ".&nbsp;.&nbsp;.puso Dios en la iglesia, primeramente ap&#243;stoles, luego profetas, lo tercero maestros.&nbsp;.&nbsp;."<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html#4">4</a></sup>.</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html">http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html</a></p></div>
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 <dc:date>2007-02-22T22:34:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
</item>

<item>
 <title>El maestro perfecto</title>
<link>http://enposdelaexcelencia.zoomblog.com/archivo/2007/01/25/el-maestro-perfecto.html</link>
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 <![CDATA[
<font face="FeniceITCbyBT-Regular" size="6">
<p align="left"><strong>El Salvador, maestro ejemplar</strong></p><i><font face="GaramondITCbyBT-LightItalic" size="4">
<p align="left"><font face="FuturaBT-MediumCondensed"><font size="3"><strong><img style="WIDTH: 136px; HEIGHT: 108px" height="92" alt="Sermon on the Mount" src="http://www.lds.org/hf/multimedia/files/art/43439_gak212tn_st.jpg" width="120" border="0" name="mmitem43439" /></strong></font></font></p>
<p align="left"><font face="FuturaBT-MediumCondensed"><font size="3"><strong>POR EL &#201;LDER WALTER F. GONZ&#193;LEZ</strong> </font></font></p>
<p align="left"><font face="FuturaBT-Light" size="3"><strong>De los Setenta</strong></font></p></font></i>
<p align="left"><i><font face="GaramondITCbyBT-LightItalic" size="3">El Salvador emple&#243; preguntas que nos hacen recordar, que nos hacen razonar y que van dirigidas al coraz&#243;n, y eso mismo podemos hacer nosotros. </font></i></p>
<p align="left"><font face="GaramondPlusLight"><font size="3">"...Por lo tanto, &#191;qu&#233; clase de hombres hab&#233;is de ser? En verdad os digo, aun como yo soy" (3 Nefi 27:27). Esta invitaci&#243;n del Salvador para ser como &#201;l es afecta todos los aspectos de nuestra vida, incluso nuestra responsabilidad como maestros del Evangelio. Podemos llegar a ser maestros semejantes a &#201;l no s&#243;lo gracias a Sus preceptos, sino tambi&#233;n a Su modo de ense&#241;ar. </font>
<p align="left"><font size="3">El Salvador emple&#243; diversos m&#233;todos para influir en la vida de las personas que le rodeaban. Observen, por ejemplo, en c&#243;mo hac&#237;a las preguntas. Entre las que formul&#243;, algunas aguzaban la memoria de los que le escuchaban, otras ten&#237;an por objeto estimular el razonamiento y otras iban dirigidas a los sentimientos de Sus seguidores.</font></p></font></p>
<p align="left"><font size="3">El Salvador emple&#243; diversos m&#233;todos para influir en la vida de las personas que le rodeaban. Observen, por ejemplo, en c&#243;mo hac&#237;a las preguntas. Entre las que formul&#243;, algunas aguzaban la memoria de los que le escuchaban, otras ten&#237;an por objeto estimular el razonamiento y otras iban dirigidas a los sentimientos de Sus seguidores.</font></p><font face="FuturaBT-Bold" size="3">
<p align="left"><strong>Preguntas que nos hacen recordar</strong></p></font><font face="GaramondPlusLight">
<p align="left"><font size="3">En cierta ocasi&#243;n, un abogado, un int&#233;rprete de la ley, pregunt&#243; al Se&#241;or qu&#233; deb&#237;a hacer para heredar la vida eterna, a lo que el Salvador le respondi&#243; con otra pregunta, diciendo: "...&#191;Qu&#233; est&#225; escrito en la ley? &#191;C&#243;mo lees?" (Lucas 10:26).</font></p>
<p align="left"><font size="3">La respuesta estaba en la memoria del abogado; una vez que respondi&#243; correctamente a la pregunta, el Salvador reafirm&#243; la contestaci&#243;n de la persona diciendo: "...Bien has respondido; haz esto, y vivir&#225;s" (Lucas 10:28).</font></p>
<p align="left"><font size="3">En otra ocasi&#243;n, "iba Jes&#250;s por los sembrados en un d&#237;a de reposo; y sus disc&#237;pulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer" (Mateo 12:1). Los fariseos aprovecharon eso para decir que Sus disc&#237;pulos estaban quebrantando la ley del d&#237;a de reposo, a lo que el Salvador respondi&#243; con preguntas que ten&#237;an por objeto hacer que los fariseos recordaran: </font></p>
<p align="left"><font size="3">"&#191;...No hab&#233;is le&#237;do lo que hizo David, cuando &#233;l y los que con &#233;l estaban tuvieron hambre; "c&#243;mo entr&#243; en la casa de Dios, y comi&#243; los panes de la proposici&#243;n, que no les era <font face="GaramondPlusLight">l&#237;cito comer ni a &#233;l ni a los que con &#233;l estaban, sino solamente a los sacerdotes?" (Mateo 12:3&#150;4). </font></font></p>
<p align="left"><font face="GaramondPlusLight" size="3">Tal vez las preguntas que refrescan la memoria sean las m&#225;s f&#225;ciles de utilizar. Este tipo de preguntas tiende a mostrar lo bien que los alumnos conocen la letra de la ley. Cuando era joven y un miembro nuevo, supon&#237;a que &#233;ste era el tipo de preguntas que los maestros deb&#237;an plantear, por lo que trat&#233; de obtener cierto conocimiento sobre hechos hist&#243;ricos: nombres, fechas, lugares, etc. Eso estuvo bien ya que la mayor&#237;a de las preguntas que se hac&#237;an en la escuela y en la Iglesia iban dirigidas a los conocimientos que se guardan en la memoria y pretend&#237;an conceder a los alumnos la oportunidad de participar en la lecci&#243;n. Eran buenas preguntas, pero no tuvieron un gran impacto en mi conducta o en mi proceso de llegar a ser m&#225;s como &#201;l es. Es importante destacar que el Salvador tambi&#233;n emple&#243; otra clase de preguntas para ayudar a los que le escuchaban en el cometido de llegar a ser como &#201;l es.</font></p><font face="FuturaBT-Bold" size="3">
<p align="left"><strong>Preguntas que nos hacen razonar</strong></p></font><font face="GaramondPlusLight">
<p align="left"><font size="3">Cuando el abogado pregunt&#243;: "...&#191;Y qui&#233;n es mi pr&#243;jimo?", el Salvador relat&#243; la par&#225;bola del buen samaritano y despu&#233;s pregunt&#243;: "&#191;Qui&#233;n, pues, de estos tres te parece que fue el pr&#243;jimo del que cay&#243; en manos de los ladrones?" (Lucas 10:29, 36).</font></p>
<p align="left"><font size="3">Esa pregunta hizo que el abogado, as&#237; como los dem&#225;s presentes, tuvieran que razonar para encontrar la respuesta. Ese tipo de pregunta nos conduce a confiar en nuestra capacidad para descubrir el conocimiento. Preguntas tales como "&#191;Qu&#233; piensan de...?", "&#191;Qu&#233; opini&#243;n tienen sobre...?" o "&#191;Por qu&#233;...?" nos ayudan a entendernos unos a otros (v&#233;ase D. y C. 50:22). Consideren los siguientes ejemplos tomados de las ense&#241;anzas del Salvador:</font></p>
<p align="left"><font size="3"><i><font face="GaramondPlusLightItalic">&#191;Qu&#233; os parece? </font></i><font face="GaramondPlusLight">Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarr&#237;a una de ellas, &#191;no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se hab&#237;a descarriado?" (Mateo 18:12; cursiva agregada). </font></font></p></font><font size="3"><i><font face="GaramondPlusLightItalic">&#191;Qu&#233; os parece? </font></i><font face="GaramondPlusLight">Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarr&#237;a una de ellas, &#191;no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se hab&#237;a descarriado?" (Mateo 18:12; cursiva agregada). </font></font>
<p align="left"><font size="3"><font face="GaramondPlusLight">"Pero </font><i><font face="GaramondPlusLightItalic">&#191;qu&#233; os parece? </font></i><font face="GaramondPlusLight">Un hombre ten&#237;a dos hijos, y acerc&#225;ndose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi vi&#241;a" (Mateo 21:28; cursiva agregada). </font></font></p>
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<p align="left"><font size="3">A veces, las preguntas ret&#243;ricas &#151;aquellas a las que no se espera que nadie responda&#151; tambi&#233;n pueden contribuir al entendimiento entre el que predica y el <font face="GaramondPlusLight">que escucha. Nuestro Se&#241;or dijo durante el Serm&#243;n del monte: </font></font></p>
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<p align="left"><font size="3">"Porque si am&#225;is a los que os aman, &#191;qu&#233; recompensa tendr&#233;is? &#191;No hacen tambi&#233;n lo mismo los publicanos? "Y si salud&#225;is a vuestros hermanos solamente, &#191;qu&#233; hac&#233;is de m&#225;s? &#191;No hacen tambi&#233;n as&#237; los gentiles?" (Mateo 5:46&#150;47).</font></p>
<p align="left"><font size="3">Mi esposa recuerda c&#243;mo cambi&#243; su vida gracias a una pregunta que le hicieron los misioneros. Ella ten&#237;a amplios antecedentes religiosos, por eso un d&#237;a su hermano la invit&#243; a escuchar a los misioneros. Tras ense&#241;arle la doctrina, los &#233;lderes le hicieron una pregunta dirigida a su facultad de razonar: "&#191;Por qu&#233; cree que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &#218;ltimos D&#237;as es la Iglesia verdadera?". Los pensamientos inspirados por esa pregunta la afectaron de tal modo que a los pocos segundos tambi&#233;n se vieron conmovidos sus sentimientos. Mientras respond&#237;a a la pregunta, los ojos se le llenaron de l&#225;grimas y el Esp&#237;ritu le testific&#243;, con lo cual se ahond&#243; el proceso de conversi&#243;n que experimentaba.</font></p>
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<p align="left"><strong>Preguntas que van dirigidas al coraz&#243;n</strong></p></font><font face="GaramondPlusLight">
<p align="left"><font size="3">A todos se nos han hecho preguntas que nos permiten expresar nuestros sentimientos; tambi&#233;n sabemos que no los expresaremos a menos que tengamos la certeza de que no se nos va a criticar. Eso mismo suced&#237;a cuando el Salvador dirig&#237;a Sus preguntas al coraz&#243;n de los que le escuchaban.</font></p>
<p align="left"><font size="3">Estando en las costas de Cesarea de Filipo, el Salvador pregunt&#243; a Sus disc&#237;pulos: "...&#191;Qui&#233;n dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?". Los disc&#237;pulos contestaron que algunos dec&#237;an que era Juan el Bautista, otros que Jerem&#237;as o uno de los profetas.</font></p>
<p align="left"><font size="3">A continuaci&#243;n, el Salvador plante&#243; una pregunta que permiti&#243; a los disc&#237;pulos expresar sus propios sentimientos: "...<i><font face="GaramondPlusLightItalic">Y vosotros, &#191;qui&#233;n dec&#237;s que soy yo?</font></i></font><font face="GaramondPlusLight"><font size="3">". </font><font face="GaramondPlusLight">
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<p align="left"><font size="3">Sim&#243;n Pedro comparti&#243; sus sentimientos: "...T&#250; eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente".</font></p>
<p align="left"><font size="3">Nuestro Maestro confirm&#243; la respuesta del ap&#243;stol principal al decir: "...Bienaventurado eres, Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, porque no te lo revel&#243; carne ni sangre, sino mi Padre que est&#225; en los cielos" (Mateo 16:13&#150;17; cursiva agregada).</font></p><font face="GaramondPlusLight">
<p align="left"><font size="3">En lo que fue otra ocasi&#243;n propicia para la ense&#241;anza tras la muerte de L&#225;zaro, el hermano de Marta, el Salvador primero testific&#243; de S&#237; mismo diciendo: "...Yo soy la resurrecci&#243;n y la vida; el que cree en m&#237;, aunque est&#233; muerto, vivir&#225;. Y todo aquel que vive y cree en m&#237;, no morir&#225; eternamente".</font></p>
<p align="left"><font size="3">Entonces dirigi&#243; una pregunta al coraz&#243;n de Marta: "<i><font face="GaramondPlusLightItalic">&#191;Crees esto?</font></i><font face="GaramondPlusLight">". </font></font></p>
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<p align="left"><font size="3">Marta pudo expresar sus sentimientos: "...S&#237;, Se&#241;or; yo he cre&#237;do que t&#250; eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo" (Juan 11:25&#150;27; cursiva agregada).</font></p>
<p align="left"><font size="3">Sabemos que "cuando un hombre habla por el poder del Santo Esp&#237;ritu, el poder del Esp&#237;ritu Santo lo lleva al coraz&#243;n de los hijos de los hombres" (2 Nefi 33:1). Las preguntas apropiadas y dirigidas al coraz&#243;n pueden invitar al Esp&#237;ritu en cualquier situaci&#243;n propicia para la ense&#241;anza.</font></p>
<p align="left"><font size="3">En una reciente reuni&#243;n familiar, un miembro de la familia habl&#243; sobre una pregunta que le hab&#237;a hecho un misionero y que la hab&#237;a conmovido. Tras ense&#241;arle la primera charla, el misionero se limit&#243; a preguntarle: "&#191;Qu&#233; sentimientos ha experimentado con respecto a nuestras ense&#241;anzas?". La pregunta constituy&#243; una conclusi&#243;n excelente y edificante para la charla.</font></p>
<p align="left"><font size="3">Entre las preguntas que permiten a la gente expresar sus sentimientos, podr&#237;an encontrarse: "&#191;Por qu&#233; cree...?", "&#191;C&#243;mo se siente con respecto a...?" o "&#191;Alguno de ustedes ha tenido una experiencia con...?". Todo maestro precisa comprender que cuando se expresan sentimientos, el maestro se halla en terreno sagrado. Los sentimientos siempre se deben respetar y no deben ser objeto de cr&#237;tica en forma alguna.</font></p>
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<p align="left"><font face="FuturaBT-Bold" size="3"><strong>Aprendamos de &#201;l</strong></font></p><font face="GaramondPlusLight">
<p align="left"><font size="3">El Salvador es el maestro ejemplar de quien podemos aprender a instruir en nuestros hogares, en la Iglesia y en la comunidad. Tal como dijo a los nefitas: " ...He aqu&#237;, yo soy la luz; yo os he dado el ejemplo" (3 Nefi 18:16). O como explic&#243; a Sus disc&#237;pulos: "En verdad, en verdad os digo que &#233;ste es mi evangelio; y vosotros sab&#233;is las cosas que deb&#233;is hacer en mi iglesia; pues las obras que me hab&#233;is visto hacer, &#233;sas tambi&#233;n las har&#233;is; porque aquello que me hab&#233;is visto hacer, eso har&#233;is vosotros" (3 Nefi 27:21).</font></p>
<p align="left"><font size="3">Un ejercicio excelente relacionado con nuestro aprendizaje de c&#243;mo ser m&#225;s como Cristo es observar el tipo de preguntas que formulamos en los momentos en los que surge la oportunidad de ense&#241;ar. Realizar preguntas para hacer recordar informaci&#243;n nos permitir&#225; enterarnos del conocimiento de las dem&#225;s personas. Las preguntas que hacen que las personas razonen ayudar&#225;n a &#233;stas a descubrir verdades. Las preguntas que permiten la expresi&#243;n de sentimientos nos conducen a un terreno sagrado en la conversi&#243;n y la edificaci&#243;n de nuestros seres queridos. Al grado que nos esforcemos por ense&#241;ar como el Salvador, llegaremos a ser m&#225;s como &#201;l es. </font></p></font>
<p align="left"><font face="ZapfDingbats" size="3">(Liahona, Setimbre de 2004. Pag.26)</font></p></font></font></font>
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 <dc:date>2007-01-25T18:57:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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