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<title>EN POS DE LA EXCELENCIA: 11-Compartiendo el Evangelio</title>
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<description>Una fuente de recursos para los santos de los ultimos dias que desean ir en po</description>
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<dc:date>2007-03-13T21:27:00+01:00</dc:date>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>Compartamos el Evangelio</title>
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 <![CDATA[
<div id="conference"><font size="5"><strong>C&#243;mo crear un hogar en el que se comparta el Evangelio</strong></font></div>
<div>
<div id="conference">
<p>&#201;lder M. Russell Ballard <br /><i><font color="#666633">Del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i> </p>
<p></p>
<div id="conference">
<p class="intro">Tener un hogar en el que se comparte el Evangelio es la manera m&#225;s f&#225;cil y eficaz de darlo a conocer.</p>
<p><img alt="&#201;lder M. Russell Ballard" src="http://www.lds.org/images/conference/a2006pulpit_5_1_ballard.jpg" /> </p>
<p>Queridos hermanos y hermanas, hace s&#243;lo unas semanas me operaron para sustituirme ambas rodillas. As&#237; es que decir que siento gratitud por encontrarme aqu&#237; de pie ante ustedes no son palabras dichas a la ligera. El per&#237;odo de recuperaci&#243;n me ha hecho recordar lo bendecidos que somos por saber acerca de la Expiaci&#243;n del Se&#241;or Jesucristo. Me siento abrumado al pensar en el dolor y el sufrimiento que &#201;l padeci&#243; por nosotros en Getseman&#237; y en la cruz. C&#243;mo fue capaz de soportarlo escapa a mi capacidad de comprensi&#243;n; pero le doy las gracias por ello, y lo amo m&#225;s profundamente de lo que las palabras me permiten expresar.</p>
<p>Tambi&#233;n estoy agradecido al presidente Hinckley por haberme dado el privilegio de acompa&#241;arlo al lugar donde naci&#243; el profeta Jos&#233; Smith. Gracias a Jos&#233; Smith, se nos ha dado mucho. Si no fuera por la Restauraci&#243;n, no conocer&#237;amos la verdadera naturaleza de Dios, nuestro Padre Celestial, ni nuestra naturaleza divina como hijos Suyos; no comprender&#237;amos la naturaleza eterna de nuestra existencia ni sabr&#237;amos que la familia puede estar junta para siempre.</p>
<p>Tampoco ser&#237;amos conscientes de que Dios contin&#250;a comunic&#225;ndose con Sus profetas en la actualidad, a partir de aquella maravillosa Primera Visi&#243;n en la que el Padre y el Hijo aparecieron al profeta Jos&#233; Smith. Ni albergar&#237;amos la tranquilizadora certeza de que en la actualidad nos gu&#237;a un profeta, el presidente Gordon B. Hinckley.</p>
<p>Sin la Restauraci&#243;n, probablemente aceptar&#237;amos la idea de que la totalidad de la palabra de Dios se encuentra en la Biblia. Aunque &#233;sta es un valioso y extraordinario volumen de Escrituras, no sabr&#237;amos del Libro de Morm&#243;n ni de otras Escrituras de los &#250;ltimos d&#237;as cuyas verdades eternas nos ayudan a acercarnos a nuestro Padre Celestial y al Salvador.</p>
<p>Sin la restauraci&#243;n, no tendr&#237;amos las bendiciones de las ordenanzas del sacerdocio que son v&#225;lidas en esta vida y en la eternidad; desconocer&#237;amos las condiciones del arrepentimiento y no entender&#237;amos la realidad de la Resurrecci&#243;n. No tendr&#237;amos la compa&#241;&#237;a constante del Esp&#237;ritu Santo.</p>
<p>Cuando comprendemos plenamente la gran bendici&#243;n que es para nosotros el Evangelio de Jesucristo, cuando aceptamos y abrazamos estas verdades eternas y les permitimos penetrar profundamente en nuestro coraz&#243;n y alma, experimentamos "un poderoso cambio" en el coraz&#243;n (Alma 5:14), y somos llenos de amor y gratitud. Como escribi&#243; el profeta Alma, sentimos deseos de "cantar la canci&#243;n del amor que redime" (Alma 5:26) para todos los que quieran escucharla.</p>
<p>"&#161;Oh, si fuera yo un &#225;ngel", dijo Alma, "y se me concediera el deseo de mi coraz&#243;n, para salir y hablar con la trompeta de Dios, con una voz que estremeciera la tierra, y proclamar el arrepentimiento a todo pueblo!</p>
<p>"S&#237;, declarar&#237;a yo a toda alma&#133; el plan de redenci&#243;n: Que deben arrepentirse y venir a nuestro Dios, para que no haya m&#225;s dolor sobre toda la superficie de la tierra" (Alma 29:1&#150;2).</p>
<p>Eso mismo deber&#237;amos sentir nosotros, hermanos y hermanas. Nuestro amor por el Se&#241;or y la gratitud que sentimos por la restauraci&#243;n del Evangelio son toda la motivaci&#243;n que precisamos para compartir lo que nos da tanto gozo y felicidad. Es lo m&#225;s natural del mundo y, sin embargo, somos demasiados los que dudamos a la hora de expresar nuestro testimonio a otras personas.</p>
<p>Continua: <a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-603-27,00.html">http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-603-27,00.html</a></p></div></div></div>
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 <dc:date>2007-03-13T21:27:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>Los matrimonios misioneros</title>
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 <![CDATA[
<div id="conference">
<h1><font size="5">Los matrimonios misioneros: Las bendiciones del sacrificio y del servicio</font></h1></div>
<div id="conference">
<p>&#201;lder Robert D. Hales <br /><i><font color="#666633">Del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i> </p>
<p></p>
<div id="conference">
<p class="intro">Su Padre Celestial les necesita. Su obra, bajo la direcci&#243;n de nuestro Salvador Jesucristo, precisa aquello que s&#243;lo ustedes pueden brindar.</p>
<p><img alt="&#201;lder Robert D. Hales" src="http://www.lds.org/images/conference/a2005pulpit_2_9_hales.jpg" />Hace cuatro a&#241;os, habl&#233; en este mismo lugar sobre los matrimonios que sirven en misiones de tiempo completo. Mi ruego inclu&#237;a que "el Esp&#237;ritu Santo conmueva los corazones y en alguna parte uno o dos c&#243;nyuges miren a su compa&#241;ero&#133; y surja el momento de la verdad [el momento de la decisi&#243;n]"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">1</a></sup>. Una hermana me escribi&#243; sobre esa experiencia y dec&#237;a: "Nos hall&#225;bamos sentados en la comodidad de nuestra sala de estar disfrutando de la conferencia por la televisi&#243;n&#133; Sus palabras me conmovieron profundamente. Mir&#233; a mi esposo y &#233;l me mir&#243; a m&#237;. Ese momento cambi&#243; mi vida para siempre".</p>
<p>Si se encuentran o si pronto se van a encontrar en la edad de servir como matrimonio misionero, esta tarde me dirijo a ustedes para testificar de las bendiciones que pueden cambiar sus vidas para siempre. Su Padre Celestial les necesita. Su obra, bajo la direcci&#243;n de nuestro Salvador Jesucristo, precisa aquello que s&#243;lo ustedes pueden brindar. Cada experiencia misional requiere fe, sacrificio y servicio, atributos de los que siempre se desprenden abundantes bendiciones.</p>
<p>Mientras analizamos esas bendiciones, es natural que surjan cuatro impedimentos: el temor, la preocupaci&#243;n por la familia, el encontrar la oportunidad misional correcta y las finanzas<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">2</a></sup>. Perm&#237;tanme agregar otro elemento m&#225;s importante y m&#225;s poderoso: la fe. S&#243;lo mediante la fe podremos dar o&#237;dos al consejo de Dios cuando dice: "Escogeos hoy a qui&#233;n sirv&#225;is"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">3</a></sup>. "Elegid hoy servir a Dios el Se&#241;or que os hizo"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">4</a></sup>. &#218;nicamente mediante la <em>prueba</em> de nuestra fe recibiremos las milagrosas bendiciones que anhelamos para nosotros y nuestras familias: "Porque si no hay fe entre los hijos de los hombres, Dios no puede hacer ning&#250;n milagro entre ellos; por tanto, no se mostr&#243; sino hasta <em>despu&#233;s</em> de su fe"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">5</a></sup>.</p>
<p>Perm&#237;tanme exponer algunas de estas bendiciones milagrosas extra&#237;das de las cartas y de los relatos que he recibido en los &#250;ltimos cuatro a&#241;os. Una sencilla pareja de Idaho emple&#243; la fe para hacer a un lado su miedo cuando el Se&#241;or los llam&#243; a servir en Rusia. Escribieron la siguiente carta de aceptaci&#243;n: "Nadie se hubiera imaginado que recibir&#237;amos esta asignaci&#243;n. No tenemos ni idea de c&#243;mo vamos a aprender el idioma o a desenvolvernos para resultar &#250;tiles, y si bien aceptamos con gran temor y totalmente por la fe, sabemos que el Se&#241;or y Su profeta saben mejor que nadie d&#243;nde debemos servir". Diez meses m&#225;s tarde, el Templo de Estocolmo, Suecia, recibi&#243; a treinta santos de una peque&#241;a rama de Rusia dirigidos por ese matrimonio de Idaho que apenas hab&#237;a empezado a defenderse en el idioma. Las Escrituras nos dicen: "Dios ha dispuesto un medio para que el hombre, por la fe, pueda efectuar grandes milagros"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">6</a></sup>. De ese modo, los hijos de Dios llevan a cabo Su obra "para que tambi&#233;n la fe aumente en la tierra&#133; para que la plenitud de mi evangelio sea proclamada por los d&#233;biles y sencillos hasta los cabos de la tierra"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">7</a></sup>.</p>
<p>Otro matrimonio emple&#243; la fe para hacer frente a sus inquietudes familiares. Una hermana fiel escribi&#243;: "La decisi&#243;n de servir en una misi&#243;n no fue dif&#237;cil, pero mi madre, de noventa a&#241;os, se mostraba reticente a nuestra marcha. Sin embargo, la consol&#243; mucho saber que nuestros familiares ser&#237;an bendecidos gracias a nuestro servicio". Un hermano fiel expres&#243; id&#233;nticas preocupaciones sobre el partir del lado de sus ancianos padres, a lo que su padre respondi&#243; diciendo: "No nos utilices a tu madre ni a m&#237; como excusa para no servir en una misi&#243;n con tu esposa. Ora al respecto y sigue la gu&#237;a del Esp&#237;ritu".</p>
<p>El Se&#241;or tranquiliz&#243; a una generaci&#243;n anterior de misioneros que tuvieron que dejar atr&#225;s a sus familias con las siguientes palabras: "&#133;y si lo hacen con corazones sumisos&#133; yo, el Se&#241;or, les prometo abastecer a sus familias"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">8</a></sup>.</p>
<p>Las preocupaciones por la familia son reales y no se deben tomar a la ligera, pero tambi&#233;n es cierto que no podemos resolverlas sin las bendiciones del Se&#241;or; y si nos sacrificamos para servir como matrimonios misioneros de tiempo completo, las bendiciones fluir&#225;n. Por ejemplo, a una pareja le preocupaba dejar a su hija m&#225;s joven que no estaba activa en la Iglesia. Su fiel padre escribi&#243;: "Or&#225;bamos por ella constantemente y ayun&#225;bamos con regularidad. Entonces, durante una conferencia general, el Esp&#237;ritu me susurr&#243;: "Si sirves, no tendr&#225;s que preocuparte por tu hija nunca m&#225;s". Nos reunimos con el obispo y a la semana siguiente de recibido el llamamiento, nuestra hija y su novio anunciaron su enlace. Antes de marcharnos a &#193;frica, se celebr&#243; la boda en nuestra casa. [Entonces reunimos a nuestra familia y] realizamos un consejo familiar&#133; Les di testimonio del Se&#241;or y de Jos&#233; Smith&#133; y les dije que me gustar&#237;a darle a cada uno una bendici&#243;n de padre. Comenc&#233; por el hijo mayor, en seguida, bendije a su esposa y as&#237; segu&#237; hasta llegar a la hija menor&#133; [incluido nuestro nuevo yerno]".</p>
<p>Cuando tengamos en cuenta el servicio misional como matrimonio, es conveniente hacer participar a nuestros familiares de esa misma forma. En las reuniones de consejo familiar, podemos dar a nuestros hijos la oportunidad de expresar su apoyo, de ofrecer la ayuda especial que tal vez nos haga falta y de recibir bendiciones del sacerdocio que los sostengan durante nuestra ausencia. Cuando sea apropiado, tambi&#233;n podremos recibir bendiciones del sacerdocio de parte de ellos. Cuando el fiel padre del caso que les he contado bendijo a sus familiares, su yerno sinti&#243; la influencia del Esp&#237;ritu Santo. El padre escribi&#243;: "Antes del fin de nuestro primer a&#241;o, [el] coraz&#243;n [de nuestro yerno] empez&#243; a enternecerse hacia la Iglesia y justo antes de nuestro regreso a casa una vez terminada nuestra misi&#243;n, &#233;l y nuestra hija vinieron a visitarnos. En la maleta de mi yerno estaba la primera ropa de domingo que se hab&#237;a comprado. Fueron a la Iglesia con nosotros y despu&#233;s de volver a casa se bautiz&#243;. Un a&#241;o m&#225;s tarde se sellaron en el templo"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">9</a></sup>.</p>
<p>Aun cuando los detalles de esta historia sean excepcionales, el principio es verdadero para todos lo que le digan al Se&#241;or: "A donde me mandes ir&#233;"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">10</a></sup>. Testifico que si ponemos nuestra confianza en el Se&#241;or, &#201;l hallar&#225; la oportunidad misional indicada para nosotros. Como &#201;l dijo: "Si alguno me sirve&#133; mi Padre le honrar&#225;"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">11</a></sup>.</p>
<p>Al tener en cuenta las oportunidades misionales, muchos de los matrimonios de todo el mundo tienen muchos deseos de prestar servicio, pero no tienen los medios econ&#243;micos. Si &#233;sa es su situaci&#243;n, recuerden que el indicado llamamiento misional puede no ser un pa&#237;s lejano de nombre ex&#243;tico. El llamamiento indicado para ustedes puede ser dentro de su propia estaca o &#225;rea; "&#133;vuestro Padre celestial sabe que ten&#233;is necesidad de todas estas cosas"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">12</a></sup>. Deliberen en consejo con sus familiares y con su obispo o su presidente de rama. Al comprender los siervos del Se&#241;or su situaci&#243;n temporal, ustedes podr&#225;n recibir las bendiciones eternas del servicio misional de tiempo completo.</p>
<p>Si hay alguien que no pueda servir a causa de alg&#250;n grave problema de salud u otra circunstancia atenuante, piense tal persona en realizar una aportaci&#243;n econ&#243;mica para ayudar a los que s&#237; pueden servir. El sacrificio razonable de sus medios no s&#243;lo bendecir&#225; a otros misioneros y a aquellos a quienes sirvan, sino que tambi&#233;n les bendecir&#225; a ustedes y a su familia.</p>
<p>Ahora bien, quisiera hablar directamente a los que no pudieron prestar servicio misional en su juventud: Quiz&#225;s a lo largo de los a&#241;os se hayan sentido acosados por sentimientos de pesar, o tal vez se hayan sentido ineptos por no haber tenido la oportunidad misional de prestar servicio y de progresar cuando eran m&#225;s j&#243;venes. El consejo que les doy es: miren hacia el futuro y no hacia el pasado. &#161;Empiecen a preparase para su misi&#243;n como matrimonio misionero mayor hoy d&#237;a! Ahorren un poco de dinero cada mes. Estudien las Escrituras. Acepten llamamientos de la Iglesia. Oren para sentir el amor del Se&#241;or por las dem&#225;s personas y reciban Su amor y confianza en ustedes. &#161;Ustedes podr&#225;n alg&#250;n d&#237;a reclamar <em>todas</em> las bendiciones del servicio misional!</p>
<p>&#161;Y qu&#233; maravillosas bendiciones son &#233;sas! Tras cincuenta y un a&#241;os de matrimonio, me preguntaron: "&#191;Qu&#233; parte de su vida quisiera volver a vivir?". No dud&#233; en contestar: "El tiempo en el que mi esposa y yo servimos juntos en la gran obra misional del Se&#241;or". Los sentimientos de otro matrimonio misionero hacen eco a los de mi esposa y a los m&#237;os: "La decisi&#243;n de servir en una misi&#243;n nos proporcion&#243; nuevo vigor, nuevas emociones, nuevos amigos, nuevos lugares y nuevos retos. Nos uni&#243; m&#225;s como marido y mujer; ten&#237;amos una meta com&#250;n y &#233;ramos compa&#241;eros de verdad. Y lo mejor de todo fue que nos brind&#243; un nuevo progreso espiritual en vez de una jubilaci&#243;n espiritual". Hermanos y hermanas, no caigamos en la jubilaci&#243;n espiritual.</p>
<p>Ahora, perm&#237;tanme extender un desaf&#237;o a los obispos y a los presidentes de rama de todo el mundo. &#191;Ser&#237;a posible que durante los pr&#243;ximos seis meses pudieran recomendar a uno o a m&#225;s matrimonios misioneros adem&#225;s de aquellos que actualmente tengan previsto servir? El recurso m&#225;s importante del que podr&#225;n echar mano para cumplir con este reto son los miembros mayores de su barrio que ya hayan servido como misioneros. En mi barrio, un obispo inspirado convoc&#243; una reuni&#243;n especial de posibles matrimonios misioneros y de ex matrimonios misioneros. Al compartir nuestro testimonio del sacrificio y del servicio, el Esp&#237;ritu nos testific&#243; a todos que un llamamiento a servir es, de hecho, un llamamiento para "[darnos] Sus ricas bendiciones"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">13</a></sup>.</p>
<p>He o&#237;do de un presidente de estaca que organiz&#243; una clase para matrimonios misioneros y as&#237; inspirar a los posibles matrimonios misioneros y ayudarles a prepararse para servir. L&#237;deres del sacerdocio, cuando busquen con oraci&#243;n fomentar el servicio misional de tiempo completo, recuerden que cuando se llama a un matrimonio, &#233;ste no s&#243;lo contribuye a llevar a cabo la obra del Se&#241;or en todo el mundo, sino que planta en su familia la semilla del servicio que florecer&#225; en las generaciones venideras. A&#250;n me siento agradecido por la influencia de mis padres, que sirvieron como matrimonio misionero en Inglaterra y dieron un gran ejemplo a su posteridad.</p>
<p>Ahora bien, ustedes los posibles matrimonios misioneros, por favor no aguarden a que el obispo se re&#250;na con ustedes para tratar el tema de servir en una misi&#243;n. Acudan a &#233;l, compartan sus sentimientos. En lo que al servicio misional se refiere, el Se&#241;or espera que expresemos nuestros deseos. As&#237; sabremos que el mismo Esp&#237;ritu que nos mueve a solicitar el llamamiento misional inspirar&#225; al profeta a llamarnos a la asignaci&#243;n adecuada.</p>
<p>&#161;Hay tantos llamamientos! Hay llamamientos para ense&#241;ar el Evangelio a los que desean recibir la verdad, incluidos los j&#243;venes del Sistema Educativo de la Iglesia; llamamientos para trabajar en el servicio humanitario y de bienestar, en los templos, en centros de historia familiar, en oficinas de misi&#243;n y en emplazamientos hist&#243;ricos; llamamientos para "[realizar] el mayor beneficio para [vuestros] semejantes, y [adelantar] la gloria de aquel que es tu Se&#241;or"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">14</a></sup>.</p>
<p>Tengan en cuenta los siguientes ejemplos: Un matrimonio que fue llamado a la India ayud&#243; a una escuela para ni&#241;os invidentes a construir instalaciones sanitarias y a adquirir m&#225;quinas de escribir en braille. En Hawai un matrimonio nutri&#243; a una peque&#241;a rama que pas&#243; de 20 miembros a 200 y prepar&#243; a 70 de ellos para que fueran juntos al templo. En Per&#250;, un matrimonio hizo todas las gestiones necesarias para que se propocionasen medicamentos y juguetes de Navidad a quinientos cincuenta ni&#241;os de un orfanato. Un matrimonio en Camboya ense&#241;&#243; clases de instituto y proporcion&#243; liderazgo a una rama que, al cabo de tan s&#243;lo diez meses, creci&#243; hasta alcanzar el n&#250;mero de ciento ochenta miembros. En Rusia, un matrimonio ayud&#243; a los granjeros de una localidad a aumentar sus cosechas de papas [patatas] en once veces m&#225;s de lo habitual, mientras que un matrimonio en las Filipinas ayud&#243; a casi setecientas familias mal alimentadas a criar conejos y a cultivar hortalizas. En Pensilvania, otro matrimonio ayud&#243; a sesenta personas, la mitad de ellas eran de otras religiones, a preparar los registros geneal&#243;gicos de sus familias. En Ghana, un matrimonio ayud&#243; a perforar y a acondicionar pozos para que ciento noventa mil habitantes de aldeas y de campos de refugiados cercanos tuvieran agua.</p>
<p>Sean o no los resultados de cada misi&#243;n as&#237; de evidentes al ojo humano, todos los que sirven realizan una contribuci&#243;n incalculable a la vista del Se&#241;or, pues a todos los "que dudan, convencedlos"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">15</a></sup>. Los matrimonios misioneros son modelos y ejemplos de fortaleza para los misioneros de tiempo completo, as&#237; como para los l&#237;deres del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares en todo el mundo. Manifiesto mi gratitud por todos ellos y por los miles m&#225;s que sirven en tantas funciones, donando millones de horas de servicio a su pr&#243;jimo.</p>
<p>Mis hermanos y hermanas, si han sentido el deseo de participar en esta obra, sin importar lo callados que sean sus sentimientos, no pospongan el d&#237;a de su servicio. &#201;ste es el momento de prepararse; &#233;ste es el momento de ser llamado, el momento de sacrificarse. &#201;ste es el momento de compartir sus dones y talentos. &#201;ste es el momento de recibir las bendiciones que Dios tiene reservadas para ustedes y para sus familias. "Hay una necesidad constante de m&#225;s matrimonios misioneros", ha dicho el presidente Hinckley<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">16</a></sup>. A medida que la obra avanza, la necesidad aumenta. Aprovechemos nuestros m&#225;s ricos a&#241;os de experiencia, de madurez, de sabidur&#237;a y, especialmente, de fe, para satisfacer esa necesidad como s&#243;lo <em>nosotros</em> podemos hacerlo.</p>
<p>Por encima de todo, tengan un motivo especial para hacerlo. Gracias a las experiencias de nuestra vida podemos volver la vista hacia atr&#225;s y reconocer la bondad de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo para con nosotros y para con nuestras familias. Un hermano fiel lo explic&#243; as&#237;: "Mi esposa y yo deseamos servir cinco misiones: una por cada hermoso hijo con el que Dios nos ha bendecido". Cualesquiera que hayan sido las bendiciones recibidas individualmente, les testifico que hemos recibido la m&#225;s grande de todas: "De tal manera am&#243; Dios [nuestro Padre Celestial] al mundo, que ha dado a su Hijo unig&#233;nito"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">17</a></sup>, y Su Hijo Jesucristo "ama al mundo, al grado de dar su propia vida"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">18</a></sup>. Expreso mi testimonio especial de que Su sacrificio expiatorio es la manifestaci&#243;n suprema de ese amor.</p>
<p>Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &#218;ltimos D&#237;as tenemos el gran privilegio de agradecer Su amor mediante el sacrificio y el servicio, y de reclamar as&#237; Su santa promesa: "Y el que diere su vida en mi causa, por mi nombre, la hallar&#225; otra vez, s&#237;, vida eterna"<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-15,00.html#notes">19</a></sup>. Que actuemos as&#237;, es mi sincera oraci&#243;n en el nombre de Jesucristo. Am&#233;n. </p>
<h2><a id="notes" name="notes"></a><font size="4">Notas</font></h2>
<p class="notes">1. "Matrimonios misioneros: Una &#233;poca para servir", <em>Liahona</em>, julio de 2001, p&#225;g. 28.</p>
<p class="notes">2. V&#233;ase <em>Liahona</em>, julio de 2001, p&#225;g. 29.</p>
<p class="notes">3. Alma 30:8.</p>
<p class="notes">4. Mois&#233;s 6:33.</p>
<p class="notes">5. &#201;ter 12:12, cursiva agregada.</p>
<p class="notes">6. Mos&#237;ah 8:18.</p>
<p class="notes">7. D. y C. 1:21, 23.</p>
<p class="notes">8. D. y C. 118:3.</p>
<p class="notes">9. V&#233;ase D. y C. 31:1&#150;2, 5.</p>
<p class="notes">10. "Adonde me mandes ir&#233;", <em>Himnos</em>, N&#186; 175.</p>
<p class="notes">11. Juan 12:26.</p>
<p class="notes">12. Mateo 6:32; 3 Nefi 13:32.</p>
<p class="notes">13. "Llamados a servir", <em>Himnos</em>, N&#186; 161.</p>
<p class="notes">14. D. y C. 81:4.</p>
<p class="notes">15. Judas 1:22.</p>
<p class="notes">16. "A los obispos de la Iglesia", <em>Reuni&#243;n Mundial de Capacitaci&#243;n de L&#237;deres</em>, 19 de junio de 2004, p&#225;g. 27.</p>
<p class="notes">17. Juan 3:16.</p>
<p class="notes">18. 2 Nefi 26:24.</p>
<p class="notes">19. D. y C. 98:13.</p></div></div>
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 <dc:date>2007-02-24T18:54:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>lualcaro</dc:creator>
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 <title>Matrimonios misioneros</title>
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<h1>Matrimonios misioneros: Una &#233;poca para servir</h1></div>
<div id="conference">
<p>&#201;lder Robert D. Hales <br /><i><font color="#666633">Del Qu&#243;rum de los Doce Ap&#243;stoles</font></i> </p>
<p></p>
<p><b>"Es apropiado para un matrimonio maduro o para una hermana mayor indicar a sus l&#237;deres del sacerdocio que est&#225;n dispuestos a servir en una misi&#243;n y que est&#225;n en condiciones de hacerlo. Les insto a que lo hagan".</b> </p>
<p>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top">
<p><img alt="&#201;lder Robert D. Hales" src="http://www.lds.org/images/conference/A2001pulpit_2_5_Hales.jpg" align="top" /> </p></td></tr></tbody></table>Siento la profunda responsabilidad de hablarles hoy sobre una seria necesidad que existe en la Iglesia. Mi mayor esperanza es que a medida que hable, el Esp&#237;ritu Santo conmueva los corazones y en alguna parte uno o dos c&#243;nyuges miren a su compa&#241;ero o compa&#241;era y surja el momento de la verdad. Hablar&#233; de la urgente necesidad de que m&#225;s matrimonios maduros presten servicio en el campo misional. Deseamos expresar nuestro agradecimiento por todos los matrimonios valientes que sirven en la actualidad, por los que han servido y por los que a&#250;n servir&#225;n. </p>
<p>En la secci&#243;n 93 de Doctrina y Convenios el Se&#241;or reprende a las Autoridades Generales presidentes de la Iglesia diciendo: ".&nbsp;.&nbsp;.yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad. </p>
<p>"Y ahora te doy un mandamiento: Si quieres verte libre, has de poner tu propia casa en orden" (D. y C. 93:40, 43). </p>
<p>&#191;Cu&#225;l es la mejor forma de ense&#241;ar a nuestros hijos, y a nuestros nietos, luz y verdad? &#191;Cu&#225;l es la forma m&#225;s importante de poner en orden a nuestra familia, tanto a la inmediata como a la extensa? &#191;Es posible que en asuntos espirituales nuestro ejemplo hable m&#225;s fuerte que nuestras palabras? El matrimonio en el templo, la oraci&#243;n familiar, el estudio de las Escrituras y la noche de hogar para la familia son de vital importancia. Pero existe otra dimensi&#243;n: la dimensi&#243;n del servicio. Si estamos dispuestos a dejar a nuestros seres queridos para servir en el campo misional, los bendeciremos con un legado que les ense&#241;ar&#225; e inspirar&#225; durante generaciones. </p>
<p>Para m&#237; es significativo el que, despu&#233;s de mandar a las Autoridades Generales a que ense&#241;aran luz y verdad a sus hijos y pusieran en orden a sus familias, de inmediato el Se&#241;or los llam&#243; a prestar servicio misional. "Ahora os digo, mis amigos, emprenda su viaje con rapidez mi siervo Sidney Rigdon, y tambi&#233;n proclame.&nbsp;.&nbsp;. el evangelio de salvaci&#243;n.&nbsp;.&nbsp;." (D. y C. 93:51). </p>
<p>Al servir en el campo misional, nuestros hijos y nietos ser&#225;n bendecidos en formas que no habr&#237;an sido posibles si nos hubi&#233;ramos quedado en casa. Hablen con matrimonios que hayan servido en misiones y les hablar&#225;n sobre las bendiciones derramadas: Hijos inactivos ya activos, miembros de la familia bautizados y testimonios fortalecidos debido a su servicio. </p>
<p>Un matrimonio misionero dej&#243; su granja para que su hijo la administrara. Durante el a&#241;o siguiente de bastante sequ&#237;a, su granja produjo dos cortes de heno, mientras que los vecinos s&#243;lo lograron uno. El vecino le pregunt&#243; por qu&#233; hab&#237;a tenido dos cortes en comparaci&#243;n con uno de ellos, y el hijo contest&#243;: "Ustedes tienen que enviar a sus padres a la misi&#243;n". </p>
<p>Si las bendiciones para los matrimonios misioneros y sus familias son tantas, &#191;por qu&#233; sirven s&#243;lo unos pocos miles en vez de decenas de miles, que tanto se necesitan? Considero que hay cuatro barreras que se interponen: <i>El temor, la preocupaci&#243;n por la familia, las finanzas y el encontrar la oportunidad misional correcta.</i> </p>
<p><i>Primero</i>, <i>el</i> <i>temor</i>: El temor a lo desconocido o el temor a no tener destrezas con las Escrituras o con el idioma requerido hace que respondan con reserva al llamado a servir. Pero el Se&#241;or ha dicho: ".&nbsp;.&nbsp;.si est&#225;is preparados, no temer&#233;is" (D. y C. 38:30). La vida de ustedes es su preparaci&#243;n; tienen experiencia, que es valiosa: Han criado a una familia y han servido en la Iglesia. Simplemente vayan y comp&#243;rtense con naturalidad; el Se&#241;or ha prometido que ir&#225;n &#225;ngeles delante de ustedes (v&#233;ase D. y C. 103:19&#150;20). Por medio de un proceso muy natural, el Esp&#237;ritu les har&#225; saber qu&#233; decir y cu&#225;ndo decirlo a medida que fortalezcan a misioneros j&#243;venes, testifiquen a investigadores y a miembros nuevos, ense&#241;en destrezas de liderazgo y brinden hermandad y amistad a miembros menos activos, ayud&#225;ndoles as&#237; a regresar a la actividad total. <i>Ustedes</i> son el testimonio e influir&#225;n en la vida de aquellos con quienes lleguen a estar en contacto. Por lo general no se espera que los matrimonios vayan de puerta en puerta ni se espera que memoricen charlas ni que mantengan el mismo horario que los &#233;lderes y las hermanas j&#243;venes. Simplemente comp&#243;rtense con naturalidad, sirvan lo mejor que puedan y el Se&#241;or les bendecir&#225;. </p>
<p>Los matrimonios misioneros proporcionan estabilidad con su amistad y sus destrezas de liderazgo en lugares donde la Iglesia apenas se inicia. Comprend&#237; esto en forma directa mientras serv&#237;a como presidente de misi&#243;n en Inglaterra. A un matrimonio que hab&#237;a estado sirviendo en el centro de visitantes le asign&#233; a trabajar en una unidad peque&#241;a que ten&#237;a algunos problemas. Se sintieron un poco temerosos de dejar ese "refugio seguro" del centro de visitantes; pero con fe, pusieron manos a la obra. En menos de seis meses, una unidad que hab&#237;a tenido entre 15 y 20 personas que asist&#237;an a la reuni&#243;n sacramental logr&#243; una asistencia de m&#225;s de 100 gracias a que ese matrimonio los hab&#237;a hermanado y hab&#237;a colaborado con el sacerdocio. Hasta esta fecha, tanto ellos como sus hijos se refieren a esa &#233;poca como la mejor experiencia de sus vidas. </p>
<p>Otro matrimonio sirvi&#243; hace poco en un pueblito del sur de Santiago, Chile. No hablaban espa&#241;ol y les inquietaba el tener que vivir en otro pa&#237;s tan lejos de las comodidades de su hogar. Pero empezaron a trabajar con toda dedicaci&#243;n, amando y sirviendo a la gente. En poco tiempo, esa peque&#241;a rama de 12 miembros creci&#243; a 75. Cuando les lleg&#243; la hora de regresar, la rama entera alquil&#243; un autob&#250;s para poder ir al aeropuerto, a cuatro horas de distancia, y despedirse de sus queridos amigos. </p>
<p>El servicio que proporcionan los matrimonios es esencial para la obra del Se&#241;or. Los matrimonios misioneros surten una gran influencia positiva; pueden lograr cosas admirables que nadie m&#225;s puede hacer. </p>
<p><i>Segundo</i>, <i>la</i> <i>preocupaci&#243;n</i> <i>por</i> <i>la</i> <i>familia</i>: El Salvador llam&#243; a pescadores, pidi&#233;ndoles: ".&nbsp;.&nbsp;.Venid en pos de m&#237;" (Mateo 4:19). Les suplic&#243; que dejaran su ambiente familiar y se convirtieran en pescadores de hombres. Lo que se pide a los matrimonios misioneros es menos de la mitad del diezmo del tiempo que pasar&#225;n en la tierra. Desde una perspectiva eterna, la misi&#243;n comprende s&#243;lo unos momentos lejos del ambiente al que est&#225;n acostumbrados, de la familia y de pasarlo bien con sus amigos jubilados. </p>
<p>El Se&#241;or enviar&#225; bendiciones especiales a su familia mientras sirven. ".&nbsp;.&nbsp;.yo, el Se&#241;or, les prometo abastecer a sus familias" (D. y C. 118:3). Algunas veces, los matrimonios se preocupan de que en su ausencia no estar&#225;n presentes en casamientos, nacimientos, reuniones familiares y otros acontecimientos de la familia. Hemos aprendido que el impacto que surte en las familias el que los abuelos est&#233;n en la misi&#243;n vale mil sermones. Las familias se fortalecen en gran manera al orar por sus padres y abuelos y al leer cartas de ellos en las que comparten sus testimonios y hablan de la contribuci&#243;n que hacen en el campo misional. </p>
<p>Un hijo escribi&#243; una tierna carta a sus padres que estaban en el campo misional: "El servicio de ustedes establece un ejemplo para nuestros hijos. Como resultado, ellos est&#225;n m&#225;s dispuestos a servir en sus llamamientos de la Iglesia. Nos ense&#241;a a todos a ser m&#225;s caritativos a medida que intercambiamos correspondencia y enviamos paquetes. Cuando recibimos cartas y noticias de ustedes, nuestros testimonios se fortalecen. Aun cuando ustedes ya se hab&#237;an jubilado y deb&#237;an haber sido felices de acuerdo con las normas del mundo, al ir a la misi&#243;n nos han demostrado una nueva forma de ser felices. Han encontrado la felicidad que el dinero no puede comprar. Los hemos visto sobreponerse a adversidades m&#233;dicas y de otros tipos y hemos visto que han sido bendecidos por su deseo de ir y dejar a sus hijos, nietos y bisnietos. &#161;Les amamos mucho!" </p>
<p>Otro matrimonio informa: "Uno de nuestros nietos nos escribi&#243; mientras est&#225;bamos en Tailandia y nos dijo que &#233;l no hab&#237;a estado seguro de servir o no en una misi&#243;n, pero que le hab&#237;amos dado el ejemplo y ahora sab&#237;a que deseaba hacerlo. Ahora est&#225; sirviendo en una misi&#243;n". </p>
<p>Mi propio padre y madre sirvieron en una misi&#243;n en Inglaterra. Cuando les visit&#233; un d&#237;a en su peque&#241;o apartamento, observ&#233; a mi madre, que estaba abrigada con un chal alrededor de los hombros, poner chelines en el medidor de gas para mantenerse calentitos. Le pregunt&#233;: "Mam&#225;, &#191;por qu&#233; viniste a la misi&#243;n?". Mi madre dijo simplemente: "Porque tengo once nietos y deseo que sepan que su abuelo y su abuela sirvieron". </p>
<p>En 1830 el Se&#241;or llam&#243; a Thomas B. Marsh para que dejara a su familia y saliera al campo misional. El hermano Marsh estaba muy preocupado por tener que dejar a su familia en esa &#233;poca. En una tierna revelaci&#243;n, el Se&#241;or le dijo: ".&nbsp;.&nbsp;.te bendecir&#233; a ti y a tu familia, s&#237;, a tus peque&#241;itos.&nbsp;.&nbsp;. Alza tu coraz&#243;n y regoc&#237;jate, porque la hora de tu misi&#243;n ha llegado.&nbsp;.&nbsp;. Por consiguiente, tu familia vivir&#225;.&nbsp;.&nbsp;. ap&#225;rtate de ellos por un corto tiempo solamente y declara mi palabra, y yo preparar&#233; un lugar para ellos" (D. y C. 31:2&#150;3, 5&#150;6). Es muy posible que &#233;sas sean las bendiciones que m&#225;s necesitan sus hijos, sus nietos, sus bisnietos y su posteridad futura. </p>
<p><i>Tercero</i>, <i>las</i> <i>finanzas</i>: Algunos matrimonios que servir&#237;an gustosos no pueden hacerlo debido a la edad, la salud, las finanzas o las circunstancias familiares. Quiz&#225;s aquellos que no est&#233;n en condiciones de servir podr&#237;an ayudar a que otro matrimonio fuera a la misi&#243;n. </p>
<p>La obra misional siempre conlleva sacrificios. Si se tienen que hacer algunos sacrificios, entonces las bendiciones ser&#225;n a&#250;n m&#225;s abundantes. Hijos, alienten a sus padres a servir y ay&#250;denles con apoyo financiero si es necesario. Es posible que por un tiempo no tengan a alguien que les ayude con los ni&#241;os, pero las recompensas eternas que reciban ustedes y sus familiares compensar&#225;n mucho m&#225;s el peque&#241;o sacrificio. </p>
<p>A los matrimonios j&#243;venes que a&#250;n tengan hijos en el hogar, les insto a que se decidan ahora a servir en el futuro y que planifiquen y se preparen para estar en condiciones financieras, f&#237;sicas y espirituales para hacerlo. Aseg&#250;rense de que el gran ejemplo del servicio misional sea un legado que dejar&#225;n a su posteridad. </p>
<p>Hay s&#243;lo dos oportunidades &#250;nicas en nuestras vidas en que podemos vivir realmente la ley de consagraci&#243;n y dedicar todo nuestro tiempo al servicio del Se&#241;or. Una es cuando un joven o una jovencita sirven en una misi&#243;n regular. La otra es la &#233;poca especial que se les concede despu&#233;s de haber cumplido con los requisitos de ganarse la vida. Esta &#250;ltima puede llamarse los "a&#241;os patriarcales", cuando pueden valerse de sus valiosas experiencias de toda una vida para ir, como matrimonio, y consagrarse a servir de lleno como siervos del Se&#241;or. </p>
<p>Las bendiciones de servir con su compa&#241;ero eterno son inapreciables y s&#243;lo las pueden entender aquellos que las han experimentado. Mi esposa y yo tuvimos ese privilegio en el campo misional. Cada d&#237;a es un d&#237;a especial con recompensas diarias que nos hacen crecer personalmente y mejorarnos en el tiempo del Se&#241;or y a la manera del Se&#241;or. La realizaci&#243;n que viene de esa clase de servicio les bendecir&#225; a ustedes, a su matrimonio y a sus familias por la eternidad. </p>
<p><i>Finalmente, el encontrar la oportunidad misional correcta</i>: Las formas en que pueden servir los matrimonios son pr&#225;cticamente ilimitadas. Desde ayudar en la oficina de la misi&#243;n y hacer capacitaci&#243;n de liderazgo hasta trabajar en historia familiar, la obra del templo y el servicio humanitario, hay una oportunidad de emplear casi cualquier destreza o talento con que el Se&#241;or los haya bendecido. </p>
<p>Si&#233;ntense a conversar con su c&#243;nyuge; hagan un inventario de su salud, de sus recursos financieros y de sus talentos y dones especiales. Luego, si todo est&#225; en orden, vayan a su obispo y d&#237;ganle: "Estamos listos". Tal vez piensen que es impropio hablar a su obispo o a su presidente de rama sobre sus deseos de servir en una misi&#243;n, pero es apropiado para un matrimonio maduro o para una hermana mayor indicar a sus l&#237;deres del sacerdocio que est&#225;n dispuestos a servir en una misi&#243;n y que est&#225;n en condiciones de hacerlo. Les insto a que lo hagan. </p>
<p>Obispos, no debe existir ninguna vacilaci&#243;n por parte suya de iniciar la entrevista para la Recomendaci&#243;n misional, a fin de hablar del tema y alentar a los matrimonios a servir en una misi&#243;n. </p>
<p>El &#233;lder Clarence R. Bishop, director del Centro de Visitantes de los Carros de Mano, ha servido en cinco misiones. La primera fue cuando era joven; las cuatro &#250;ltimas se realizaron gracias a que le entrevistaron al respecto l&#237;deres inspirados del sacerdocio. Dice que quiz&#225;s no habr&#237;a servido en ninguna de las cuatro &#250;ltimas a no ser por el aliento de su obispo. </p>
<p>Algunos matrimonios y hermanas mayores han sido llamados a ense&#241;ar ingl&#233;s como segundo idioma a estudiantes, a maestros y a oficiales gubernamentales de Tailandia. Este personal docente jubilado, compuesto tanto de maestros como de administradores, al dar libremente de sus dones y talentos cultivados a trav&#233;s de sus muchos a&#241;os de experiencia en el campo pedag&#243;gico, han logrado un progreso admirable en lo que se refiere a ense&#241;ar ingl&#233;s a estudiantes, a capacitar maestros y a ser buenos embajadores de la Iglesia en Tailandia. </p>
<p>Jerry y Karen Johnson sirvieron en Hong Kong ense&#241;ando ingl&#233;s como segundo idioma. Un d&#237;a, despu&#233;s de clases, casi al final de su misi&#243;n, una peque&#241;a de segundo grado, con quien la hermana Johnson se hab&#237;a encari&#241;ado, se le acerc&#243; y, abriendo los brazos como si volara, le pregunt&#243;: <i>"&#191;Meiguo?",</i> que significa "&#191;Am&#233;rica?". La hermana Johnson la mir&#243; y contest&#243;: "S&#237;, volveremos a Am&#233;rica". La ni&#241;a recost&#243; la cabeza en el pecho de la hermana Johnson y llor&#243;. "La estrech&#233; fuerte y llor&#233; con ella", dijo la hermana Johnson. "Cincuenta alumnos m&#225;s se reunieron a nuestro alrededor, llorando con nosotros. Nuestra misi&#243;n nos hab&#237;a puesto en el centro de un torbellino de amor que parec&#237;a envolvernos". </p>
<p>Cuando Jes&#250;s envi&#243; a los Doce a ir a sus misiones, les mand&#243;, diciendo: ".&nbsp;.&nbsp;.de gracia recibisteis, dad de gracia" (Mateo 10:8). Cuando mucho se da, mucho se espera y ustedes han recibido mucho en sus vidas; vayan y den de gracia en el servicio a nuestro Se&#241;or y Salvador. Tengan fe; el Se&#241;or sabe d&#243;nde se les necesita. La necesidad es tan grande, hermanos y hermanas, y los obreros tan pocos. </p>
<p>".&nbsp;.&nbsp;.cuando os hall&#225;is al servicio de vuestros semejantes, s&#243;lo est&#225;is al servicio de vuestro Dios" (Mos&#237;ah 2:17). Yo s&#233; que &#233;sta es Su obra. &#161;Vayan y sirvan! </p>
<p>Ruego que tanto ustedes como sus familias puedan experimentar las bendiciones que resultan del servicio misional, es mi oraci&#243;n en el nombre de Jesucristo. Am&#233;n.<br /></p></div>
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 <dc:date>2007-02-24T17:18:00+01:00</dc:date>
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