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03-Solo para Hombres

El sacerdocio: poderoso ejército del Señor

Por lualcaro - 29 de Julio, 2008, 8:08, Categoría: General

Presidente Thomas S. Monson

Presidente Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Conferencia General
abril de 1999

"Una de las protecciones más grandes que tenemos en la Iglesia es un núcleo de poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que es fuerte, firme, entregado, dedicado y que testifica".

Es un honor estar esta noche con el enorme ejército de poseedores del sacerdocio que a diario responden a los llamados a servir, que enseñan diligentemente como el Señor ha mandado y que trabajan con fuerza para trazar el rumbo correcto para un desafío específico que la Iglesia debe afrontar, que es el vivir en el mundo sin ser parte de él.

Hoy en día, las aguas torrenciales de la inmoralidad, la irresponsabilidad y la falta de honradez azotan contra el amarradero mismo de nuestra propia vida. Si no protegemos ese amarradero, si no contamos con cimientos firmemente establecidos que resistan esas influencias erosivas, tendremos dificultades.

Una de las protecciones más grandes que tenemos en la Iglesia es un núcleo de poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que es fuerte, firme, entregado, dedicado, y que testifica.

En mi oficina tengo dos pequeños recipientes de cerámica; uno está lleno de agua que saqué del Mar Muerto. El otro contiene agua del Mar de Galilea. En ocasiones, agito uno de los frascos para asegurar que el agua no haya disminuido. Cuando hago esto, me hace pensar en esas dos diferentes masas de agua. El Mar Muerto carece de vida; el Mar de Galilea está lleno de vida y de los recuerdos de la misión del Señor Jesucristo.

Hay otra masa de agua que se encuentra en la Iglesia hoy en día. Me refiero a la reserva de futuros élderes de cada barrio y estaca. Imagínense un torrente de agua que fluye caudalosamente hacia la reserva. Luego consideren un hilo de agua que sale de esa reserva estancada, un hilo que representa a los que siguen adelante para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. La reserva de futuros élderes se está haciendo más grande, más extensa y más profunda, con más rapidez de lo que cualquiera de nosotros se pueda imaginar.

Es esencial, e incluso crítico, que estudiemos el sendero del Sacerdocio Aarónico, ya que demasiados jóvenes titubean, tropiezan y luego caen sin avanzar a los quórumes del Sacerdocio de Melquisedec, menoscabando así el núcleo activo del sacerdocio de la Iglesia y disminuyendo la actividad de esposas amorosas e hijos preciosos.

¿Qué podemos hacer, como líderes, para contrarrestar esa tendencia? El lugar en donde se debe empezar es en el manantial de la fuente del Sacerdocio Aarónico. Hay un antiguo proverbio que afirma determinar correctamente la sensatez de una persona. A la persona se le muestra una fuente de agua que fluye a una laguna estancada; se le da un balde y se le pide que empiece a vaciar la laguna. Si primero toma las medidas para contener eficazmente la entrada de agua a la laguna, se le considera cuerdo; si, por otro lado, pasa por alto la entrada del agua e intenta vaciar la laguna balde por balde, se le considera loco.

Leer más: http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-21,00.html

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Nuestro deber sagrado de honrar a la mujer

Por lualcaro - 8 de Octubre, 2007, 18:37, Categoría: General

Élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

Conferencia General
abril de 1999

"Den gracias al Señor por estas hermanas que, al igual que nuestro Padre Celestial, nos aman no sólo por lo que somos, sino por lo que podemos llegar a ser".

Élder Russell M. Nelson

Es un gozo estar con ustedes esta noche, hermanos, y es maravilloso ver a tantos jóvenes con sus padres. Nos reunimos porque tenemos el deseo de dar oído a las palabras de los líderes de la Iglesia; pero esta congregación es especial. No veo a ninguna madre. Ninguno de nosotros podría haber estado aquí sin una madre; sin embargo, aquí estamos todos, sin nuestras madres.

Esta noche yo vine con un hijo, con yernos y con nietos. ¿Dónde están sus madres? ¡Reunidas en la cocina de nuestro hogar! ¿Qué están haciendo? Están haciendo rosquillas caseras, y cuando regresemos nos deleitaremos con esas rosquillas. Mientras las disfrutemos, esas madres, hermanas e hijas escucharán con atención mientras cada uno de nosotros habla de las cosas que aprendió esta noche. Es una hermosa tradición familiar que simboliza el hecho de que todo lo que aprendamos y hagamos como poseedores del sacerdocio debe bendecir a nuestra familia1.

Hablemos de nuestras dignas y maravillosas hermanas, en particular de nuestras madres, y consideremos el deber sagrado que tenemos de honrarlas.

Cuando yo era un joven estudiante universitario, uno de mis compañeros nos rogó con urgencia a un grupo de nosotros, sus amigos Santos de los Últimos Días, que donáramos sangre para su madre que estaba sangrando profusamente. Fuimos directamente al hospital para que nos clasificaran la sangre. Nunca olvidaré el impacto que sentimos cuando se nos dijo que uno de los donantes quedaba descalificado porque la prueba de sangre que le habían hecho había resultado positiva de una enfermedad venérea. ¡Esa sangre infectada era la de él! Felizmente su madre sobrevivió, pero jamás olvidaré el gran dolor de él. Sufrió la culpa de saber que su inmoralidad personal lo había descalificado para brindar la ayuda necesaria a su madre, y que había sido el causante de más angustia para ella. Aprendí una gran lección: Si alguien deshonra los mandamientos de Dios, deshonra a su madre; y si alguien deshonra a su madre, deshonra los mandamientos de Dios2.

Leer más ...  http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-16,00.html

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¿Qué hace la Iglesia con respecto al maltrato del cónyuge y de los niños?

Por lualcaro - 6 de Octubre, 2007, 19:07, Categoría: General

Respuesta:
Gordon B. Hinckley, Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hizo pública la siguiente declaración respecto al maltrato del cónyuge y de los menores:

    "Condenamos enérgicamente el maltrato de cualquier tipo. Reprobamos el maltrato físico, sexual, verbal o emocional a la esposa o a los hijos.Nuestra 'Proclamación sobre la Familia' dice: 'El esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse el uno al otro, y también a sus hijos...Los padres tienen la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales...Los esposos y las esposas, madres y padres, serán responsables ante Dios del cumplimiento de estas obligaciones' (La familia: Una proclamación para el mundo, Liahona, junio de 1996).

    "Si se reconoce la igualdad entre marido y mujer, si se reconoce que cada niño o niña que nace en el mundo es hijo o hija de Dios, entonces se tendrá un mayor sentido de la responsabilidad de cuidar con cariño, de ayudar y de querer con un amor imperecedero a aquellos de los cuales se es responsable.

    "Ningún hombre que maltrate a su esposa o a sus hijos es digno de poseer el sacerdocio de Dios.Ningún hombre que maltrate a su esposa o a sus hijos es digno de considerarse un miembro de buena conducta en esta Iglesia.El maltrato a la esposa y a los hijos de uno constituye una grave ofensa ante Dios y el que incurra en ello debe esperar ser sometido a la disciplina de la Iglesia" (Liahona, enero de 1999, pág. 85).

Los hijos son un regalo de Dios

El esposo y la esposa comparten un plano de igualdad

Cómo mejorar la comunicación dentro del matrimonio

Cómo encarar un conflicto

Fortalecer el afecto entre los cónyuges

Fuente: http://www.mormon.org/question/faq/category/answer/0,9777,1601-3-62-1,00.html

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... a los hombres

Por lualcaro - 28 de Septiembre, 2007, 6:43, Categoría: General

Presidente Gordon B. Hinckley

Conferencia General
octubre de 1998

"Digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden".

Presidente Gordon B. Hinckley

Ahora, hermanos, quisiera dirigirme a los hombres mayores, con la esperanza de que también aprendan algo los jóvenes.

Quisiera hablarles de asuntos temporales.

Como fundamento de lo que quisiera decir, voy a leerles unos versículos del capítulo 41 de Génesis.

Faraón, el gobernante de Egipto, tuvo sueños que le turbaron en extremo y los sabios de la corte no pudieron interpretarlos. Entonces le llevaron a José. "Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;

"y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.

"Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto. . .

"Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas. . .

"Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas.

"Y que otras siete espigas menudas, marchitas, [y] abatidas del viento solano, crecían después de ellas;

"y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas. . .

"Entonces respondió José a Faraón. . . Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.

"Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. . .

"Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.

"He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.

"Y tras ellos seguirán siete años de hambre. . .

"y. . . Dios se apresura a hacer[lo]" (Génesis 41:17­20, 22­26, 28­30, 32).

Ahora, hermanos, quisiera decir con toda claridad que no estoy profetizando; no estoy prediciendo que vendrán años de hambre en el futuro, pero sí digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden.

Leer más ... http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-15-20,00.html

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